Tania Lamarca: “Lágrimas por una medalla”

Por: Patricia Rodiz García

“Quiero contar la historia de una medalla, de los sacrificios, las renuncias, la entrega, la lucha de unas niñas por alcanzar un sueño, el sueño de todo deportista: subir a lo más alto del pódium en unos Juegos Olímpicos. Pero lo que quiero dar a conocer es la historia de una mujer que salió del gimnasio sin más equipaje que un puñado de medallas en la mano y descubrió un mundo en el que tan preciados metales no servían más que para adornar la vitrina de su casa”

Tania Lamarca Celada (Vitoria, 30 de abril de 1980) es una de las integrantes del conjunto de gimnasia rítmica que representó a España en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.

o-maticdffComenzó su andadura a nivel nacional con tan solo 15 años, cuando pasó a formar parte del equipo español de gimnasia rítmica en la modalidad de conjuntos. Desde este momento, y hasta 1997, consiguió varios reconocimentos en su carrera deportiva. El primero fue  en Praga, dónde se proclamó subcampeona de Europa (3 pelotas y 2 cintas) y consiguió una tercera posición en el concurso general y también en la final (5 aros). También en 1995 consiguió la primera plaza que la acreditaba como campeona del mundo en Viena (3 pelotas y 2 cintas), además de adueñarse también de la medalla de plata en el concurso general y en la final (5 aros).

“Ser campeonas del mundo no es cualquier cosa, aunque la gente se empeñase en demostrarnos lo contrario. A nadie le importó nuestra anterior victoria mundialista en Viena. Sigue sin importarles. A veces me parece que en este país todos los días se ganan medallas, que es fácil conquistar los títulos, porque se olvidan rápido las victorias. Y no me refiero al público en general, que al fin y al cabo se entera de lo que los medios dan a conocer, sino a los mandatarios, los responsables deportivos que exprimen a sus atletas hasta que se quedan sin jugo para después desecharlos.”

1996 sería tanto para Tania como para el resto de integrantes del conjunto (Marta Bladó, Nuria Cabanillas, Estela Gimenez, Lorena Guréndez y Estíbaliz Martinez), un año que quedaría grabado en sus memorias. Comenzaron alzándose con su segundo título mundial en el Campeonato Mundial de Budapest (3 pelotas y 2 cintas), pero nada les hacía pensar que el mayor éxito de su carrera llegaría unos meses más tarde. Fue en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96, cuando consiguieron cumplir las máximas aspiraciones de cualquier gimnasta de élite: 3 pelotas, 2 cintas y muchas horas de entrenamiento y sacrificio finalizarían con una puntuación de 38.933, que les otorgaría un oro que las convertiría en leyenda.

El equipo español, más conocido como las ‘Niñas de Oro’, se convirtió con este triunfo en el primer campeón olímpico de la historia en la modalidad de conjuntos, además de tratarse también de la primera medalla de oro olímpica en la gimnasia española.

“Escuchamos el himno y mi llanto se acentuó. Durante aquel escaso minuto repasé cada momento duro en el equipo: las crisis, las broncas, los entrenamientos hasta las doce de la noche, la renuncia a ser como las chicas de mi edad, todo el tiempo que había dejado de ver a mis aitas, a mi hermano…”

En 1997, su último año en activo, fue subcampeona de Europa (5 pelotas), y logró la tercera posición en el cajón en el Europeo de Patras (3 pelotas y 2 cintas).

lm k k k,Será la propia Tania la que cuente más adelante sus sentimientos en el momento de recoger ese esperado oro. Las lágrimas de una niña que llevaba toda una vida de lucha y sacrificio han quedado en los corazones de todos aquellos que disfrutaron de esos Juegos Olímpicos. Así, el año 2008, Tania publicó su autobiografía Lágrimas por una medalla donde cuenta su vida como gimnasta, su esfuerzo y dedicación, sus triunfos, sus entrenamientos.. en definitiva, todo lo que la ha llevado a coseguir el oro. Aunque no es oro todo lo que reluce; detrás de una intensa lucha por un sueño, hay situaciones a las que Tania se ha enfrentado tras su retirada, desde estudios que ha tenido que retomar debido a su sacrificio o impagos por parte de la Federación.

“Siempre me habían marcado la pauta a seguir: hoy competimos aquí, viajamos allá, entrenamos acá. En cambio, nadie me advirtió que después estaría sola. Años de entrenamiento psicológico para ser la mejor, la más fuerte, la campeona y ni medio minuto de asesoramiento para enfrentarme al mundo real, para enfocar mis estudios, para buscar una futura profesión. Ni una sola palabra de ayuda ni un consejo para afrontar el día después”.

 

*Estractos del texto obtenidos del libro "lágrimas por una medalla"

@patrirrodiz

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