Cuando la deportividad brilla por su ausencia

No siempre en el deporte brillan ciertos valores que deberían predominar. A lo largo de la historia, algunos de los deportistas más míticos han perdido los papeles en competición y dejado para la memoria acciones antideportivas contra sus rivales.

Muchos deportistas considerados ídolos para muchos aficionados en todo el mundo mancharon un día su carrera con un mal gesto durante el desarrollo de su actividad deportiva. Valentino Rossi, la leyenda del motociclismo, es el último en sumarse a esta lista pero no es ni mucho menos el primero. El toque con la pierna que el italiano propinó a Marc Márquez es una más de una larga lista de leyendas del deporte que un día perdieron los estribos.

El mundo del baloncesto es uno de los que ha visto gestos antideportivos en sus recintos. Arvydas Sabonis, uno de los mejores jugadores europeos de siempre, perdió los nervios durante la final de la Copa de Europa 1986 que enfrentaba a la Cibona y el Zalgiris Kaunas. El gigante lituano se cruzó media pista para propinar un puñetazo a uno de sus rivales, Nakic, que había propinado un codazo a un lituano tras sufrir una dura falta. También al otro lado del Atlántico encontramos espisodios deleznables en el deporte de la canasta. Karl Malone, leyenda de la NBA, puso un violento tapón a Isiah Thomas en un encuentro entre Utah Jazz y Detroit Pistons. La acción le costó a Thomas una herida que necesitó de puntos de sutura. También en la liga norteamericana, Ron Artest comenzó una tremenda pelea en un Pacers – Pistons tras arrearle un manotazo al pívot Ben Wallace.

El planeta fútbol tampoco es ajeno a los gestos antideportivos. Dentro de las numerosas agresiones que se han sucedido a lo largo de la historia sobre el césped, hay dos que destacan especialmente: el cabezazo de Zidane a Materazzi en la final del Mundial 2006 y el mordisco de Luis Suárez a Chiellini en la Copa del Mundo de Brasil en 2014. La primera puso fin a la carrera del astro francés y es, sin duda, una de las agresiones más célebres en la historia del deporte. El galo se vio superado por las provocaciones del central italiano y le propinó un cabezazo en el pecho que le supuso la expulsión del partido y el fin de su carrera. La segunda la protagonizó el uruguayo, que en un lance del encuentro mordió a Giorgio Chiellini, defensor transalpino, en el hombro. Suárez ya había hincado el diente a Ivanovic en un partido de liga inglesa y a Bakkal en uno de liga holandesa durante su etapa en el Ajax.

Durante un combate de boxeo, quedó una de las imágenes más famosas de la historia del deporte. En un combate entre el díscolo Mike Tyson y Evander Holyfield en 1997, el polémico púgil fue descalificado por intentar arrancar la oreja de su rival con los dientes. Una acción que causó un gran revuelo puesto que nuna se había visto nada parecido a lo que ocurrió en aquella velada en Las Vegas.

Sin duda uno de los comportamientos más impactantes en el ámbito del deporte, proviene de un deporte minoritario. Una tremenda rivalidad entre dos patinadoras artísticas terminó de una sorprendente y trágica forma. En los campeonatos de EE.UU. de 1994 dicha enemistad sobrepasó todos los límites de lo deportivo. El marido de  Tonya Harding y su guardaespaldas pagaron a un sicario para que lesionara a  Nancy Kerrigan tras un ejercicio. El agresor a sueldo rompió la rodilla de Kerrigan en los vestuarios con una barra de metal. Harding fue suspendida de por vida por su vinculación con aquellos deleznables hechos.

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Entrando en el mundo del motor, la rivalidad en la pista ha provocado a lo largo de la historia más de un enfrentamiento que va más allá de lo deportivo. En 1989, la rivalidad entre Senna y Prost alcanzó su punto máximo en el Gran Premio de Japón: el francés embistió el brasileño y ambos acabaron fuera de la trazada. El Mundial de aquel año acabó en manos del piloto galo. Michael Schumacher también protagonizó un episodio parecido en su lucha con Damon Hill. Cerró a su rival en una curva en el Gran Premio de Australia provocando el abandono de ambos. El alemán acabaría ganando el campeonato.

Un deporte proclive a los roces como el motociclismo ha dejado muchos momentos en los que la deportividad brilla por su ausencia. Valentino Rossi ha protagonizado varios de ellos. Especialmente conocidos son sus incidentes en 2002 con su compatriota Biaggi, cuando llegaron a las manos en Montmeló. También se las tuvo tiesas con Sete Gibernau en Jérez 2005. El italiano embistió a Gibernau para llevarse la victoria. Simoncelli y Pedrosa, Lorenzo y Márquez… El número de incidentes es amplio y, en un deporte en el que las rivalidades son intensas, es muy posible que sigan produciéndose en el futuro.

Manchas en la leyenda, comportamientos fuera de lugar, falta de deportividad… Unas actitudes que demuestran que los deportistas, por muy en la cúspide que estén, no dejan de ser personas que pueden verse superados por la presión o dejarse llevar por sentimientos que provocan actos que van contra el espíritu del deporte.

@Cristiangm11

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