Velocidad como rehabilitación

Dicen que aquel que va a la guerra vuelve cambiado, incluso que a veces nunca vuelve el mismo hombre, que aquel que fue muere allí, volviendo una persona totalmente distinta. Esto para aquellos que consiguen volver, no siempre sin secuelas físicas. Muchos veteranos de guerra han perdido alguna extremidad de su cuerpo, sus vidas no vuelven a ser como antes, ni tampoco sus mentes. Muchos caen en una espiral de autodestrucción o abandono, otros demuestran de que pasta están hechos los buenos soldados. Ejemplo de ello son un grupo de soldados británicos veteranos de guerra de Irak o Afganistán, que como rehabilitación a esas secuelas físicas y psíquicas se embarcaron en el duro y apasionante mundo del motor. 

El equipo Race2Recovery nació en 2011, gracias a la pasión común de un puñado de veteranos de guerra por el motor, y que también estaban deseosos de poder afrontar retos y superarlos, como los que pueda implicar el campo de batalla. Pero esta vez sus armas no serían un fusil de asalto o un lanzacohetes, sino un volante y una llave inglesa. La guerra siempre es un desafío y requiere de trabajo en equipo, disciplina y superación. El mundo del motor-sport reúne en una dosis más segura de estas cualidades. Es por esto por lo que estos valientes muchachos decidieron enrolarse su peculiar armada motorizada. Cuando se formó el equipo, sus filas estaban compuestas por Tony Harris como capitán, con una pierna amputada por debajo de la rodilla, Tom Neathway como uno de los copilotos, que perdió tres miembros a causa de una explosión en la guerra; Andrew “Pav” Taylor, que sufría una lesión en la espina dorsal; Phillip Gillespie con la misma lesión que Tony y Wayne Williams que sufre una parálisis vocal. Bombás y artefactos explosivos improvisados les privaron de volver sanos y salvos, pero no de las ganas de vivir.

race2 ecwe

Cuando formaron el equipo lo hicieron con la idea de competir de tu a tu con los rivales, pues en el mundo del motor no existe una categoría especial para gente con discapacidad física, todos corren en igualdad de condiciones. Así comenzaron a participar en pruebas nacionales de rally, en categorías de 4×4, donde aprendían y se preparaban para su mayor reto. Por supuesto en este mundillo un equipo implica mucho dinero, pero las fundaciones y los patrocinadores se volcaron en ayudar a los soldados, especialmente Land Rover, pues la marca británica puso a su disposición los coches para que pudieran alcanzar su meta. A medida que pasaba el tiempo el equipo crecía, todos mejoraban e incluso diseñaban herramientas y material necesario para que con sus cualidades físicas mermadas pudieran trabajar en los coches o montarse en ellos. Con su trabajo no solo se ayudan entre ellos y realizan una rehabilitación muy especial, también ayudan a la recaudación de fondos para sus compañeros heridos en guerras a las asociaciones Help for Heroes o Blesma.

Tras el adiestramiento llegó la primera batalla de verdad, una en la que sobrevivir está al alcance de pocos, y el éxito menos aún. El rally más duro del mundo, el Rally Dakar iba a ser su nueva contienda y llegaban armados hasta los dientes y bien pertrechados. Con 4 Land Rover Wildcat V8 de 283 CV, un camión de apoyo técnico y un equipo logístico y médico, estos veteranos se plantaron en la salida de Argentina del Dakar dispuestos a terminar la prueba. Si ya es dura para pilotos experimentados y con una capacidad física del 100%, para estos hombres con miembros amputados la experiencia iba a ser demoledora. Sin embargo ellos llegaban más motivados que nunca, volvían a afrontar un reto de grandes dimensiones. Además el calor y el sueño eran parte de su vida militar, por lo que solo necesitaban que aguantara el coche, ellos ya lo iban a hacer. Pero pronto se dieron las bajas en el equipo, tres de los cuatro Bowlers caían en las primeras etapas. El último soldado portaba el estandarte firme y seguro a la meta, pero a tres etapas del final el rally lo eliminó del juego. Esta batalla quedaba perdida, la guerra no.

race2 wvwev

Como buenos soldados se levantaron y volvieron a pelear, volviendo a correr en 2014. Entre ellos se encontraba un veterano estadounidense, Mark Zambon, que, con la única fuerza de sus brazos por haber perdido las piernas en la guerra, había conseguido subir al Kilimanjaro (5890 m.). Otro ejemplo más de superación en un equipo que ya de por sí lo es. El Race2Recovery iniciaba su segunda andadura en tierras sudamericanas dispuestos a conseguir su propósito de acabar el Dakar. Los problemas volvían a aparecer, las penurias se sucedían pero nadie tiraba la toalla. Todos los participantes admiraban en el parque cerrado como aquellos hombres con su situación lograban hacer lo que ellos. 13 etapas y mucho esfuerzo después, el primer equipo de rally compuesto por veteranos de guerra lograba terminar el Rally Dakar, demostrando su fortaleza mental y física para sobreponerse a una de las pruebas del mundo del motor más duras del mundo.

 @Davidnavallica

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s