Moses Malone, el ‘Gobernador de los tableros’

La llegada de un nuevo año es sinónimo de celebración, emociones y propósitos para la gran mayoría de la gente. Una festividad de carácter mundial llena de historia y tradición que compartimos con nuestros más allegados, de una forma u otra, pero que siempre se convierte en un momento especial. Sin embargo, 2015 ha supuesto para los numerosos aficionados a la NBA un año de despedidas muy dolorosas y, sobre todo, inesperadas. Jerome Kersey, Anthony Mason, Darryl Dawkins, Jack Haley, Roy Tarpley… Pérdidas ilustres que se suman a las de otros jugadores más veteranos como Ray Lumpp, Rod Hundley o el pionero Earl Lloyd -primer afroamericano en jugar en la NBA-. La última leyenda que nos ha dejado recientemente ha sido Moses Malone, tan sólo dos días después de aparecer públicamente en la ceremonia del Hall of Fame. Se iba así el considerado como uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA, campeón del anillo en 1983, tres veces MVP (1979, 1982 y 1983), doce veces All-Star y el octavo máximo anotador de la historia de la liga. Sin duda alguna, un auténtico mito del baloncesto.

Moses Malone con los Sixers

Moses Eugene Malone (1955, Petersburg) fue, además de un pionero en la NBA, el más exitoso jugador prep-to-pro o, en otras palabras, el primer jugador de la historia en dar el salto a la mejor liga de baloncesto del mundo directamente desde el instituto sin llegar a jugar en la universidad. Tras su graduación, firmó una carta de compromiso para jugar en la Universidad de Maryland, pero tras ser seleccionado en el Draft de 1974 por Utah Stars declinaría tal propuesta para competir en la ya extinta ABA (American Basketball Association). Es decir, pasó de disputar sus encuentros en la humilde cancha del Petersburg High School a consolidarse como una verdadera estrella durante los 21 años que duró su carrera como profesional en la NBA.

Tras jugar en Utah, los Spirits de St. Louis se hicieron con sus servicios, promediando 17,2 puntos y 12,9 rebotes en las dos temporadas que disputó en la ABA. Pero su estancia allí no fue muy duradera, ya que la fusión de la ABA con la NBA en la temporada 1975-1976 supuso que se viera obligado a dejar el equipo tras no estar incluido éste en los equipos elegidos para formar parte de la nueva NBA. Malone ya había sido seleccionado por los New Orleans Jazz mediante un contrato previo en diciembre de 1975, pero sería incluido en el llamado ‘draft de expansión (para jugadores procedentes de la ABA) donde los Portland Trail Blazers lo elegirían en 5ª posición con tan sólo 21 años.

Pese a realizar una buena pretemporada, no disputó ni uno de los encuentros de Portland en la temporada regular. Por si fuera poco, los directivos pensaron que el alero Maurice Lucas tenía unas características similares a las de Moses y, por tanto, debían desprenderse de éste último. Así, se convirtió en jugador de los Buffalo Braves para tan sólo dos partidos después ser traspasado de nuevo a los Houston Rockets a cambio de dos futuras elecciones en 1ª ronda del draft.

Malone con los Hawks

Su gran envergadura (2,08 m y 118 kg) le permitió convertirse en uno de los pívots que más dominaban el juego interior en el parqué, además de uno de los mejores reboteadores de todos los tiempos, consiguiendo esa temporada un récord de 437 rebotes ofensivos (marca que superaría dos años más tarde). Sería en la franquicia de los Houston Rockets donde explotase al máximo su potencial, llegando a disputar las Finales de la Conferencia Este en su primera temporada. Al año siguiente, una fractura en su pie derecho le hizo perderse gran cantidad de partidos, lo que no le impidió liderar la clasificación de rebotes ofensivos (su gran especialidad).

Paralelamente, sus registros de anotación también aumentaron, lo que le valió su primera aparición en el All-Star de 1978. Rompía récords de forma sobrenatural al mismo tiempo que lograba hacerse con el título de MVP pese a no realizar un buen papel en los Playoffs. En poco tiempo, ya se había convertido en una auténtica estrella y su inclusión en el All-Star era algo ya cotidiano. El dorsal «24» de Houston quedaría desde entonces grabado en la retina de cualquier aficionado al buen baloncesto. Fue en Philadelphia donde Malone pudo conseguir por fin su sueño de hacerse con el anillo de la NBA. Formando quinteto con Julius Erving, Maurice Cheeks, Andrew Toney y Bobby Jones, los Sixers vencieron por 4-0 a Los Ángeles Lakers de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar en las Finales de 1983.

Fue entonces cuando popularizó la famosa frase “fo, fo, fo” (“four, four, four”) en referencia a una predicción personal en la que preveía una eliminación en cuatro partidos en cada una de las tres rondas de playoff -que estuvo a punto de cumplirse-. Incluso su propio entrenador por aquel entonces declaró aludiendo a los buenos resultados del equipo que la diferencia con el año pasado es Moses”. En dicha temporada, fue nombrado por segunda vez consecutiva MVP y, lo más difícil, con dos equipos diferentes.

Moses Malone viejo

Tras Philadelphia, Moses jugó en los Washington Bullets (1986–1988), Atlanta Hawks (1988–1991), Milwaukee Bucks (1991–1993), de nuevo Philadelphia 76ers (1993–1994) donde coincidiría con Manute Bol y, para finalizar su carrera, los San Antonio Spurs (1994–1995). Terminó su carrera con más de 29.000 puntos y más de 17.500 rebotes (convirtiéndose en el máximo reboteador ofensivo de la historia de la NBA). Además, dejó registros personales espectaculares: lideró la NBA en rebotes ofensivos en nueve ocasiones, estuvo ocho veces en el Mejor Quintento de la NBA y fue incluido en el Hall of Fame en 2001 (uno de los mayores reconocimientos de la NBA).

El ‘Gobernador de los tableros’ destacó por su carácter aguerrido, la fuerza y velocidad que mostraba en busca del rebote -anticipándose a rivales en cada movimiento-, y sobre todo por sus números: doble-doble (20,6 puntos y 11,2 rebotes por partido en las 20 temporadas que jugó). Pese a que no era un buen pasador, desgastaba a los adversarios con su juego físico y contundente en el poste bajo, propio de la ‘old school’. Leyendas como Charles Barkley o Hakeem Olajuwon reconocieron que Moses fue su mentor durante el periplo de este en Philadelphia y Houston respectivamente.

El pasado 13 de septiembre, Calvin Murphy, su ex compañero en los Rockets y con quien tenía previsto acudir a un torneo benéfico de golf, se encontró con la más terrible de las desgracias. Moses amaneció muerto en un hotel de Norfolk (Virginia) como consecuencia de un fallo cardiaco a la edad de 60 años -una semana antes había visitado a un cardiólogo-. La triste noticia causó gran conmoción en las redes sociales, donde ex compañeros y demás personalidades de la NBA quisieron rendir su particular homenaje a esta eterna leyenda. Y es que ‘Big Mo’ se convirtió por méritos propios en un verdadero profeta, dejando su legado en el baloncesto para toda la eternidad.

Fallecimiento

@Diego_Alonso23

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