Petro, el genio de Šibenik

Los Balcanes son una fuente inagotable de talentos baloncestísticos. La antigua Yugoslavia ha visto surgir muchos y muy buenos jugadores de este deporte, y como mejor exponente, encontramos el combinado que se hizo con el mundial 1990 de Argentina. En aquella selección yugoslava integrada por jugadores como Tony Kukoc, Vlad Divac o Zeljko Obradovic brillaba especialmente el protagonista de este artículo, Drazen Petrovic.

Concienzudo, exigente consigo mismo y brillante. Dentro de la larga lista de adjetivos que se le pueden atribuir a Drazen Petrovic, estos sean quizás los que mejor definan como era el jugador croata. Si consultamos la definición de la palabra “talento” encontramos lo siguiente: “Especial capacidad intelectual o aptitud que una persona tiene para aprender las cosas con facilidad o para desarrollar con mucha habilidad una actividad.” Es evidente que Drazen poseía aptitudes especiales para la práctica del baloncesto, pero no solo fue eso lo que forjó su gran carrera. Y es que tras el talento natural del genio de Sibenik había mucho trabajo y entrenamiento, tanto en su etapa formativa como jugador como ya en su carrera profesional. Son numerosas las anécdotas que han salido a la luz sobre los duros entrenamientos que el propio Petrovic se imponía a sí mismo. Se supo que siendo un chico joven se levantaba un rato antes de la hora de entrada al colegio para realizar tiros a canasta. También han trascendido varias de las penitencias que él mismo se imponía cuando no estaba satisfecho con el resultado de un encuentro. En una ocasión, estando en las filas del Real Madrid, decidió quedarse a practicar tiros hasta altas horas de la madrugada tras haber fallado varios lanzamientos decisivos durante un partido perdido por el conjunto madridista.

Hablemos de la carrera de este genio. Sus primeros pasos fueron en el equipo de su ciudad, el Sibenka Sibenik. Allí se formó como jugador y dejó constancia de sus condiciones más que brillantes. En el año 1984, fichó por la Cibona de Zagreb, uno de los equipos más grandes de Yugoslavia. Allí llegaron sus primeros títulos importantes. Concretamente fueron 8 los trofeos que Petrovic conquistó en el equipo de la hoy capital croata., incluídas 2 Copas de Europa consecutivas (1985 y 1986). Una vez el baloncesto yugoslavo se le quedó pequeño, llegaba el momento de dar el salto a un club extranjero. En un principio, parecía que sería el Barcelona el conjunto que tendría el placer de contar con el genio croata en sus filas. Sin embargo, sería el Real Madrid, con Ramón Mendoza a la cabeza, el equipo que logró firmar a Petrovic un contrato por 4 años. El equipo blanco había sufrido el talento de Drazen durante su época en la Cibona, por lo que conocían perfectamente el tipo de jugador con el que se hacían.

drazen-petrovic

La etapa del croata duraría únicamente un año, puesto que al término de su primera temporada en la capital de España, forzaría su salida rumbo a la NBA. Sin embargo, un único curso baloncestístico fue suficiente para dejar su huella en la historia del Real Madrid. Ese año, el equipo dirigido por Lolo Sáinz logró un doblete, haciéndose con la Copa del Rey y la Recopa de Europa. La final de este último torneo fue la mejor actuación de Drazen Petrovic con la casaca blanca. Enfrente, el Snaidero de Caserta en el que jugaba otro genio, el brasileño Oscar Schmidt. En uno de los partidos más memorables de la historia europea, el genio de Sibenik anotó 62 puntos para hacer al Real Madrid de la Recopa de Europa, un torneo que por aquel entonces aún tenía un gran prestigio y solera. Ese día, por si no había quedado claro antes, se demostró que a Drazen Petrovic el baloncesto europeo se le quedaba pequeño. Tras finalizar la temporada 1988/1989, la NBA era el próximo destino en la carrera de Petrovic.

Con 24 años, Petrovic desembarcaba en la NBA con un nombre en Europa hecho y muchos años por delante para forjarse un nombre en los EEUU. Los Blazers de Portland fueron su primer destino en la liga yankee. Sin embargo, la experiencia en la franquicia de Oregón no fue satisfactoria y sus registros de minutos fueron ínfimos en relación con su calidad. Lo mejor de su etapa en Portland fue sin duda el subcampeonato de la liga logrado en 1990. La solicitud de traspaso llegaría a mediados de la temporada 1990/1991, y tras un triple intercambio, llegó a los Nets de New Jersey, equipo en el que sí demostraría su potencial. 12.6 puntos por partido fueron los que aportó a su equipo lo que restó de temporada. Sus prestaciones en los Nets fueron aumentando gradualmente las dos temporadas siguientes. En la 1991/1992, su media de puntos aumentó a 20.6 y en la 1992/1993 a 22.3 puntos, con un porcentaje de acierto en el tiro del 45%. Petro se había erigido en el líder de la franquicia, la piedra angular del proyecto de New Jersey Nets. Ingresó en el Hall of Fame de la NBA en el año 2002.

Con la selección yugoslava, un equipo brillante que juntó grandes estrellas, Petro logró la consecución de varias medallas (3 bronces, 4 platas y 3 oros). Destacan especialmente el Eurobasket logrado en 1989 y el Mundial de Argentina en 1990. También las dos platas olímpicas, una en Seúl y otra en Barcelona en 1992. Esta última Drazen la logró defendiendo los colores de Croacia y no los de Yugoslavia, pues la guerra balcánica desintegró el país y también la gran selección que conformaban todos esos jugadores que ahora defenderían camisetas nacionales diferentes.

petr jordLa figura de Drazen se entiende también escuchando lo que otros genios del basket opinaban de él. “Era un reto jugar contra él, lo hacía todo con una gran agresividad”. Palabras de Michael Jordan. “Habría sido uno de los grandes”. Frase pronunciada por el gurú Phil Jackson. “El mejor tirador que he visto en mi vida” Reggie Miller dixit. No solo es recordado hoy Petrovic por su talento baloncestístico, sino que sus relaciones personales también le han dado a conocer entre el gran público. Hablamos de su relación con otro grande del baloncesto yugoslavo, el gigante Vlad Divac. Ambos eran amigos íntimos, una amistad que se acabaría con el estallido de la guerra en los Balcanes. Una historia que es contada brillantemente en el documental Hermanos y enemigos: Petrovic y Divac, de Michael Tolajian. Muy recomendado para quienes no lo hayan visionado aún. A principios de junio de 1993, el mundo enmudeció impactado por la noticia de que Drazen Petrovic, el genio del baloncesto, había fallecido a los 28 años. Un accidente de tráfico en Alemania se había llevado consigo la vida del genio de Sibenik. Una tragedia que dejó en el mundo del baloncesto la sensación de una carrera brillante truncada antes de tiempo. Una obra maestra inacabada. Años de gran baloncesto que nunca se verían. El talento de Petrovic no sería admirado nunca más. Se quedó prematuramente, y para desgracia de cualquier aficionado al baloncesto, en una carretera de Baviera.

@Cristiangm11

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