Tierra de rallys

En 42 años de historia del Campeonato Mundial de Rally, muchos han sido los pilotos que han llegado a lo más alto, pero hay unos colores que se han repetido en la mayoría de los casos. El blanco y azul de la bandera finlandesa, una país que ha dado más campeones y pilotos de primera categoría que ningún otro en el mundo. A priori, Finlandia puede parecer un país de gente tranquila, con sus más de cinco millones de habitantes en esos parajes verdes y solitarios. Su modelo educativo es un ejemplo en toda Europa, pero para los amantes del mundo del motor, también su programa de apoyo a jóvenes pilotos. Y es que gracias a eso, es la cuna del mundo de los rallys. 

Sin una base, ningún proyecto tiene futuro, y en Finlandia se toman en serio la preparación y experiencia de los jóvenes pilotos. Aunque muchos comienzan a competir de manera local, en pequeñas pruebas, es a partir de los 16 años cuando la gasolina que corre por sus venas entra en combustión. Tres categorías, B-Junior, A-Junior e Yleinen; por las que se asciende a base de puntos con buenos resultados, hacen que los jóvenes finlandeses lleguen preparados y con experiencia para dar el gran salto a competiciones extranjeras, esos sí, sólo si han llegado a la máxima categoría de Yleinen. Y es que si los rallys son casi una religión, su iglesia es la federación de automovilismo finlandesa, la AKK, que predica con el buen hacer y la promoción de actividades, además de competiciones como la AKK Driver Academy. Es por esto por lo que siempre ha habido un finlandés en las primeras posiciones del Campeonato del Mundo.

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Con unas condiciones climatológicas bastante duras todo el año, los finlandeses son los reyes de la nieve y los terrenos difíciles, pero en el asfalto siguen siendo un pez fuera del agua. Si son rápidos sobre tierra y nieve es porque allí las carreteras son de esos elementos en su mayoría, y porque en vez de formar un equipo de fútbol, allí montan un equipo de rally para competir. Las JM, Jokamiesluokka, que significa carrera popular, son la modalidad de competición más accesible y de mayor acogida en todo el país. Los precios de licencias y coches están limitados a cantidades asequibles para garantizar la máxima participación y también una carrera igualada. Allí es normal encontrar más de 300 o 400 participantes. Si a estas facilidades sumamos que los jóvenes pueden competir en las modalidades que no requieran notas como el rallysprint, a partir del año en que cumplen los 16, tenemos la fórmula perfecta para crear una afición y pasión por los rallys con una calidad y profesionalidad consumada.

 Y cuando eres bueno, en casa eres el mejor, la afición te da CV extra y la motivación te hace más ligero. Por eso si en el Mundial de Rally hay una prueba dominada por los finlandeses no podía ser otra que el Rally Mil Lagos de Finlandia. Se dice que los fineses inventaron el concepto actual de rally porque en sus orígenes los rallys se basaban en la regularidad y la fiabilidad. Pero las cosas empezaron a cambiar ya en 1959, donde la prueba sobre suelo finés se incorporó al Campeonato de Europa de Rally, para posteriormente dar el salto en 1973 al Mundial. Cuando los pilotos llegaron se encontraron con tramos rápidos, caminos amplios y grandes saltos, sin asfalto, sin muros como en Mónaco, solo tierra y cunetas atestadas de fanáticos de la velocidad que no iban a animar a cualquiera que fuera de paseo. Así que sucedió lo que se esperaba, ganó la prueba el más rápido, no el más conservador, y fue por supuesto un finlandés. 

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Desde entonces el orgullo finés solo se vería levemente salpicado por algún vecino sueco que se colaba en lo más alto del podio, como por ejemplo Stig Blomqvist. Pero siempre había sonado el himno finlandés y su bandera de fondo blanco y cruz azul había estado colgada en lo más alto. Hasta que en 1990, un tal Carlos Sainz irrumpió con su Toyota Celica y quebrantó la racha de victorias finlandesas, o escandinavas en su defecto gracias a tres suecos. Todos en el país pensarían que aquel madrileño sería la excepción, pero solo un año más pudieron pensar así, pues en 1992 volvieron a poner los pies en la tierra cuando el francés Didier Auriol se impuso sobre Juha Kankkunen. No tenían ni idea de que los franceses se convertirían en el ogro que acabase con la hegemonía finlandesa en los rallys. El estonio Markko Märtin en 2003 también les aguó la fiesta. No tanto como lo iba a hacer Sébastien Loeb. A pesar de que el campeón por excelencia lograse 9 mundiales consecutivos, la armada finlandesa sólo le permitiría ganar el Mil Lagos tres veces. Pero en 2013 la historia se repetía, la pesadilla volvía a cortar cunetas. Esta vez era otro Sébastien, Ogier en un año imparable ganaba el Rally de Finlandia y parecía que el ogro francés nunca volvería a ser expulsado de sus tierras. Hasta que al año siguiente resurgió un caballero finés llamado Jari-Matti Latvala, en una alemana montura igual que la de su enemigo y tras una dura batalla, devolvió el honor a sus compatriotas. Este año 2015 la gesta ha sido aún mayor, pero ha podido volver a imponerse y mantener el orgullo patrio intacto, aunque no puedan dormir tranquilos pensando en el año siguiente. 

Héroes nacionales nunca les han faltado en Finlandia en lo que al panorama deportivo se refiere. En su origen los “Flying Finns” eran un grupo de atletas finlandeses que dominaron las distancias de fondo y medio fondo en la década de los años 20, pero a partir de la década de los 60 los pilotos que volaban por los caminos y carreteras de toda Europa y posteriormente los circuitos de Fórmula 1 pasaron a ser llamados así. Desde leyendas en los orígenes de los rallys como Rauno Aaltonen, primer piloto finés en ganar el Campeonato de Europa de Rally, hasta el incansable Jari-Matti Latvala, que lucha actualmente por volver a sumar un campeón del mundo más a los 6 que ya tiene el país con sus 13 campeonatos del mundo, muchos han sido las grandes figuras que han hecho vibrar al país al volante como Ari Vatanen, Tommi Mäkinen, Hannu Mikkola, Timo Salonen, Henri Toivonen, Juha Kankkunen, Marcus Grönholm o Mikko Hirvonen. En el país escandinavo siguen contando los días que han pasado desde que un finlandés se proclamase campeón del mundo, ¿cuanto más tendrán que esperar?.

@Davidnavallica 

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