Carlos Caszely, un rebelde sobre el cesped

Durante el período comprendido entre los años 1973 y 1990 la nación Chilena se vio sumida bajo el Régimen Militar establecido por el dictador Augusto Pinochet. Un régimen famoso por las continuas violaciones de derechos humanos que se daban constantemente en el día a día del país. Una situación que nuestro protagonista, Carlos Caszely, no estaba dispuesto aceptar y a la que mostraría su rechazo sin miedo durante toda su carrera deportiva. Es la historia de Caszely, uno de los futbolistas más destacados de la historia de Chile.

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El 5 de julio de 1950 nacería en Santiago de Chile el que sería uno de los mayores enemigos del régimen de Pinochet mientras este se mantuvo en el poder. Seguramente el dictador contaba con la presencia de enemigos, pero seguro que no se imaginaba que uno de los mayores se encontraría en una cancha de fútbol.

Sus inicios futbolísticos se dieron en el Colo-Colo, el que sería el equipo de su vida y en el que debutaría a la edad de 17 años. El delantero comenzó aquí a dejar sus primeros destellos y sus primeros goles. Su potencial comenzaba a palparse. Seis temporadas disputó en su país hasta que, en el año 1973, el golpe de Estado dirigido por Pinochet cambia el devenir de su senda hacia el éxito.

Una vez se establece la Dictadura, Caszely decide cruzar el charco y poner rumbo a una nueva aventura en España. Dos fueron los equipos que pudieron contar con sus servicios: el Levante y el Espanyol. Disputó 5 temporadas en España, dos en el Levante y tres en el Espanyol, marcando un total de 61 goles durante su periplo español. Finalmente en el año 1978 decide poner fin a su aventura por Europa y decide volver a su país y equipo de toda la vida, el Colo-Colo. Allí se mantuvo hasta prácticamente los últimos días de su carrera.

También, por supuesto, fue internacional con La Roja hasta en 49 ocasiones, anotando 26 dianas. Es el tercer máximo goleador de la historia de Chile. Además disputó dos Mundiales con su selección, el de Alemania del 74 y España del 82. Fue en el de Alemania en el que este futbolista alcanzó una gran repercusión mediática debido a, tristemente, motivos extradeportivos ajenos al fútbol. El régimen de Augusto Pinochet fue el encargado de darle fama, y no precisamente por sus buenas acciones.

cercaCaszely, de ideología izquierdista manifiesta y de ideales muy próximos al Partido Comunista, había logrado convertirse en uno de los iconos de su país tras su marcha a la península ibérica y haber logrado unos más que notables números. Mientras jugaba en España, a pesar de que desde arriba se sabía de sus ideales, se prefirió ignorar ese factor ideológico y fue citado para el Mundial del 74. Una vez La Roja logra clasificarse el dictador decide felicitar personalmente uno a uno a los integrantes de la escuadra chilena, pero el futbolista chileno se planta y le niega el saludo. Una decisión que le terminaría repercutiendo ya que podría suponer su sentencia de muerte.

“Tenía miedo, pero era lo que tenía que hacer. Me lo encontré varias veces en mi carrera, y sólo una le saludé”, sentenciaba el jugador. A partir de este momento su vida personal daría un giro radical y los mayores tormentos del régimen iban a adueñarse de su carrera deportiva. Su madre fue secuestrada y sometida a numerosas torturas. Un hecho terrible e inaceptable que, ni ella ni su hijo, quisieron hacer público por las consecuencias que ello pudiese haber conllevado. “Fui secuestrada de mi hogar y llevada a un lugar desconocido, vendada, y fui torturada y vejada brutalmente”, afirmaba la madre del futbolista años más tarde.

caraA ello se le sumaron los constantes ataques procedentes de la prensa chilena cada vez que tenía ocasión. La historia de Caszely era una constante alternancia entre el infierno y el olimpo. Un día estaba en la cúspide y al siguiente era un hereje. Una mala actuación en el Mundial del 74 le mantuvo alejado un tiempo de la selección ya que desde el régimen se le acusaba de oscuras intenciones debido a su ideología. Esas acusaciones se focalizaron en la prensa. Finalmente su rendimiento deportivo le permite volver a hacerse un hueco y su país consigue clasificarse para el Mundial de España del 82.

Pero la historia se iba a volver a cebar con él. Un penalti fallado frente a Austria vuelve a incitar las críticas desde todos los sectores del país, lo que provoca que su presencia en la selección se viese muy mermada hasta el día en que cuelga sus botas. La figura de Caszely fue un claro ejemplo de la perseverancia, un claro ejemplo de ser fiel a unos principios y, lo más importante, fue un factor clave en el derrocamiento de Pinochet como líder. Como el mismo dijo: “Con el paso del tiempo puedo decir que estoy orgulloso de haber ayudado a que mi país volviera a la democracia”, y así fue.

@iggsuker1

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