Asbjörn Halvorsen, ejemplo de osadía

A medida que el tiempo transcurre y el presente va transformándose en pasado, las historias florecen de manera paralela a los acontecimientos importantes que van sucediendo. Con el deporte ocurre lo mismo. Sin ir más lejos, la Segunda Guerra Mundial fue una de las mayores fuentes de ‘historia’ gracias, entre otros factores, al papel fundamental que este comenzaba a jugar el en aquella sociedad europea de los años 30-40.

Nos situamos en los años de pre-guerra y de guerra como tal (1930-45). En este contexto adquiere especial relevancia la figura de Asbjörn Halvorsen, un futbolista noruego que tras triunfar en su país puso rumbo hacia Alemania para jugar y hacer lo propio en el Hamburgo SV. Pero allí hubo un problema. Assi, apodo mediante el que era conocido, poseía uno ideales políticos muy contrarios a los de Adolf Hitler, y cuando éste llegó al poder muchos fueron los problemas que padeció para mantener una vida normal dentro del país teutón.

cara

Halvorsen nació en 1898 en la localidad de Sapsborg, una localidad caracterizada por su pequeño tamaño y su escasez de recursos. Así, habiendo crecido en el seno de una familia humilde, sus ideales eran más próximos al movimiento obrero que a las ideas nacional-socialistas expuestas por el Führer. Y así fue. Cuando se le presentó la oportunidad no dudo ni el más mínimo momento para mostrarle su rechazo. Todo un acto de coraje y valor que, indudablemente, en aquella época no iba a pasar desapercibido.

Pues bien, esta leyenda noruega comenzó a forjarse en el club de su ciudad natal: el Sapsborg FK. Cinco años. Este es el tiempo en el que se mantuvo en el equipo demostrando al país sus cualidades, el tiempo que necesitó para hacer ganar a su entidad el primer título de su historia y, por consiguiente, el tiempo que necesitó para que un grande de Europa se hiciese con sus servicios.

Assi ya no era un futbolista cualquiera. Acababa de convertirse en un futbolista de talla internacional y en todo un orgullo para Noruega. Su momento de forma no pasaría desapercibido para su selección, quien le llamó para disputar los Juegos de Amberes de 1920 y para años más tarde terminar convirtiéndose en el capitán. Con el club alemán tampoco defraudó. Tras alcanzar la ciudad germana en 1922 y tras unas grandes actuaciones, en el año 1928, ya se había convertido en uno de los buques insignias: era capitán y uno de los iconos del club.

Equipo Noruega

Todo parecía idílico y soñado para el futbolista noruego. Pero un día todo cambió. En la década de los años 30 llega al poder el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán de la mano del dictador Adolf Hitler y la carrera deportiva de Assi da un giro de 180 grados. Convencido de mostrarle al Führer su rechazo hacia sus ideales, vio el escenario perfecto en el día de la presentación de  jugadores en su último partido en Alemania. Asbjörn se niega a realizar el saludo nazi ante el dictador, lo que termina provocando su marcha forzada del país y su consideración como persona non-grata.

Esta fue la primera vez que este osado futbolista plantaba cara al dictador más temido de Europa, pero no iba a ser la única. Una vez abandona el país germano regresa a su país para ejercer como Secretario General del fútbol noruego. Su desempeño en este puesto, debido a sus ideales políticos, aunque él no lo sabía, pudo llegar a costarle su propia vida. ¿El motivo? Simple, oponerse a que la Alemania nazi se apoderase de las instituciones deportivas noruegas.

En el año 1940, con Noruega ya ocupada por las tropas del Tercer Reich, se jugaría la final de copa entre el Fredrikstad FK y el Skeid Oslo. Hitler quiso que la propaganda referente a su partido y su ideología estuviese presente en todo el estadio. Sin embargo, Halvorsen mostró en público su total desprecio a la presencia de símbolos nazis, lo que le pudo significar una sentencia de muerte.

Afortunadamente no fue así. Tras esto, las autoridades teutonas le detuvieron y le llevaron a un campo de concentración en el que permaneció hasta el fin de la contienda.

Halvorsen simboliza otro ejemplo más de que uno nunca debe resignarse y dejar de luchar por algo que cree, por muy duras que puedan ser las consecuencias que ello conlleve. Él tenía unos valores a los que fue fiel y por los que luchó. Pudo haberle costado la vida, sí, pero hay ocasiones en las que el valor y los principios se sobreponen al miedo y la represión. Esta fue una final en la que, sin duda, Assi acababa de llevarse su Copa particular.

@iggsuker1

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