Enhamed Enhamed, ganar una ceguera

Enhamed Enhamed (Las Palmas de Gran Canaria, 11 de septiembre de 1987) es uno de los mejores ejemplos de superación personal en el mundo del deporte. Sus padres, de procedencia marroquí, se mudaron a las Islas Canarias cuando el Sáhara aún era provincia española. El Parque Santa Catalina y la Playa de Las Canteras eran lugares idóneos para que se criase un niño enérgico e inquieto como él. Enhamed, por tanto, pasó toda su infancia allí como cualquier otro chaval. Sin embargo, había algo que le diferenciaba de los demás niños. Enhamed había nacido con una enfermedad congénita llamada glaucoma, la cual podía provocarle un desprendimiento de retina. Los médicos le habían prohibido correr, saltar, hacer movimientos bruscos, darse golpes… En resumidas cuentas, todo lo que un niño de corta edad suele hacer a diario.

Un día, con tan sólo 8 años, mientras jugaba en casa con su hermano pequeño, su madre le dijo que se estuviese quieto y le advirtió lo que podía pasarle. Enhamed se tumbó, cerró los ojos y cuando los volvió a abrir ya no veía absolutamente nada. Hasta ese preciso momento de su vida había podido ver perfectamente por el ojo derecho. Aquel día cambió su vida. Aquel día fue cuando, como a él le gusta decir, “ganó la ceguera”.

Sus padres, lejos de darse por vencidos y dedicar todo su tiempo a los cuidados del quinto de seis hermanos, le repetían constantemente que sí, que era ciego, pero que seguía siendo la misma persona que antes. Enhamed comprendió rápido que no se podía quedar sentado esperando que le hiciesen todo, tenía que aprender a valerse por sí mismo, tenía que intentar ser independiente.

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Sus padres decidieron mandarle a un colegio de la ONCE en Madrid, donde podría seguir haciendo muchas de las cosas que siempre le habían gustado sin que nadie le pusiese decir nada. Allí sería donde aprendería a nadar. Antes de quedarse ciego el agua no le había gustado nada, le tenía tal pánico que cuando iba con su familia a la playa él siempre se quedaba en la toalla mirando. Gracias a su primer entrenador, Ramón del Villar, aprendió la técnica y los valores suficientes para que con 13 años decidiera, tras volver a Canarias, que se dedicaría en cuerpo y alma a la natación.

La piscina era su hábitat natural. El lugar donde nadie podía decirle “ten cuidado, te vas a chocar, vete más despacio…”. Intensificó su trabajo y fue entrenando cada vez más y más horas. No sólo mejoró en el aspecto físico, también aprendió a ser más constantea esforzarse mejor y a ser más independiente. Tal era el grado de seguridad y confianza que sentía en sí mismo que un buen día cogió la bicicleta y se fue a dar una vuelta por su barrio él solo. Volvió con algún golpe que otro, pero sano y salvo.

A partir de entonces, la natación se convirtió en su estilo de vida. Los éxitos logrados en las competiciones de la categoría S11 (ciegos totales) se le quedaron pronto pequeños. Con 17 años recién cumplidos llegaron sus primeros Juegos Paralímpicos en Atenas 2004, y no defraudó a nadie. Ganaría dos bronces en 100m mariposa y 400m libres. Había pasado en unos meses de ser el ‘raro’ del instituto al chaval más popular.

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El éxito aumentaba y los entrenamientos también. La Residencia Joaquín Blume, dentro del Centro de Alto Rendimiento de Madrid, sería desde entonces su domicilio particular. Hasta nueve sesiones semanales de tres o cuatro horas, más otras tantas ejercitándose en el gimnasio, eran la tónica habitual para un deportista de élite como él.

En 2006, como ya había hecho en Argentina 2002 o en Canadá 2003, volvió a disputar un nuevo Campeonato del Mundo. Esta vez sería en Sudáfrica, logrando 6 medallas (2 platas y 4 bronces). Magníficos triunfos que no le terminaban de llenar completamente. Él quería el oro y se le estaba resistiendo. Pero entonces llegaría su gran oportunidad en el Mundial de Brasil 2007. 4 medallas de oro y otras 2 de plata le sirvieron al canario para “quitarse la espinita” y resarcirse de la mejor manera posible.

Un año después, en 2008, disputaría sus segundos Juegos Paralímpicos en Pekín. Obtuvo 4 medallas de oro y 2 récords del mundo, algo que le sirvió para ganarse el calificativo de ‘El Michael Phelps español’.

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El deportista canario repetiría triunfos en los Mundiales de Eindhoven 2010 (4 oros y 1 plata) y Berlín 2011 (3 oros, 1 plata y 1 bronce). En 2012, de nuevo, y esta vez por última ocasión, llegaría otra gran cita olímpica. Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 serían los que le viesen ganar su noveno metal, tras subir al pódium en tres ocasiones (2 platas y 1 bronce).

En la actualidad vive en San Francisco (California), donde desarrolla su actividad ayudando a diferentes deportistas de élite como ‘coach‘. Además, recientemente ha publicado un libro llamado ‘Ironmind‘ donde cuenta su experiencia personal a través vivencias y reflexiones con el objetivo de dar las claves para salir adelante en la vida y superar cualquier obstáculo. A sus 28 años, el mejor nadador paralímpico de la historia, ha logrado hazañas tales como terminar un Ironman o subir al Kilimanjaro.

Por todo esto, Enhamed Enhamed es un ejemplo para cualquier persona en el mundo. Porque, pese a las dificultades que te ponga la vida, se puede salir adelante. Porque, como dijo Risto Mejide refiriéndose a Enhamed: No es lo que uno pierde, sino lo que uno gana con cada pérdida.”

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@Diego_Alonso23

 

 

 

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