Estudiantes: un equipo de patio de colegio

Yo vivo feliz sí, mi familia el Estudiantes, el primer equipo de Madrid. Valientes cuando saltan a la cancha, como si fuera una revancha. Son doce guerreros siempre sean quienes sean. La raza y la garra en nuestro escudo la contagian. Es la magia de los valores y el trabajo, espíritu de equipo: canteranos más americanos. Esa es la cultura normal y un privilegio verles pasear por este patio de colegio”.

Estos versos de hip-hop que el rapero AER dedica en su canción al Club de Baloncesto Estudiantes podrían definir a la perfección los valores que han acompañado desde su creación en 1948 a uno de los equipos más históricos del baloncesto español. Y es que la historia del Estudiantes no es como cualquier otra. Los más de 65 años de vida que atesora el mítico club de la calle Serrano están cargados de sentimientos, de pasión por unos colores y sobre todo de un fin común: crear deportistas formando personasY si no, ¿cómo se puede explicar que un equipo nacido en un patio de colegio pueda competir de tú a tú con los clubes más importantes del país? O yendo más allá, ¿cómo se puede explicar que un equipo de cantera haya participado en todas las ediciones de la liga ACB desde su primera edición en 1957?

Plantilla

La historia del Estudiantes nace en 1948, cuando un grupo de alumnos del Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid, apoyados por el profesor de latín Antonio Magariños, fundan un equipo de baloncesto que toma el nombre del destacado escritor español de la Generación del 98. De esta forma, el popular deporte importado de América se instaló con rapidez en el patio, los pasillos y las aulas del modesto colegio madrileño. Colegio que un día fue el Instituto-Escuela, institución pionera y uno de los mejores vehículos de introducción del baloncesto en Madrid.

En el mismo año de su fundación, el equipo se inscribe en la Federación Castellana de baloncesto. Pero para que su admisión en la 3ª división fuera totalmente plena, era necesario modificar el nombre del equipo. Por ello, un año más tarde se constituyó oficialmente el “Club Estudiantes”, cuyo primer presidente sería uno de sus principales impulsores, el ya mencionado catedrático de latín y Jefe de Estudios del centro, Antonio Magariños. La denominación del nombre del equipo no era para nada casual, sino algo muy intencionado. Querían recordar con ello sus raíces humildes y modestas, quienes eran y de donde venían. Además, los colores azules que porta el escudo, así como la equipación que se enfundan quienes tienen el orgullo de vestir la camiseta del Estu, representan las Ciencias y las Letras.

Con mucho trabajo y esfuerzo, pero sin dejar nunca de lado la diversión y el entretenimiento, empezaron a llegar los resultados y los ascensos de categoría. En la temporada 1954-1955 se consiguió el primer título de la historia del club, el Campeonato de Castilla. Poco después, en 1957, el Estudiantes será miembro fundador de la Liga Nacional, competición organizada por la Federación Española de Baloncesto y que permanecerá hasta 1983, cuando será prácticamente relegada y sustituida por la actual Liga ACB.

Equipo

Tirando siempre de la cantera y dando protagonismo a los más jóvenes llegaron muchas más alegrías. En San Sebastián coincidiría en 1963 una generación única de jugadores que arrebataría al todopoderoso Real Madrid la Copa del Generalísimo, el primer gran título nacional del club. Poco antes, se había presentado una nueva ilusión para los aficionados, esta vez en forma de cancha de baloncesto. El ‘Campo Nuevo’ (primer campo descubierto dotado de tableros de cristal) fue remodelado para su recubrimiento, pasándose a denominar ‘La Nevera. Pero sin duda, el recinto que más ha ayudado a mantener los valores tradicionales del club y beneficiado en la formación de nuevos proyectos de futuro fue el inaugurado a principios de los años 70 y que honraría a su figura más emblemática, denominándose Polideportivo Antonio Magariños.

En los años siguientes no llegarían títulos -monopolizados por Real Madrid y Joventut-, pero sí se lograrían mantener jugadores de la casa. Y es que la magnífica cantera de Estudiantes ha dado nombres de la talla de Fernando Martín, Alberto Herreros, Felipe y Alfonso ReyesRodrigo de la Fuente, Nacho Azofra, Carlos Jiménez o Sergio Rodríguez, entre otros. Además, muchos de estos jugadores tienen el placer de haber estado a las órdenes de los tres seleccionadores más laureados de la historia del combinado nacional español: Antonio Díaz-Miguel, Aíto García Reneses y ‘Pepu’ Hernández. Los tres han pasado por el club dejando tras de sí recuerdos imborrables.

El crecimiento del equipo fue meteórico, lo que le llevó a pasear su genial baloncesto por las canchas de toda Europa. Al mismo tiempo, la Movida Madrileña tuvo su representación en el club estudiantil en forma de atuendos musulmanes -motivados por el contexto de la Revolución islámica en Irán-. Así, nacería la que en la actualidad es una de las aficiones más divertidas e imaginativas del panorama deportivo español: ‘La Demencia’.

Afición

Tal era la repercusión de los estudiantes que la afluencia de público obligó a cambiar el patio del colegio de Magariños por el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. En este mismo recinto disputaría la temporada 91-92, sin duda la más recordada en la historia de Estudiantes. El equipo tenía algo especial. Una química diferente que le permitía además lograr títulos realmente inesperados, como su segunda Copa del Rey frente al CAI Zaragoza. La marcha de jugadores importantes a equipos de mucho más potencial económico no le impidió seguir consiguiendo éxitos y llegar a pelear unas semifinales de la Euroliga contra todo un Maccabi -a las que llegó al grito de ¡Que nos vamos a Estambul, chis pum!-. Sin lugar a dudas, la cantera de Estudiantes (8 jugadores de la plantilla habían sido formados en el Ramiro de Maeztu) y su maravillosa afición habían conquistado Europa gracias a su sencillez y pundonor.

Pese a la etiqueta de ‘eterno semifinalista’ (Euroliga, Copa Korac, Recopa…) y los 4 subcampeonatos de liga, los escasos títulos del club en los años 90 no empañaron su magnífica labor en el parqué. Por si fuera poco, las categorías femeninas afloraron sin ningún impedimento en los que fueron los años de mayor esplendor del club en toda su historia.

El nuevo siglo trajo consigo la tercera Copa del Rey para las vitrinas del Ramiro, esta vez en Vitoria contra el Pamesa Valencia. Un infortunio como el incendio del Palacio hizo que el equipo -y por tanto su afición- se trasladasen al Palacio de Vistalegre, algo en principio desdichado. Sin embargo, la presencia de aficionados seguía siendo desbordante y las ganas de animar, el entusiasmo y la pasión no cesaban en ninguno de los cuatro cuartos de cualquier partido de los ‘toreros’. La asistencia media al campo durante la temporada 2011-2012 se situó en las 10.000 personas, lo que significaba que el Estudiantes era ya el equipo con mayor número de seguidores de toda la ACB.

Carlos Jiménez

El subcampeonato de liga en 2004 supuso el último éxito del equipo hasta el momento. Y es que pese a no dar grandes alegrías en forma de metales a su afición, ésta visitaba frecuentemente la ‘Plaza de los delfines’ y se bañaba en su fuente con cada victoria de la plantilla. Todo no eran alegrías, por tanto, para un equipo que si quería mantener su categoría y continuidad necesitaba recibir aportaciones económicas de distintos patrocinadores. Así, el equipo ha pasado durante los últimos años por diversas denominaciones: Adecco, Asefa, Tuenti Móvil o el reciente Movistar Estudiantes.

La sombra del descenso ha amenazado al club madrileño durante los últimos años, pero de una forma u otra siempre recurrió a la heroica para salvarse. No obstante, la temporada 2011-2012 sería la peor de su larga vida. A falta de seis jornadas para el final, perder la categoría era más que una posibilidad. El exceso de confianza en el primer tramo de la temporada -bajo la dirección de Pepu Hernández– y la inestabilidad de ‘los americanos’ (traducida en dos despidos) les pasó factura irremediablemente. Un vestuario que reunía a veteranos jugadores como Carlos Jiménez, Germán Gabriel o Rodrigo de la Fuente, con trotamundos extranjeros como Willie Deane, Tariq Kirksay o un viejo conocido de la liga española, Louis Bullock. Además de los malos resultados, la filosofía de cantera se estaba tornando en un daño colateral. Ni el apoyo incondicional de la afición al incesante grito de ¡No bajamos! ¡No bajamos!, ni saber que sería el último partido del capitán Carlos Jiménez con la camiseta de Asefa, fueron suficientes para que el conjunto de Trifón Poch superase al UCAM Murcia. El equipo descendía a la Liga LEB Oro tras ser uno de los tres clubes españoles, junto a Real Madrid y Joventut de Badalona, que han mantenido la máxima categoría del baloncesto español desde siempre.

Sin embargo, y aunque parezca contradictorio, la crisis económica jugó a favor del histórico club madrileño. Uno de los equipos ascendidos no pudo hacer frente a los requisitos económicos que se exigen para ser inscrito en la ACB, por lo que el Estudiantes evitaba el descenso de categoría. Para muchos esto significó un milagro. Para los menos escépticos, algo tenía que ver en el asunto el esqueleto Garibaldi. Para otros, encarnaba el deseo común de que el Ramiro de Maeztu, el Magariños y la cantera de Estudiantes siguieran siendo los referentes del baloncesto español más modesto y, por tanto, continuaran escribiendo una historia que ni los resultados más adversos han logrado que se acabe y, mucho menos, que llegue su final definitivo. Ahora más que nunca, pueden gritar: 1, 2, 3 ¡Estudiantes!

Garibaldi

@Diego_Alonso23

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