Siempre a fondo

Ganar lo es todo, ser campeón es la única meta. Un título mundial te permite inscribir tu nombre en la historia, pero sólo una actitud y un estilo al volante te mantienen en la mente de todo el mundo por siempre. Los hay que consiguen hacer ambas cosas, pero que por desdichas del destino también forjan su leyenda con ayuda de la muerte. No fue tricampeón, ni bicampeón, “sólo” ganó un título del WRC. Fue subcampeón tres veces, esa posición de la que un piloto dijo que suponía ser el primero de los perdedores. 25 rallys ganados y 42 podios fue lo que hizo en 146 carreras. Fue Colin Mcrae.

colin youngLos padres siempre influyen en los hijos. Son ese modelo en el que fijarse para lo bueno y lo malo. Para Colin, su padre, Jimmy, fue todo esto y mucho más. Cuando en casa gasolina y coches coexisten con la televisión, libros o juegos, acaban convirtiéndose en algo inherente a la vida diaria. Más, si tu padre ha ganado 5 veces el Campeonato Británico de rally. Sin embargo, si la magia de la velocidad no viene en tu ADN, si no tienes ese toque diferente, nunca serás un auténtico piloto.

Prueba de que por la sangre de Mcrae la velocidad era el elemento principal es que, a la temprana edad de 7 años se inició en el mundo del motor a través de las motos de trial, ganando campeonatos de sus categoría hasta los 14, cuando las dos ruedas no fueron suficientes. Hizo un cambio de su moto por un Mini para participar en su primer rally. Que mejor escenario que la Escocia que le vio nacer para comenzar su andadura en el mundo de las etapas y los scratchs. En las Kames Stages quedó 14º en la general y primero de su categoría. Se comenzaba a vislumbrar el futuro del automovilismo británico y como prueba de la confianza en él, su padre le regala un Talbot Sunbeam para correr en los futuros rallys. Para poder pagar todo lo que supone correr de manera particular en un rally, Colin tuvo que trabajar en el negocio familiar de fontanería. Sin embargo pasaba más tiempo en el taller con las furgonetas de la empresa que aprendiendo el oficio. 

colin legacy

En 1987, cual astronauta que pisa por primera vez la luna, pone un pie en el Campeonato del Mundo de Rallys. La nieve de Suecia hace las veces de territorio lunar y un  Vauxhall Nova fue su particular Apolo 11. Un más que modesto puesto 36 le sobró para llamar la atención de la afición y el resto de amantes de este deporte. Su conducción decían recordaba a la de Ari Vatanen, nunca aflojaba, suya es la frase “If in doubt, flat out” o lo que es lo mismo: si dudas, pisa a fondo. El joven muchacho proveniente de más allá del muro de Adriano había llegado para quedarse, a ser posible en lo más alto del podio. Así lo hizo al año siguiente en el Campeonato Escocés de Rally proclamándose campeón y dos años después lo hizo en el Británico, repitiendo otra vez al año siguiente. Estos logros llegaron sentado en un Subaru, marca que había introducido el que en 1981 fue copiloto de Ari Vatanen, David Richards, quien se había fijado en Colin y lo había fichado en su equipo. La conexión Subaru-Mcrae pronto comenzó a funcionar. A pesar de las facturas de reparación que generaba Colin debido a su agresivo estilo de conducción, este estilo le otorgó su primer rally del calendario mundial en 1993, el Rally de Nueva Zelanda. A bordo de un Subaru Legacy consiguió ganar el Rally de Malasia. En 1994 repitió la hazaña de Nueva Zelanda y además consiguió la vitoria en casa ganando el Rally de Gran Bretaña.

Pero sin duda el año de Colin fue 1995. Con el equipo Subaru 555 repitió las victorias del año anterior pero esta vez después de subirse por las paredes y acortar cada curva al límite de lo permitido, logró subir más veces al podio y ser campeón del mundo. Le arrebató el título a su compañero Carlos Sainz que luchaba por conseguir su tercer título mundial. Este se le escapó en el último rally, el de Gran Bretaña. Por primera vez en la historia del World Rally Championship un británico ganaba, además de lograrlo siendo el más joven hasta le fecha. La leyenda de Mcrae había tomado su forma. Esta seguiría completándose los años venideros, pero sin poder rematar la temporada con otro título mundial. En 1996 añade a su palmarés otros dos rallys y con cuatro en la temporada se queda las puertas por detrás del finés Tommi Mäkinen, quien para disgusto de la afición británica impediría de nuevo en 1997 a Colin atrapar su segundo título. 

Colin Subaru

No pasa un año sin que el escocés no gane un Rally en el campeonato del mundo, no había superficie ni país que se le resistiera. En 1999 cambia de montura y ficha por el equipo M-Sport Ford con el que para sorpresa de todos logra imponerse en la prueba más dura y exigente de todo el calendario, el Rally Safari de Kenia. Sigue sumando rallys hasta que en 2001 la oportunidad vuelve a estar bajo sus pedales. Richard Burns, también británico frustró la última oportunidad que Colin tuvo de obtener su segunda corona de laurel. Entonces en 2003 con el Citroën se acaba su racha de ganar rallys y tan solo logra un segundo puesto en Mónaco. Abandona el WRC pero no el motor-sport. En 2005 se aventura al Rally París Dakar con Nissan, pero tras una gran actuación durante los primeros días acaba su aventura con un accidente. En Le Mans probó suerte con un Ferrari 550 Maranello con el que acabó tercero de su categoría. Regresó al WRC para correr tres pruebas más, pero sin éxito debido a problemas mecánicos.

Nada podía presagiar lo que ocurriría el 15 de septiembre de 2007. Colin y su hijo Jimmy iban junto a dos amigos de la familia a bordo del helicóptero de Mcrae, quien pilotaba sobre el bosque cercano a su casa en Lanakshire. Cuando volaba a baja altura perdió el control del aparato y se precipitaron contra el suelo falleciendo en el acto los cuatro ocupantes. Escocia, la tierra que había visto crecer y correr a su hijo predilecto de la velocidad, contemplaba ahora como el motor de la vida de Mcrae se apagaba. El mundo del motor-sport y en especial de los rallys perdía un hijo y los aficionados se sentían huérfanos de uno de sus padres. Un piloto que no dejó indiferente a nadie, que arriesgaba en cada curva, sin levantar el pie del acelerador. No había curva lenta para él, atacar cada kilómetro era su especialidad, crear pasión y espectáculo su destino. Para los que tuvieron la suerte de verlo correr Colin Mcrae fue y será siempre una leyenda del automovilismo y los rallys. Para aquellos que no tuvimos la suerte de nacer en el momento adecuado para haberlo visto derrapar en cada curva, tendremos que conformarnos con las imágenes del escocés volando por los caminos y pistas de todo el mundo. 

@Davidnavallica

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