Entrevista a Carlos Sánchez Blas: “Soy pesimista con la profesión porque es la realidad”

Lo primero que nos llama la atención de Carlos es su puntualidad. Nos cita en un lugar, acudimos puntuales y allí, erigido en su metro y mucho de altura, nos recibe con una sonrisa. Nos guía calle abajo, vemos La Peineta a medio hacer a nuestras derecha mientras paseamos y llegamos a un establecimiento donde nos invita a sentarnos. Se quita las gafas para mostrar una mirada nítida que dibuja sinceridad. Se acomoda, apaga sus teléfonos, que son dos, y comienza casi una hora de deporte y Periodismo que pasa volando. 

Pregunta: Antes de nada, Carlos, ¿qué tal la vida por Radio MARCA?

Respuesta: Pues bien. Al final, poder disfrutar de lo que te gusta, sea en un medio u otro, es comenzar una nueva aventura, es poder cambiar, iniciar nuevos desafíos. Al final la radio es mi pasión y puedo seguir viviendo con ella y de ella. Me siento un privilegiado porque sé que el tema está fastidiado.

P: ¿Te ha costado mucho dejar esa Onda Madrid que te dio la oportunidad de hacer lo que realmente te gusta?

R: Bueno, lo tenía muy claro por un motivo: ya no era mi Onda Madrid. Sentía que era otra radio totalmente diferente por otra clase de sucesos. Aquella Onda Madrid, cómo digo yo, nunca la olvidaré. Ya no por lo profesional. Allí he madurado, he conocido a gente que se ha convertido en mejores amigos, a gente que siento como hermanos e incluso a mi novia así que fíjate, es una cuestión más vital que profesional. Ya no la sentía como mía por otros motivos que no vienen al caso y estaba convencido del paso. Con algo de pena por dejar una etapa atrás, pero con muchas ganas, ilusión y agradecimiento a todo lo que allí me han enseñado.

P: Se han tenido que hacer muy mal las cosas para tener que despedir al 80% de la plantilla de una empresa, ¿verdad?

R: Sí. Yo hablo de la radio al final. Hacer un ERE es durísimo para la gente. Cuando ese ERE esconde que no permites a gente de cincuenta y muchos o sesenta años jubilarse pues es malo. Cuando los despidos son gente de muchísima valía o con una trayectoria a sus espaldas considerable mientras hay gente que acude a su lugar de trabajo y se duerme, viene con una copa de más, desprecia a sus compañeros o no hace su trabajo, pues se sufre mucho más. Es jodido porque es una gran injusticia.

P: Hablabas de amigos Carlos, ¿es fácil encontrar verdadera amistad en un mundo dónde, en muchas ocasiones, se hace lo que sea para hacer más méritos que un compañero?

R: Bueno, no sé cómo serán otras profesiones o si quieren o no pisar a un compañero para hacer más méritos. Es una profesión difícil el Periodismo, pero al final somos seres humanos. Las personas por norma son muy egoístas. Amigo es una palabra muy exagerada para todo en la vida, no sólo para el trabajo. Pero crear vínculos con personas, yo creo que con el paso del tiempo sí que lo haces.

P: Dentro de esos vínculos qué comentas, la figura de Poblador se erige por encima del resto.

R: Para mí es como una especie de padre. O como un hermano para que no se cabree que ya es un poco viejo [risas]. Al final en esta vida necesitas gente que apueste por ti, y con diecinueve años, sin pelos en la barba ni en el bigote, él lo hizo por mí y se lo agradeceré siempre.

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P: ¿Falta gente a día de hoy que se atreva a apostar por nuevas generaciones?

R: Yo creo que sí. A mí hay una cosa que me fastidia un poco. A mí el término becario no me gusta. Muchas veces llegas a una redacción y parece que hay una distinción. Cuando llegas a un sitio nuevo o vas de visita a un medio siempre te dicen pues mira te presento a tal a cual y este de aquí es el becario. No me gusta. Hay becarios que trabajan muy bien y que realizan un trabajo incluso mejor que el de los redactores. Es un periodista que está empezando o que está comenzando unas prácticas, pero no me gusta ese término. Al final es difícil apostar, pero esto es cómo el fútbol. Los jóvenes siempre tienen la duda, y para empezar, algún día tienen que apostar por ti. La calle seguramente esté repleta de miles de periodistas con muchas aptitudes y hay medios con profesionales mediocres, no por virtudes si no por actitud.

[Llega el camarero. Carlos pide un cortado y nos invita a hacer lo propio. El camarero apunta en su libreta un café con leche y una coca cola más y vuelve a entrar en el bar mientras Carlos retoma el hilo de la conversación cómo si el tiempo se hubiese detenido y no hubiese transcurrido ni un segundo]

P: Empezar en una radio, como pudo ser en tu caso en Miraflores de la Sierra, es algo fundamental para empezar en esto, ¿no?

R: Yo siempre lo digo. Era la mejor enseñanza. Tú te grababas, tú hablabas, tú te dabas paso a ti mismo, tú recogías. Eras tú y otros dos locos como tú. Para mi es esencial porque te vas soltando. Allí haces de todo. Yo siempre lo recomendaría y creo que se ha perdido un poco con las radios digitales y demás. Si fuese una responsabilidad mía lo fomentaba sin ninguna duda porque para los chavales es fabuloso.

P: No fallaste ni un día a tu cita, hasta qué recibiste una llamada que te impidió ir una tarde.

R: Sí, sí. Yo sabía que había pruebas de acceso en Onda Madrid, lo que pasa que yo me preparaba mi programa durante toda la mañana y claro, por pereza, cómo nos pasa a todos cuando hay que renovar el carné de identidad o ir a la compra, lo iba dejando. Fue mi madre la que me dijo llama, y justamente eran las pruebas esa tarde, curiosidades del destino, y justo tuve que dejar el programa ese día. Pero bueno, estuvo bien empleado al final.

P: ¿Ha ido el Periodismo evolucionando hacia una vertiente dónde rigen más otros aspectos que la información y la manera de comunicar?

R: Bueno, yo parto de que lo respeto todo. A mí lecciones no me gusta dar. ¿Qué es lo bueno y lo malo? Yo te puedo decir lo que me gusta más o menos a mí, pero habrá otra gente diferente. Lo que sí creo que es una pescadilla que se muerde la cola. La información se ha reducido, los clubes se han parapetado y cada vez hay más problemas para tratar todo con naturalidad, lo que fomenta que haya muchas horas de opinión y salsa rosa. Que es verdad que a veces el show entretiene más y va a tener más audiencia, no lo discuto. Yo creo, sinceramente, por muchas trabas que se pongan, que el periodista tiene que buscar historias que merezcan ser contadas. Las hay en el fútbol y las hay en el deporte, y si se las contamos a la gente, les van a gustar. Evidentemente lleva mucho más curro que sentarse en una mesa con la bufanda al cuello y decir que Ronaldo es el mejor siempre. Por eso, para mí, personalmente, el Periodismo es contar historias.

P: Si la pescadilla se muerde la cola, ¿este Periodismo tiene fecha de caducidad?

R: Buena pregunta. No lo sé. Soy pesimista sinceramente. Pesimista desde mi punto de vista. A mí me gustaría otra cosa. Al final es complicado de ver. Hay tantos intereses detrás, tantos vínculos, tantas cosas que la gente no sabe que me parece complicado, la verdad.

P: ¿Se puede hacer un Periodismo de calidad que esté respaldado por la misma audiencia que esto qué hablábamos?

R: Igual me doy contra la pared y me abro la cabeza pero yo creo que sí. Yo leo el periódico y ayer en El Mundo encontré una historia que me gustó. Hoy he estado navegando por alguna web y encuentro cosas que me gustan. Yo creo que a la gente hay que darle cosas que le gusten. Te pongo un ejemplo. Ahora hemos llevado a Radio MARCA un tipo que es palestino, juega en Preferente y que ha sido convocado por su selección. Eso ya no es deporte. Ahí ya entra la Franja de Gaza o las familias. ¿Eso no lo interesa a la gente? ¿Ponen la radio, escuchan esto y la quitan? Yo tengo mis dudas. Yo personalmente no la quito.

P: ¿Cuánto tiene de importante la especialización para captar un público fiel? Supongo que no seré el único que te ha escuchado narrar, porque no había otra forma de seguir el partido, un Olympiacos-Real Madrid en Onda Madrid.

R: Sí hombre. Yo me quedé alucinado con el vínculo que creamos a partir del baloncesto con tanta gente. Seguían los programas, interactuaban con nosotros, hacías algo en directo y acudían. Te hacían pensar que el baloncesto tenía mucha gente detrás. Yo creo que sí, se puede cuidar mucho algo así y a coste cero. Si buscar rentabilizar el baloncesto o cualquier nicho a través de la publicidad cuesta cero, más mil o más dos mil.

P: Visitar la cancha de Partizan, entre todas las experiencias que has tenido, debió ser una pasada.

R: Sí, joder. Si es que no me puedo quejar de lo que hago. Al final yo de pequeño soñaba con conocer esta cancha o aquel estadio y lo he conseguido. Estar en la Paz y la Amistad o en el OAKA que son pabellones que tienes mitificados, o Wembley o San Siro, y encima estar para contar a la gente lo que ves ahí, pues es la radio, su esencia. Que te voy a decir. Mejor imposible.

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P: Entrando en materia de baloncesto Carlos, y como seguidor durante tantos años del Real Madrid, ¿crees que el año pasado fue un fracaso no ganar Euroliga y Liga por cómo se desarrolló la temporada y las expectativas generadas?

R: Rotundamente no. En la Euroliga está el Barcelona, Maccabi, CSKA, Fenerbahce, Olympiacos y alguno más por ahí. ¿Sólo que gane uno es el éxito? Es complicado. Ganar una Copa de Europa en cualquier deporte es difícil. En el deporte gana uno, entonces es complicado. Para mí no es un fracaso. No sé qué pensará el aficionado madridista, pero ese equipo fue bueno para el deporte y el baloncesto. Fue una oferta de ocio, la gente iba al Palacio en vez de ir al cine o a dar un paseo porque se lo pasaban bien con el equipo, y eso es importante. Es cultura deportiva que falta en este país.

P: Pablo Laso. ¿Crees que va a seguir o que su etapa al frente del equipo ha acabado?

R: Tema complejo. Estuvo muy fuera el verano pasado creo. Al final en el Madrid se piden títulos, éxitos y la Euroliga. El juicio que te he dicho antes, raramente lo hará un club grande. Ganar o perder. La cosa viene de atrás. Creo que ha llegado bastante lejos para el crédito que yo le daba, lo que me parece meritorio, francamente.

P: Más aún, llegando al banquillo tras Ettore Messina.

R: Primero, antes de todo, digo que Messina es un pedazo de entrenador. Sólo hay que ver su currículum. Es una bestia. En el Madrid se equivocó. Fichó gente muy veterana que ya estaba de vuelta y luego no valoró el talento nacional que tenía cómo Felipe o Sergio Rodríguez. Se equivocó en la gestión deportiva y en la del club. Al final todo le devoró y los resultados no le salieron, lo que no quita que sea un pedazo de entrenador y un tipo bastante interesante.

P: Tú has tenido la oportunidad de conocerle, ¿no?

R: Sí, sí. No es mi amigo pero con el trato de los viajes algo te relacionas. Al final es un tío que es un pedazo de historia del baloncesto europeo, que vale la pena escuchar, que vivía en el centro de Madrid, que le gustaba implicarse en la vida de una ciudad. Tenía un carácter bestial. Cuando perdía no se le podía hablar.

P: Has hablado antes de jugadores españoles, ¿te sorprendió la prematura eliminación en el pasado Mundial de la selección?

R: Hombre, me sorprendió porque es un equipo que tenía que estar entre los mejores. En semifinales debía haber estado. Sorprendió por cómo fue la eliminación y la gestión extraña de Orenga. Que Felipe no jugara ni un minuto, por ejemplo. Fue algo similar a lo que ocurrió en Brasil con el fútbol. No es que se haya acabado un ciclo, pero no se hicieron las cosas bien, dentro y fuera, para que España llegara lejos.

P: Por aptitudes, ¿estaba capacitado Orenga para dirigir a una selección cómo la española?

R: Yo creo que no. El tiempo ha demostrado que no. Su bagaje como entrenador no era muy amplio. No lo veo para gestionar un puesto de tanto nivel. También es fácil decirlo ahora, aunque ya lo pensaba antes. Tampoco creo que toda la responsabilidad fuera suya. Al final, tienes un equipo con Pau, Marc, Navarro, Rudy y compañía. Los jugadores también toman mucha responsabilidad.

P: En cuanto a selecciones, ¿ha sido la española a su máximo nivel el mejor equipo que has visto?

R: A ver, a mí me pilló un poco pequeño, pero aquella Unión Soviética, aquella Yugoslavia, era tremendo. Pero esta selección ha ganado mucho y ha jugado muy bien al baloncesto. El Mundial de Japón, el Europeo de Lituania y Polonia a partir de cuartos, ha sido ganar y enamorar. Y eso es muy complicado. Si no la mejor, la coloco en el pódium seguro.

P: Es escuchar Yugoslavia y venirse a la cabeza Petrovic. Tenía que ser una delicia.

R: Era brutal. En otro concepto también está ahí Sabonis, pero Petrovic era otro mundo. Da pena que desapareciese tan pronto. Era como Jordan en la NBA, cómo Messi en el fútbol, de esos tipos que sabes lo que van a hacer pero lo acaban haciendo. Aparte su carácter ganador brutal, su exigencia. Todo el mundo sabía que la iba a enchufar y la enchufaba. Y además su forma de morir, que alimenta su leyenda. Eso es de genio puro.

P: Quitando a Drazen, que no lo habrás visto en directo, ¿quién ha sido el jugador que más te ha impresionado sobre una cancha de baloncesto?

R: Mira, a mí el jugador que más me ha flipado en directo es Navarro. Y mira que creo que seguramente no habrá sido ni el mejor español de la historia, porque la gente dirá que es Gasol, y yo lo respeto y además lo comparto. Pero cuando Navarro entra en trance, es imparable. Es un esmirriado, un tío que no tiene planta y lo que se quiera decir, pero yo lo he visto enchufado y es que lo mete todo. Clava un balón medicinal en un dedal. Cuando entra en trance es descomunal, y sin duda, de lo mejor que he visto en directo Navarro. Te gana partidos. Nunca olvidaré el Europeo de Lituania. Sus tres últimos partidos en cuartos, semifinales y final fueron increíbles. Metía todo. Nadie le va a poder defender. De hecho, si preguntas a gente en la selección todos te van a decir que el mejor es Navarro.

P: Esto desvirtúa un poco la idea de que el baloncesto es un equipo más de equipo, ¿no?

R: Sí, claro. ¿Pero cómo este cuantos hay? Es complicado. Igual que Michael Jordan. Llegaba la final de turno, quedaban dieciocho segundos, cogía la bola, sabías que se la iba a jugar, que la iba a meter en el último instante y la clavaba. Parece fácil, pero joder, gente así salen tres o cuatro en cuarenta años. Contra eso no puedes competir.

P: ¿Qué NBA prefieres, Carlos; la actual, o la de Bird, Jordan, Magic y compañía?

R: Yo creo que la NBA de los 80 y los 90 era más atractiva que la actual. Pero por varios motivos. Aquella tenía menos difusión. Hoy en día te levantas por la mañana y te puedes ver todo. Incluso las mejoras jugadas, ya cortadas y editadas, que ha hecho Mirotic esa noche. Antes nosotros nos levantábamos los sábados por la mañana porque en La 2 echaban un resumen o el partido en cuestión. Y ya no te digo atrás. Publicaciones de Estados Unidos que devorabas a pesar de ir con dos semanas de retraso respecto a la actualidad. Para mí era otro rollo. Valoro mucho los números de Durant, Lebron, Curry, que me enamora, son muy buenos todos. Pero claro, hablamos de Magic, de Michael Jordan, de Scottie Pippen y compañía que forman parte de mi álbum de recuerdos. Es una NBA que era historia.

P: Siguiendo al otro lado del charco, vaya hazaña lo de los hermanos Gasol, eh.

R: Yo no sé qué tendrán ahora los niños en sus habitaciones. Imagino que a Cristiano, Arda o Messi. Esa fotografía, ese instante que no deja de ser un segundo, es historia. Ahí se esconden años y años de trabajo y pelea. Es brutal. A mí el All Star me parece una milonga, no me aporta nada y lo tengo que ver con tres amigos y si es con un par de copas, mejor [risas]. Pero claro, esa foto simboliza mucho más que ese partido. Es increíble.

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P: ¿Crees que los deportistas españoles, no futbolistas, tienen el reconocimiento que merecen?

R: Ahora quizá sí, porque han hecho cosas muy grandes. Si hablamos de Nadal, Márquez o Lorenzo. O Ferrer, que es un súper clase eclipsado por Rafa. O Carolina Marín ahora. Lo están haciendo fabuloso. Pero, ¿qué es ser reconocido? Al final el límite es difícil ponerlo. El fútbol lo acapara todo. Creo que en general los deportistas de élite no están reconocidos. Alguien que compite en 3000 obstáculos en un campeonato del Mundo, de Europa y en cinco mítines más vive por y para eso, y no se le reconoce. Me alegra, por ejemplo, que el MARCA tire mucho de polideportivo y ponga en portada, por ejemplo, a Javier Fernández.

[Es miércoles, y en apenas unas horas se enfrentan en Vallecas Rayo y Real Madrid. Carlos es un confeso seguidor del equipo y ha pasado infinidad de horas en su cabina de retransmisión de Vallekanfield. Allí ha crecido, allí ha visto crecer al Rayo, allí ha contado sonrisas y lágrimas. Allí, a fin de cuentas, ha hecho un máster en Periodismo, una lección inolvidable que le ha convertido en lo que es a día de hoy]

P: Vaya partido se va a vivir en un rato en tú Vallekanfield. Tiene que estar bonito hoy el estadio.

R: Yo siempre lo digo y se descojonan mis amigos. Siempre digo que soy un perdedor. En el sentido que ganar siempre es aburrido. Aunque respeto a todo aquel que sea del Bayern, del Madrid o del equipo que más gane en el mundo, que no sé cuál es. Para mí el deporte es mucho más que ganar y perder y al final, Vallecas es un barrio que, cuando conoces a su gente, te cala. Hoy un equipo con un estadio que se cae a cachos y con infinidad de problemas recibe al Real Madrid de Bale, Cristiano y Benzema. E igual se lo pone difícil. Eso es bonito. A mí me gusta mucho. Igual que en Inglaterra cada uno presume de su equipo juegue en Primera, Segunda o Quinta división. A mí me gusta mucho eso.

P: Si no lo era ya, en Vallecas ha terminado de hacerse un hombre Paco Jémez. ¿Antepone su figura a la del equipo muchas veces?

R: No, no, no. Yo creo que no. Paco es un tío peculiar. Primero porque es hijo de artista. Su padre era cantaor y eso te curte  cuando eres joven y pequeño. No es lo mismo que mi padre que era economista, por ejemplo. Él cree en lo que hace y al final los resultados le han dado la razón. Creo que el fútbol es muy democrático, cualquier sistema o forma de jugar al final es igual de válida. Él ha demostrado que su fórmula para el Rayo le ha servido. Es verdad que el madridista se cabreará cuando el Barça le mete 6 o al revés. Pero el Rayo también juega contra el Eibar, el Málaga y el resto y de momento le ha salido bien. Yo creo que no. Es un tipo peculiar pero no pone su figura por delante del Rayo.

P: Has hablado recientemente con Bukaneros. ¿Se está persiguiendo desde la LFP de manera excesiva a los grupos ultras?

R: Yo creo que la violencia hay que combatirla siempre. Me da pena que un padre no pueda llevar a su hijo al fútbol. Lo que más ilusión me hace cuando viajo por ahí es ver a dos aficiones tomando algo o ligando entre ellos. Pero, ¿por qué una peña del Rayo o del Deportivo no va a poner su pancarta en un estadio? No entiendo qué restricción es esa. Yo te digo que a los violentos los conocen y los conocemos casi todos. Igual que a los reventas. Si los veo yo, pues los verá todo el mundo, ¿no? Al violento ni agua.

P: En este caso particular de Bukaneros, dejando a un lado la violencia, ¿se está siendo justo con el grupo?

R: A ver, es un tema complicado. Bukaneros al final son gente con nombres y apellidos que a muchos los conozco de tratarlos, porque he ido por allí muchos años, y porque el Rayo no deja de ser un club pequeño donde todo el mundo se conoce. Yo lo que les recriminó es que no condena abiertamente la violencia. Lo hagan por lo que lo hagan. Si yo te pregunto a ti, ¿tú condenas la violencia?

P: Sí, claro.

R: Pues ya está. Si tú me preguntas a mí, igual. Eso es lo que le recrimino. O la puesta en escena cuando salieron todos tapados. Yo veo eso en mi casa con mi madre y digo, ¿qué hacen? Lo que no puede ser, ni con Bukaneros ni con nadie, es que se registre una sede sin orden judicial o cosas de ese tipo. Al final hay tantos intereses de todo tipo que el tema se ensucia mucho. Creo que los grupos ultras deben ser contundentes con el tema de la violencia y a partir de ahí la gente les creerá mucho más.

P: ¿Ves normal que para pertenecer a un grupo ultra donde únicamente quieras animar a tu equipo debas tener una u otra ideología?

R: A ver, mezclar deporte y política, difícil. Yo recomiendo el libro Futbolistas de Izquierdas de Quique Peinado en estos casos. ¿Qué quiere decir que no se pueden mezclar fútbol y política, que un futbolista no puede confesar sus inquietudes? Por ejemplo, Del Bosque ha confesado en varias ocasiones que está más cerca de la izquierda. Salva Ballesta confesó todo lo contrario.

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P: Y eso le impidió ser segundo entrenador del Celta de Vigo con Abel Resino.

R: Claro. A mí me fastidia mucho cuando le preguntas a un deportista y te dice que de eso no opina. ¿Cómo que no opinas? ¿No opinas por qué no te llega para hacer un discurso coherente? Sí, tú eres deportista, pero eres un ser humano. Qué pasa, ¿el deporte está fuera de la política o de cualquier aspecto que rija la sociedad? Yo creo que si en un estadio gritan “negro hijo de puta” y le preguntan después del partido a Piqué quiero que diga, si lo piensa de verdad, que le parece lamentable. Sea del Barça, el Madrid o la Ponferradina. Lo que me parece mal es que se utilicen entidades deportivas para fines políticos. Ejemplo: Joan Laporta con el Barcelona. No se puede utilizar una entidad universal que tiene cabida en todo el mundo y que acoge gente con pensamientos muy distintos para tus fines personales y políticos. Pero bueno, me parece bien que la gente reivindique lo que quiera en un campo siempre que sea con respeto.

P: ¿Crees que los clubes de fútbol rentabilizan al máximo su imagen a través de actos sociales en los que, sin mucho esfuerzo, mejorarían considerablemente su concepto de cara al exterior?

R: A los clubes les cuesta mucho mojarse. Tienen tantos intereses y tantas ataduras políticas que es complicado. Supongo que las fundaciones están para eso, los partidos benéficos, las escuelas de fútbol. Yo sí creo que los clubes utilizan su imagen para hacer cosas buenas. También hay mucha gente, muchos directivos y muchos jetas, que se aprovechan de la repercusión de un club para hacer negocios personales y quien niegue eso, es que no está en este mundo.

P: ¿Es el Periodismo un mundo muy hermético a día de hoy?

R: ¿Hermético para coger a gente nueva? Hombre yo diría que sí. Cerrado a la hora de coger, porque a la hora de echar no hay ningún tipo de problema. Creo que es la profesión que más despidos ha tenido por encima de la construcción, que es el sector que se ha hundido con esto de la crisis. Con eso decimos todo. Mira en qué condiciones está trabajando mucha gente hoy en día pagándose su Seguridad Social o cobrando auténticas miserias. No hay mucho trabajo que se oferte, y la mayoría de lo ofertado no es digno.

P: Eres pesimista con el futuro de la profesión, eh.

R: Soy pesimista porque es la realidad. He trabajado con gente muy válida que ha estado haciendo prácticas, que incluso lo hacían mejor que yo, y están en la calle. Tienen una cierta edad y están en un momento donde si quieres tener una familia, alquilar una casa o lo que sea pues tienes que trabajar en algo. Soy pesimista por eso. Lo veo todos los días. Veo gente en la calle que si me tocara la Lotería y montase un medio estaría conmigo siempre. Es verdad que hoy en día, al menos Internet, te permite difundir tus contenidos. Pero hombre, muy optimista no soy, y eso que siempre animo a quien quiera empezar en esto del Periodismo.

P: ¿No crees que con Internet se ha masificado todo tanto que cualquiera puede ejercer la profesión?

R: En la facultad te enseñan a que el Derecho a la Información es para todo el mundo. Tanto como para recibir como para dar información. Esto es como Twitter. ¿Es bueno o malo? Yo creo que es bueno. Antes de entrar en Radio MARCA me he sentido más periodista en mi Twitter que en mi medio. Ahí podía hacer de todo. Al final es un cajón desastre donde todo el mundo puede dar su opinión. Me parece muy democrático y muy útil.

P: ¿Un periodista sin redes sociales es un periodista anticuado?

R: Yo creo que como mínimo, y es mi opinión, casi todos acaban entrando al final. Creo que Twitter como mínimo debe ser una herramienta de información. Aunque no te guste. Hay noticias que los clubes las sacan por ahí en primer lugar. Otra cosa es que no se contraste como a veces ocurre. Pero para mí es un medio positivo. Me ha servido mucho, me sirve mucho, me permite estar en contacto con la gente y, mínimo, lo veo muy útil como herramienta de información hoy en día.

P: ¿Cuántas alegrías te ha dado tener un micrófono entre tus manos?

R: El 90% de las alegrías de mi vida. Tampoco soy muy de guardar cosas, aunque guardo alguna acreditación y unas fotos. Yo me he hecho pis haciendo radio. Me he reído tanto que me meé encima [risas]. Si cuando haces radio te diviertes, se lo transmites a la gente y te olvidas de que tienes un micrófono en la mano, no puedes pedir más. La radio forma parte de mi vida. Me he llevado disgustos y alegrías. He viajado. Me pagan por trabajar ahí. Es mi vida.

P: Te habrá hecho sufrir también, ¿no?

R: Sí hombre, claro que sí. Además de llevar de una forma personal el ERE en un medio con mucha gente a la que aprecias, yo de cada cinco partidos que hago cuatro me voy cabreado porque pienso que podía haberlo hecho mejor. Al final te llevas un berrinche. Me tomo mi trabajo muy a pecho, soy muy autocrítico y me cuesta mucho pararme en un momento bueno. Alegrías y disgustos, la vida misma.

P: Algo tiene que tener la radio para seguir perdurando en el tiempo por muchas innovaciones y formas de comunicar que sigan apareciendo.

R: Pues sí. Al final, Dios no lo quiera, si aquí pasa una desgracia yo levanto el teléfono y lo estoy contando. Muchas veces me voy a correr y veo al clásico hombre mayor sentado en un banco con su transistor. Ni todo el mundo tiene Twitter, ni ordenador ni sabe mandar correos. La gente se acuesta y se levanta con la radio. Y la pone cuando se va a lavar los dientes o cuando va a ducharse. La radio es inmediatez, y es verdad que ahora tiene mucho mejor sonido. Siempre te acompaña. Es el medio más cercano, es compañía. A mí me emocionaba cuando me llegaba un correo de una persona ciega que me decía que era sus ojos. Es brutal. Estás dibujando la realidad a alguien que no ve. Eso es la radio. Maravilloso.

@revistaidaraya

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