Anna Cruz, la ‘Correcaminos’ de la WNBA

Anna, ¡felicidades! Espero que estés disfrutando muchísimo el campeonato de la NBA femenina. Te lo mereces. Orgullo de amiga. Orgullo de jugadora española. Universo mujer feliz por otro éxito más del deporte femenino español y por pasear la bandera española por la meca del baloncesto, EEUU. Parte importantísima de las Minnesota. Y nada… amiga, un besazo, que descanses y que disfrutes mucho del éxito“. No se trata de una felicitación cualquiera, son palabras de la mejor jugadora española de baloncesto de todos los tiempos, Amaya Valdemoro. Hasta la madrugada del 15 de octubre, la única jugadora española en ganar un campeonato de la WNBA. Lo lograría con las Houston Comets en tres ocasiones consecutivas (1998, 1999 y 2000), algo solo al alcance de una auténtica leyenda como ella.

Su excompañera de equipo y de selección -además, por supuesto, de amiga- quiso demostrar así el cariño que tiene hacia la jugadora a la que ha entregado el testigo y que, por méritos propios, ha emergido como una de las nuevas estrellas del baloncesto femenino español: Anna Cruz.

Anna Cruz 1

Anna Cruz Lebrato (Badalona, 27 de octubre de 1986) pasó por los Maristas, el Gitanjalí y el BBC de su ciudad natal antes de debutar en la Liga Femenina con el UB Barça, un 22 de diciembre de 2001 y de la mano de Carme Lluveras. Pese a que en sus inicios quedó algo eclipsada por Silvia Domínguez (actual base del Perfumerías Avenida), la catalana no se amilanó tan fácilmente y partido a partido iba anotando puntos sin hacer mucho ruido. Su ambición en el parqué le haría llegar a meter 21 puntos en la final del Campeonato de España Junior de 2003, recién quitada la escayola de un brazo. Al año siguiente, la escolta lideraría a la selección en el Europeo de Eslovaquia, logrando la medalla de plata. 

Aunque Cruz (1,76 metros) no destacaba por su gran constitución física, la ágil y habilidosa jugadora ganaría confianza en los tres años inolvidables que pasó en el Arranz Jopisa Burgos (2005-2008). Allí conseguiría consolidarse antes de recalar en el CB Olesa Espanyol, la que sería su segunda casa junto a compañeras como Helena Boada, Jael Freixanet o Santa Carrasco. Más allá de sus 14 puntos de valoración, Anna se diferenciaba del resto por asumir la responsabilidad en los momentos finales de los partidos más ajustados.

Sería en el Rivas Ecópolis (2009-2013) donde maduraría definitivamente como profesional despuntando en la élite del baloncesto europeo. La tímida jugadora sumaría a su palmarés dos Copas de la Reina (2011 y 2013) que serían los primeros títulos en la historia del club madrileño. Además, llegaría a disputar (aunque no ganar) la final de la Euroliga en 2012 frente al Ros Casares Valencia. Pese a que el equipo contaba con jugadoras de la talla de Amaya Valdemoro, Elisa Aguilar o Dewanna Bonner, pronto Anna se convertiría en una referencia en la cancha, tanto en la faceta defensiva como ofensiva. Muestra de ello es el tiro que se jugó en la final de Copa de 2011 a falta de 23 segundos y que supuso el triunfo final para las del Cerro del Telégrafo.

Anna Cruz Rivas

La liga española se le estaba quedando pequeña a la joven badalonesa, por lo que decidió abandonar el club ripense rumbo a la Liga rusa. El Nadezhda Oremburgo sería el club elegido para vivir un crecimiento personal y deportivo especialmente relevante en su carrera, obviando el problema del idioma y la dificultad de estar tanto tiempo fuera de España, lejos de su familia y amigos. En Rusia aprendería un juego más fisico, algo a lo que no estaba tan acostumbrada.

Pronto le llegaría la gran oportunidad de probar en la WNBA, la mejor liga de baloncesto del mundo. El favorable calendario de ésta le permitía compatibilizar ambas competiciones, por lo que no dejó pasar el tren rumbo a los EEUU. Jugar en la WNBA era para ella un sueño casi inalcanzable. Pero con trabajo, esfuerzo y una pizca de suerte, fue seleccionada por las New York Liberty (uno de los 8 equipos que fundaron la liga femenina en 1997). Su debut soñado tendría lugar en mayo de 2014 ante las Connecticut Sun. Salió desde el banquillo y en su primer tiro anotó dos puntos. Pero los nervios le habían jugado una mala pasada y tan sólo dos minutos después el árbitro le obligó a retirarse del campo. La española había olvidado quitarse uno de sus pendientes. No volvería a la pista. El prometedor estreno en la WNBA se había visto empañado por un ingenuo error de concentración.

Pero no sería ni mucho menos su última oportunidad. La madurez que demostraba en cada partido, su perseverancia en cada balón que no daba por perdido y la seguridad que aportaba al equipo le valieron para ganarse a la afición del Madison Square Garden. Incluso, como rookie, el New York Times llegó a dedicarle un reportaje alabando sus virtudes y su constancia. A las órdenes del mítico Bill Laimbeer, disputó más de 27 minutos por partido, con un promedio de 7.7 puntos, 3.6 asistencias y un 37% en triples. Por si fuera poco, pronto superaría en anotación en la WNBA a una leyenda como Amaya Valdemoro (127 puntos).

Anna Cruz New York Liberty

Su adaptación a la liga fue sublime. Nada podía con ella. Ni jugar en una posición que no era la suya en Europa, ni su aparentemente débil complexión física, ni siquiera el minúsculo detalle de cambiar el dorsal ’15’ que siempre la había acompañado -y que estaba ocupado- por el desde entonces girado ’51’.  El carácter vergonzoso de esta ‘killer’ silenciosa se transformaba en explosividad cuando pisaba una cancha de baloncesto. Dotada de una gran capacidad de intuición, con un gran timing para el rebote, imparable en el uno contra uno, increíblemente veloz y con una facilidad para salir al contrataque que en ocasiones recuerda al madridista Sergio Llull. Y es que las rivales huelen el peligro cada vez que el balón está cerca de las manos de Anna.

Habitual en la selección absoluta, los bronces en el Europeo de 2009 y el Mundial de 2010, así como la plata del Mundial de Turquía en 2014, no eran credenciales suficientes para una jugadora a la que siempre le quedará la espinita de no haber sido una de las 12 campeonas de Europa en 2012Tanto es así que decidió disputar el Europeo de Hungría y Rumanía este mismo verano, decisión que ponía en juego su puesto en New York por incorporarse con la liga regular iniciada. La franquicia no quiso esperarla y dos días antes del draft fue traspasada en un ‘trade’ múltiple a las Minnesota Lynx

La catalana priorizó la selección sobre la WNBA y la jugada le salió redonda. Consiguió el bronce en el Eurobasket, siendo parte fundamental en su consecución (2+1 en cuartos contra Montenegro a falta de 10 segundos) y en la consiguiente clasificación para el Preolímpico.

Anna Cruz selección española

El sacrificio de todos estos años valió la pena cuando Anna tocó el cielo del baloncesto americano el pasado 15 de octubre ante unas 20.000 personas. Si bien es cierto que su nuevo rol de base reserva de Seimone Augustus no era el idóneo, para la entrenadora Cheryl Reeve su contribución al equipo era “espléndida. Tanto es así que la española jugó 19 minutos en el quinto y decisivo partido de las Finales, aportando cinco puntos, cuatro rebotes y una asistencia. El triunfo por 69-52 ante las Indiana Fever, que tuvieron en Sylvia Fowles a su principal baluarte, suponía el tercero para las de Minnesota tras haber disputado cuatro finales en las últimas cinco temporadas.

Un duro camino el que tuvo que recorrer Cruz hasta llegar al anillo, dejando tras de sí incluso compatriotas como Marta Xargay –a la que vencería en las Finales de la Conferencia Oeste-. Sin duda, una recompensa merecidísima para una chica que desde pequeña tuvo como referentes a Michael Jordan, Calderón o Laya Palau, pero por encima de todos a su padre, la persona más influyente en su carrera.

El futuro que le espera, como deportista y como periodista -está licenciada en Comunicación Audiovisual y tiene un máster en Periodismo Deportivo-, es indudablemente prometedor. El próximo curso será agente libre y podrá elegir equipo, pero ya tiene fijado entre ceja y ceja su próximo objetivo: estar en Río 2016. Ojalá que la selección española de baloncesto femenino nos dé una nueva alegría y, por fin, sea reconocida como realmente se merece. Que la gesta de Anna ‘Correcaminos’ Cruz sea solo el principio.

Anna Cruz champion

@Diego_Alonso23

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