Nayim: un león en la retina

La gloria en una décima de segundo. El pedestal del que nunca se bajará el que alcanzó la gloria. El que provocó que, miles de personas, tocarán ese éxito que ya es inmortal. Aglutinar sonrisas. ¿El motivo? El fútbol. Y es que despertar sentimientos en un gran colectivo está al alcance de muy pocos. Y si estos sentimientos son a raíz de una hazaña, de una gesta irrepetible, el abanico de ‘héroes’ disminuye. En Revista Idaraya traemos quizás al estandarte por antonomasia del Real Zaragoza. El hombre que desde el centro del campo, se coló en cada corazón aragonés.

Pero antes de ese momento hubo un antes y un después. Todo comenzó en lo que hoy llamamos Masía. Terry Venables, su principal valedor, decidió apostar por el ceutí y lo llevó al Barça, en donde su indisciplina en ocaiones frenó su ascensión al primer equipo blaugrana. Pese a todo, su hablidad siempre fue indiscutible y llegó a debutar de la mano del inglés. Pero su apuesta siempre fue clara. ‘Yiyi’, como también se le conoce, estaba claramente capacitado para hacerse un hueco en la historia del deporte rey.

llklklklkLa marcha del técnico británico hacia el norte de Londres provocó también la salida del hispano-marroquí del conjunto catalán. El Tottenham esperó a ambos. De nuevo la apuesta de Venables junto a él. Y cuando juegas tanto, cuando ese momento en el que tu orgullo y tu decisión se fusionan en lo más abstracto, es porque sabes que eso en lo que tanta fé tienes, funcionará. Y así sucedió con Nayim. Adorado por la afición inglesa debido a sus brillantes actuaciones en las que destacaban los encuentros frente al gran rival de la ciudad, el Arsenal. Y es en este punto cuando un ‘trocito’ de la leyenda que es hoy en día Nayim se empieza a gestar. ¿Se puede hacer feliz a dos aficiones a la vez? Lo dicho. al alcance de muy pocos.

La leyenda del león

Llega la etapa dorada. Tras cinco años dando guerra en Inglaterra, llega la vuelta a casa. España esperaba de nuevo. Querido y odiado a partes iguales en Londres, el ceutí hizo la maleta con destino a Zaragoza. La Romareda vio como ese jugador firmado en la 92-93 no terminaba de cuajar. El buen hacer de José Aurelio Gay le cerró las puertas de la titularidad. Sus éxitos deportivos comenzarían en 1994, con la consecución de la Copa del Rey. Fue frente al Celta de Vigo y en la fatídica tanda de penaltis. Sufrir y el Zaragoza. La valía de una victoria de semejantes tintes jamás tendrá precio.

Pero toca pararse. Frenarse. Observar. Sentir. 10 de mayo de 1995. El Arsenal. Sí, ese rival que tanto le gustaba a ‘Yiyi’, enfrente. Los ‘gunners’ eran el último escollo hacia una Recopa soñada por todo el zaragocismo. Los maños bordaron el fútbol. Esnáider puso en pie  a París con un gol de bellísima factura. Pero el corazón maño empezó a bombear sangre cada vez más rápido. Los 90 minutos llegaban a su fin y con ellos, los primeros quince de la prórroga. Mientras expiraba el segundo tiempo, ambas aficiones iban haciéndose a la idea de que la lotería de los penaltis decidiría al campeón europeo. Pero la cogió Nayim. Se desquitó. 50 metros le separaban. El tiempo se para. Pese a la distancia Nayim observa a Seaman, adelantado, y empala con el empeine para colar la bola por encima del meta inglés y hacer estallar de júbilo a, no solo una ciudad, a todo un país. Pese a no haber concluido el choque, la invasión del banquillo con Víctor Fernández a la cabeza fue inevitable. Había nacido un héroe.

Incluso aficionados de su exequipo, el Tottenham, vibraron con el hispano-marroquí por ese gol a su eterno rival. El principio de una historia de amor. Todos se abrazaron a él, todos querían darle las gracias. Miles de almas en el estadio corearon su nombre. Ese gol hizo posible la hazaña.

Pero, ¿y si todo se gestó en Londres? Cuenta una de sus anécdotas que en su etapa en los Spurs, al final de un entrenamiento, tanto él como el mítico medio inglés Paul Gascoigne inventaron un juego que simplemente era acertar con una pelota dentro de un cubo de basura. La magia, en que para ‘vencer’ en dicho juego había que introducir el esférico dentro desde 50 metros y sin botar. ¿A qué recuerda esto?

Finalizada la campaña, el Real Zaragoza sufrió una regeneración en la que Nayim se vio afectado. La temporada siguiente tan sólo pudo anotar un gol y marchó por la puerta de atrás del conjunto maño. Su nuevo club, el Logroñés, disfrutó de él durante dos campañas hasta que decidió colgar las botas años después. Tras su etapa como jugador, Nayim fue partícipe de nuevo de un Real Zaragoza en donde estuvo de segundo entrenador. Fue en el año 2009 junto a José Aurelio Gay. En diciembre de 2010 acabó de nuevo su etapa en Zaragoza. Pese a ello, siempre será recordado. Y volverá, a buen seguro. Nayim. El gol de Nayim.

Recuerdo eterno

@juancarNavacerr

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s