La tragedia de Superga

En mayo de 1949 el Torino sufrió un accidente aéreo en el que murieron todos los pasajeros, entre ellos 18 jugadores. Esta tragedia acabó con la proyección del fútbol ofensivo en Italia y con el favoritismo de los azzurri en el mundial de Brasil 1950, cambiando así el curso de la historia del fútbol.

El dominio del “Toro”

“Il grande Torino” mandaba en Italia. Desde el norte del país sometían al resto de clubes con un dominio que derivó en la consecución de los cinco últimos Scudettos disputados en la década de los 40, una racha que solo pudo ser interrumpida por dos circunstancias externas a lo deportivo: La Segunda Guerra Mundial, que suspendió la competición durante dos años, y el accidente aéreo de Superga. Aunque unos años más tarde Italia sería el máximo exponente del fútbol defensivo con el catenaccio (creado por el austriaco Karl Rappan), el Torino poseía un estilo ofensivo más cercano al de la Escuela Danubiana, con la W+M que apareció en Austria años atrás de la mano de Hugo Meisl y su maestro Jimmy Hogan. De entre esos cinco campeonatos nacionales que se adjudicaron destaca el de 1947/48, cuando marcaron 125 goles en 40 partidos y le endosaron 7 goles en 20 minutos a la Roma. escudo

Su vistoso juego y los buenos resultados les hacían ser uno de los equipos más atractivos del continente. Viajaron a muchos lugares para participar en partidos amistosos a cambio de grandes sumas de dinero. El 3 de mayo de 1949 jugaron en Lisboa frente al Benfica para homenajear a Xico Ferreira por su retirada. Al día siguiente, el avión que tomó el equipo para volver a la ciudad de Los Alpes se estrelló en la basílica de Superga, situada a las afueras de Turín. Los 31 pasajeros fallecieron.

La tragedia y sus consecuencias

Este final tan impactante como dramático conmovió a Italia. El Toro se había convertido en cenizas bajo la niebla que causó el accidente. Los tres jugadores que no viajaron a Portugal (entre ellos un joven Kubala) se habían quedado sin compañeros ni entrenadores y la selección había perdido su base. Obviamente, las pérdidas fueron muy graves desde el punto de vista humano, pero el suceso supuso también un importante cambio en el curso de la historia del fútbol.

En primer lugar, la Liga se le concedió al Torino, que era líder a falta de cuatro jornadas pero decidió seguir jugando con los juveniles. Por otro lado, el equipo que se había encargado de imponer un estilo en el que la calidad de todos los futbolistas se fundía en un engranaje perfecto, desapareció sin dejar legado. Este era, para más inri, el equipo que nutría a la selección y que formaba su base, con ocho titulares. De hecho, uno de los encargados de identificar los restos humanos fue Vittorio Pozzo, director técnico de la selección italiana.

accidente

Ayuda transatlántica

Fue tal la repercusión de este terrible acontecimiento que desde Sudamérica llegó la ayuda de River Plate, de la que surgió una hermandad que dura hasta el día de hoy; El conjunto bonaerense viajó con todas sus estrellas a Turín para disputar un partido amistoso frente a un combinado llamado “Símbolo-Torino”. Hombres como Di Stefano, Carrizo y Rossi fueron recibidos por el Papa y el presidente Einaudi antes de llenar el estadio donde se homenajeó a las víctimas y se recaudaron fondos para las familias de los fallecidos. Desde aquel día, River empezó a usar una segunda equipación granate, en honor al color del Torino.

A Brasil, en barco

Un año más tarde, la imagen del avión estrellado seguía en la mente de toda Italia, y la conmoción era tan grande que el combinado decidió atravesar el Atlántico en barco para disputar el Mundial de Brasil de 1950. Bendecido por el Papa Pío XII, partía desde Nápoles un equipo rehecho tras la tragedia y hundido moralmente por la crueldad con la que se había desintegrado la esencia de aquel grupo.

Se entrenaron durante el viaje en la cubierta del buque Sises, bajo las órdenes de Ferruccio Novo, con el objetivo de ganar su tercera copa Jules Rimet consecutiva tras 1934 y 1938 (en el 42 y 46 la Segunda Guerra Mundial interrumpió el torneo). El tricampeonato no fue posible, ya que el largo viaje y las trabas en la preparación que esto provoca, unidos con la debilidad anímica con la que afrontaron el compromiso, hicieron que no superaran la primera ronda. Sólo el destino les privó de lograr algo histórico e inédito. ¿Qué habría sucedido si aquel avión no se hubiese estrellado? Esta es una de las muchas preguntas que el destino deja sin respuesta.

El pequeño Mazzola

Sandrino es el hijo de Valentino Mazzola, la estrella de aquel Torino que también perdió la vida en Superga. Poco recuerda de su padre, que falleció cuando él tenía 6 años, pero de él recibió un legado intangible: el fútbol.

El pequeño Mazzola acabó jugando durante toda su carrera (17 años) en el Inter de Milán. Participó en 417 partidos con el equipo nerazzurri, pero el que más recordará fue uno de los primeros que disputó; En el año 1960 y con tan sólo 18 años, tras sucumbir ante el Real Madrid, el líder de los Magiares Mágicos Ferenc Puskas se dirigió a él y le dijo: “Yo conocí a tu padre y jugué contra él. Eres digno de ser su hijo”. El joven Sandro rompió a llorar, consciente de la repercusión que tuvo su padre, el líder de un equipo que estaba llamado a ser histórico por su fútbol, pero acabó siendo histórico por su dramática desaparición.

onore

@Rosadito14

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