¿Dónde está el verdadero problema?

Por: Ana Rossell Granados

Llevo muchos años jugando al fútbol en equipos federados, concretamente desde los siete, y ahora es cuando me doy cuenta de lo mucho que ha evolucionado una vez que he empezado a mirarlo como gestora en lugar de verlo como futbolista. De hecho puedo decir que este cambio en mi modo de verlo ha sido para mejor.

Antes, como jugadora, tenía una visión romántica del mismo. El fútbol no era más que eso, fútbol. Y las que jugábamos lo hacíamos porque era nuestra pasión. No nos importaba ir a entrenar nevando, hacerlo en una esquina del campo o empezar a las diez de la noche porque en nuestras vidas el fútbol lo ocupaba todo y era lo más importante. Se trataba de la práctica de un deporte en condiciones surrealistas a veces movida por una pasión inexplicable que nadie más que tus propias compañeras podía llegar a entender. Ni tu madre, ni tus amigas, ni tus profesores entendían que renunciaras a tantas cosas o que dejaras de hacer tantas otras por simplemente entrenar y jugar al fútbol. De hecho ni yo misma, durante esos años, era consciente de la cantidad de cosas que sacrifiqué por ello. Desde no poder salir los fines de semana con los amigos, no tener vacaciones para poder hacer la pretemporada o irte de viaje de fin de curso. Y todo eso a cambio de algo inmaterial e intangible: hacer lo que más te gusta. No pretendo ni he pretendido nunca que me llegaran a entender porque creo que es imposible. Para hacerlo hay que vivir ese sentimiento.  

Pero ahora hemos llegado a un punto en el que todas las futbolistas tenemos que cambiar el chip. Más aún si echamos la vista atrás y nos fijamos en el pasado Mundial. Los datos de asistencia, audiencia y seguimiento del mismo en todos los continentes han sido impresionantes. Hasta aquí en España estamos sorprendidos de lo mediática que ha sido nuestra Selección. Los medios se han volcado con el equipo y les han dado espacio antes, durante y después del Mundial. Ojalá esto no haya sido un hecho aislado y se convierta en una costumbre, pero siendo realistas y conociendo el fútbol femenino desde dentro puedo decir que es difícil volver a estar en la picota con la estructura actual que tenemos en España tanto a nivel institucional como de Clubes.

La pregunta es: ¿dónde está el verdadero problema y cómo podemos intentar solucionarlo? En mi modesta opinión hay muchísimos problemas y podría estar un buen rato enumerándolos, pero gracias a mi experiencia como futbolista pienso que hay uno principal y por el que se debería empezar a trabajar. Se trata del concepto de futbolista en sí. A estas alturas en España todavía no tenemos cultura para entender la palabra mujer y futbolista juntas. De hecho aún hay gente que se sorprende cuando les dices que lo eres. Te miran de arriba a abajo varias veces con los ojos como platos y cara escéptica antes de preguntarte: “¿En serio?”. A partir de ese momento vienen un sinfín de preguntas absurdas como: “¿usáis espinilleras?”, “¿jugáis 90 minutos?” o incluso “¿la paráis con el pecho?”. Sí, sí. Eso todavía pasa en el siglo XXI en España.

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Pero lo que es cierto que la culpa de eso la tenemos las propias futbolistas porque nunca hemos creído que el simple hecho de jugar al fútbol pueda llegar a ser una profesión. Incluso ahora que hay chicas que ya lo han conseguido les cuesta creer en ello. Lo ven muy lejos y no lo está tanto. Yo creo en que lo conseguiremos a medio plazo. Sólo las que han salido fuera a jugar se están dando cuenta de que hay países y ligas que permiten vivir de esto y en los que se respeta a la futbolista como deportista. Pero para llegar hasta esos niveles hay que trabajar muy duro y sacrificarse. Aquí la mayoría de las jugadoras demandan ser profesionales sin saber siquiera qué supone el serlo. Oigo tantas veces la palabra profesional fuera de contexto que me hace gracia. Nadie les explica nada. De hecho muchas dejan sus hogares y familias con 16 o 17 años persiguiendo un sueño y abandonando los estudios por jugar al fútbol pensando que llegarán tan lejos como sus homónimos masculinos cuando eso es y será imposible. Algunas de ellas incluso han tenido que volver a casa antes de tiempo por una lesión que les ha retirado del mundo del fútbol después de estar muchos años dedicándose a ello sin posibilidades de trabajar en ningún sitio por su falta de formación y experiencia.  

Estoy de acuerdo en que el negocio del fútbol femenino jamás llegará a manejar las cifras del masculino pero por otro lado tiene muchísimo futuro y recorrido para llegar muy lejos. Siempre digo que se trata de un territorio inexplorado e inexplotado y poco a poco entre todos estamos consiguiendo que crezca y ocupe el lugar que se merece. Si la FIFA que es una de las empresas que mejor ve la rentabilidad de las cosas del mundo ha decidido aportar por ello será por algo y no precisamente porque se trate de un tema social.

Por ello insisto en que hay que empezar por la jugadora. La que lo tenga claro y quiera llegar lejos como futbolista, tiene que entender la cantidad de sacrificios y barreras que tendrá que superar desde pequeña y deberá empezar a comportarse como una deportista desde la infancia en cuanto a la alimentación, disciplina y exigencia requerida.

Estoy cansada de escuchar la frase “es que es fútbol femenino…” cuando la portera de un equipo cualquiera —siendo la única que tienen— decide irse de vacaciones diez días dejando a su equipo tirado durante dos jornadas o cuando hay jugadoras que desaparecen a mitad de temporada y nunca se vuelve a saber de ellas. Reconozco que en Primera y Segunda División femenina a las jugadoras se les exige lo mismo que a los jugadores masculinos profesionales sin serlo en cuanto a horas de entrenamiento, viajes con sus equipos, pretemporadas, etc. Y todo eso compaginándolo con estudios y trabajo en casi todos los casos.

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Yo he jugado muchos años y siempre lo he hecho comportándome como una profesional sin serlo. Intentando cuidar mi cuerpo en cuanto a alimentación y descanso, sacrificando mucho tiempo de mi ocio personal para dedicárselo al fútbol y sobre todo esforzándome al máximo por dar lo mejor de mí misma tanto dentro como fuera del campo. Porque pienso que el compromiso no tiene nada que ver con el dinero o lo que recibas a cambio. Y en el fútbol, como en la vida, hay que ser comprometido y más cuando se trata de algo que es tu pasión y te hace sentir sensaciones inexplicables. Por eso no vale poner la excusa del “como no me pagan por jugar…”. Pienso que si seguimos utilizando esta frase no evolucionaremos nunca y ahí es donde tanto las Instituciones como los Clubes tienen que prestar atención al fútbol base y conseguir que todas esas niñas que están empezando crean que algún día, y no muy lejano, pueden llegar a vivir por y para el fútbol al igual que ocurre en otros lugares del mundo. Porque no hay nada más importante que tener una meta clara para poder luchar por un sueño. Porque lo imposible, solo tarda un poco más…

@arossell10

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3 comentarios en “¿Dónde está el verdadero problema?

  1. Estoy muy deacuerdo con tu articulo, pero añadiria que tambien la formación y experiencia de los entrendores, son muy importantes.En bastantes casos la falta de ellas, conlleva, a una mala formacion de las futbolistas y a unos entrenamientos monotonos y mal planteados que acaba por minar es rutina tan importante como es la de ir a entrenar asiduamente.

    un saludo

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  2. Y el dinero que tienen que pagar por jugar ? Aquí se habla de promocionar el fútbol femenino y yo estoy completamente de acuerdo con ello , algunas personas se están poniendo como estandartes de El Progreso del fútbol femenino , pero luego ves las cuotas que pagan las chicas por jugar en los equipos de esas personas que dicen que tanto luchan por el fútbol femenino , y piensas , ya tienen excusas los padres para que no jueguen , si de verdad se busca que progrese el fútbol femenino ayudemoslas de verdad , suprimamos las cuotas , dejemos de firmar artículos para ganar crédito mediáticamente y hacer negocio de ello , yo he tenido y aun presido un equipo femenino de fútbol sala y jamás han pagado un € mas de los gastos que genera jugar , las chicas llevaban la contabilidad del equipo , a ver si eso se hace en todos los clubes , también diré que esos clubes truncan muchas ilusiones de muchas chicas por que no tienen el nivel y se las hecha sin ningún miramiento , eso , el tratarlas bien y con delicadeza también es ayudar al fútbol femenino .

    Un apasionado del fútbol femenino , pero de verdad

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  3. Buen artículo, pero creo que no solo el fútbol femenino tiene ese problema. Creo que son todos los deportes, y no se por que España está lleno de buenísimo deportistas que no llegan a nada por la falta de CULTURA/EDUCACIÓN, con esto me refiero a que no se pone una edad mínima, a la falta de ligas universitarias, de becas para deportistas, como en otros países.
    He visto muy buenos deportistas dejar su deporte por la necesidad de trabajar, para poder pagarse los estudios o por simplemente tener que comer.

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