Steffi Graf, una tenista de oro

Nos situamos en el año 1969, mes de julio, día 20. Esta fecha se corresponde con el desarrollo de un acontecimiento hasta entonces inédito: el hombre logra por primera vez en su historia poner un pie en la Luna. Un hecho de una gran repercusión que, sin embargo, no fue el único que cabe destacar. Un mes antes de que Armstrong hiciese historia pisando la Luna por vez primera, iba a nacer el tenis personificado en una figura femenina. Este mismo año iba a nacer Stefania Maria Graf, más conocida como Steffi Graf, una de las tenistas más codiciadas y más importantes de todos los tiempos.

Nacida el 14 de junio de 1969 en Manheim. Alemania Occidental, Steffi podría decirse que viviría durante toda su vida con el tenis entre ceja y ceja. Y es que ya a la tierna edad de 4 años daba comienzo lo que iba a ser una de las más espectaculares carreras que se había y se han dado en este deporte. La figura de su padre, Peter Graf, fue fundamental ya que poseía una escuela de tenis en la cual era profesor y en la que ejercía su papel de entrenador. Peter Graf podría ser considerado como el artífice del éxito de su hija debido a que desde que era bien pequeña la vio como la futura estrella que sería. No dudaría en hacer de ella una auténtica campeona. Y así fue, su padre confió y ella triunfó.

derechEn 1981, a su temprana edad de 12 primaveras, los éxitos ya comenzaron a entrar en sus vitrinas. Primero gana el Campeonato Nacional Junior Alemán para meses más tarde salir victoriosa de la Orange Bowl, ambos torneos destinados a jóvenes y nuevos talentos. Con estas victorias acababa de sonar el primer tono de su llamada a las puertas del éxito. Los tonos posteriores no tardarían en llegar. Tan solo un año más tarde, en 1982, haría su debut como profesional. Tan solo tenía 13 años, todavía era una niña. Pero no importaba, acababa de adentrarse en la historia del tenis y no sería la primera vez.

Tal fue la importancia de su padre y la manera en que se involucró que ordenó, a fin de que Steffi pudiese entrenar en las mejores circunstancias posibles, la construcción de una pista de cada superficie, cemento, tierra y hierba; en una zona cercana a su vivienda. Gracias a su entrenamiento y al cada vez mejor tenis que ofrecía ante sus contrincantes ya en 1984 alcanzó el segundo puesto de la clasificación nacional alemana. Y no solo eso: ese mismo año se proclamó campeona del torneo de exhibición de Los Ángeles y alcanzó los cuartos de final de Wimbledon. Debemos recordar que aun únicamente disponía de 15 años. Algo Increíble.

copaCon el paso de las semanas y de los meses sus partidos comenzaban a contarse por victorias. La calidad que emanaba de su raqueta era cada vez más palpable. Fue entre 1984 y 1987 cuando su juego dio un salto y fue convirtiéndose en más y más vistoso, así como su proyección y potencial, que cada vez era más evidente. Fue en el año 87 cuando la joven tenista iniciaría una mágica e inimaginable Edad de Oro. Interminables rachas de victorias, o de éxitos mejor dicho, acompañados de numerosos trofeos le permitirían entrar en el Hall de la Fama de este deporte por siempre jamás.

Si en 1969 nació una estrella, en 1987 nacería una leyenda. Solo a lo largo de este año consiguió 45 victorias consecutivas cosechando nada más ni nada menos que 11 torneos de 13 disputados, en los que obtuvo un total de 79 victorias de 81 encuentros disputados. Casi nada. Además dentro de estos logros se encuentra también su primera victoria de Grand Slam: Roland Garros. Y no solo eso, también en agosto de ese mismo año se colocó en primera posición del Ranking ATP. Pero todavía le quedaba mucho tenis, muchas victorias y, sobretodo, muchos títulos por ofrecerle al mundo.

Sin duda alguna el año siguiente, 1988, iba a ser el año de su vida. Consiguió alzarse, entre otros, increíblemente con los cuatro títulos de Grand Slam (Roland Garros, Wimbledon, Australia y EE.UU) además de la obtener la medalla de oro en los JJ.OO de Seúl. Esta sucesión de títulos le permitió hacerse con el codiciado Golden Slam, un título al alcance de muy pocos privilegiados. A partir de este año su participación en los diferentes Grand Slam se convirtió en algo espectacular. En total llegó a obtener la friolera de 22 distintivos, una cifra que no se puede describir con adjetivos ya que desde que se inauguró la Era Open nadie ha logrado tal distintivo.

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Algunos de los hitos que caracterizan y hacen única a esta leyenda, a parte de lo ya mencionado, serían: el número de finales de Grand Slam disputadas, 29, de las cuales 13 fueron de manera consecutiva; ello le permitió mantenerse en el liderato del Ranking ATP a lo largo de ¡377 semanas!, el periodo más largo de la Era Open; además obtuvo un total de 107 títulos individuales que han hecho de este histórica tenista todo un icono tanto para el tenis alemán como para el tenis mundial.

No cabe duda pues, que mediante su poderoso servicio, su inapelable volea o su incontestable drive se ha convertido, si no en la más, en una de las tenistas más importantes, más destacadas y más valoradas de la historia y que, seguramente, este deporte no olvidará la huella que ha dejado tan fácilmente.

@iggsuker1

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