Los que no llegaron a París

Esta edición del Tour de Francia está siendo especialmente accidentada. A la caída que acabó con la participación de Cancellara en la tercera etapa o a la que sufrió el subcampeón de la anterior edición Peraud hace unos días, se les unió anteayer el espeluznante choque de Geraint Thomas contra un poste, tras salirse de la calzada en el difícil descenso de Gap. Pero como en Revista Idaraya no nos gusta limitarnos a contar la actualidad, vamos a dar un repaso por las caídas más significantes en la historia del Tour, ya sea por su trágico final o por la implicación de grandes nombres.

El peor de los finales

Un paisano nuestro fue la primera víctima mortal que se cobró la ronda gala. Hace ya 80 años, Francisco Cepeda falleció tres días después de su caída. Ésta tuvo lugar en una etapa que tenía como meta la localidad de Gap, lugar mencionado previamente y estrechamente relacionado con las caídas dada su situación (en los Altos Alpes) y la complejidad de las carreteras que lo rodean.

Si Cepeda falleció descendiendo una pendiente, Tom Simpson lo hizo ascendiéndola. Cerca estaba el británico de coronar el emblemático Mont Ventoux cuando sufrió un desmayo. Aquel día de 1967 hacía un calor prácticamente insoportable para los ciclistas, que se enfrentaban a uno de los más temidos tramos de la ronda. La causa de la muerte pudo ser este infernal clima, pero también se señaló al alcohol que éste había ingerido y a las anfetaminas, que estaban permitidas por aquel entonces, y de las que muchos abusaban. A partir de este dramático suceso se empezaron a llevar a cabo exhaustivos controles contra el dopaje.

Los Pirineos también se han llevado vidas. La más famosa fue la de Fabio Casartelli, en una caída múltiple que implicó a seis hombres, entre los cuales el italiano se llevó la peor parte. La decimoquinta etapa del Tour de 1995 será recordada por este horrible accidente. 

casa

No solo los ciclistas profesionales pierden la vida en las carreteras compitiendo y entrenando. Debemos recordar que a muchos aficionados no les importa poner en peligro su integridad para así poder seguir disfrutando de este deporte. En Revista Idaraya admiramos a estos héroes que aman tanto el ciclismo que seguirán sobre la bicicleta a pesar del riesgo que puede conllevar.

Todo lo que sube, baja

Subtitulamos así porque el destino a veces te arrebata algo que llevas persiguiendo mucho tiempo. Y te lo arrebata cuando más cerca lo tienes. No son pocos los corredores que han caído cuando ya se veían de amarillo en los Campos Elíseos.

Mi primer recuerdo del Tour, aparte del pelotón de chapas con el que jugábamos mi primo y yo, es la caída de Joseba Beloki. El favorito era un tal Armstrong, pero Joseba estaba muy fuerte aquel año. Su estilo agresivo y valiente le mantuvo con claras opciones de ganar la ronda hasta aquel fatídico 14 de julio, día en que se rememora la Toma de la Bastilla. Llegando a la comuna de Gap –de nuevo el mismo lugar- y por un pavimento resbaladizo, marchaba Lance a rueda de Joseba. Al ir a tomar una curva hacia la derecha, el español cayó al suelo y el norteamericano atajó campo a través, encontrando así la forma de evitar tener el mismo fin que su rival. El previsible final se consumó más tarde a los pies del Arco del Triunfo, Lance Armstrong subió al primer cajón del pódium, aunque después se le quitara la validez por haberse dopado.

Con la miel en los labios se quedó Luis Ocaña en 1971 tras ser arrollado por otro corredor en el descenso de La Menté. Cedió así el maillot amarillo a Merckx, aunque “El Caníbal”, uno de los mejores en la historia de este deporte, no quiso subir al podio ni vestirse de gualda aquel día.

Mucho más reciente es la caída de Alberto Contador en el certamen del año pasado. El bicampeón del Tour (2007 y 2009) era el señalado para asaltar a Vincenzo Nibali, pero su tibia se fracturó bajo la niebla del Petit Ballon. Chris Froome había abandonado unos días antes este mismo Tour tras caerse durante dos etapas consecutivas. El encargado de defender título se despidió en el encharcado pavimento de Le Touquet.  Estos dos favoritos pusieron en bandeja el triunfo a Nibali, quien obviamente tuvo que ganárselo, pero que habría sufrido mucho más si éstos hubieran seguido combatiendo hasta el final.

De vuelta a la actualidad, con los Pirineos superados y lo mejor de Alpes por llegar, el Tour de 2015 presenta una situación muy favorable para Froome, no solo por el tiempo de ventaja (más de 3 minutos respecto a Nairo Quintana) sino por las sensaciones que desprende el británico. Pero después de leer estas líneas, ¿se atreven a aventurar cuál será el pódium del domingo en París?

@Rosadito14

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