El Káiser de Dallas

Ser europeo y jugar en la NBA no es nada fácil. Menos aún lo es triunfar en la mejor liga de baloncesto del mundo, si bien en los últimos años el protagonismo de jugadores llegados del viejo continente cada vez es mayor. El alemán Dirk Nowitzki es un claro ejemplo de ello.

En Alemania, país de enorme tradición futbolística, el baloncesto queda a un segundo plano. El nivel de este deporte en el país teutón no es excesivamente bajo pero tampoco se le puede considerar una potencia  mundial. Su selección ha sido en los últimos años una fija en los mejores campeonatos pero sin lograr resultados brillantes salvo en el Mundial 2002 (tercer puesto) y el Eurobasket del año 2005 (segundo puesto). Gran parte del mérito de estos logros se la debe la federación germana a Dirk Nowitzki.  En ambas medallas logradas en esas citas, Nowitzki terminó como máximo anotador y MVP del torneo.

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Oriundo de la ciudad de Wuzburgo, en la antigua Alemania Occidental, Nowitzki llevaba el deporte en la sangre. Tanto su madre (jugadora  de basket), como su padre (balonmano) se dedicaron al deporte profesional. Además, su hermana mayor se dedicó al atletismo primero, y al basket después. Esto unido a la gran altura que poseía ya siendo un adolescente, suponían un caldo de cultivo más que prometedor para convertirse en deportista de élite. A los 15 años, se encuentra con una figura que será clave en su carrera, el entrenador alemán Holger Geschwinder.

Este preparador le ayudó en la formación, sobre todo en el brillante tiro que exhibe hoy por las canchas norteamericanas. La etapa de Nowitzki en el equipo de su ciudad natal duraría 4 años, en los cuales se afianzaría y lograría brillantes números en la segunda división del basket alemán hasta lograr el ansiado ascenso en la temporada 1997/1998. Sus destacadas actuaciones en el país teutón llamaron la atención de equipos europeos de mayor nivel, especialmente del Barcelona, que intentó por todos los medios ficharle pero fracasó en su intento ante la negativa de Nowitzki de abandonar Alemania por motivos académicos.

Su primer contacto con el baloncesto americano se produjo en el verano de 1997, en un torneíllo en el que llegó a enfrentarse a algunas estrellas consagradas del momento en la NBA. Ya allí demostró unas cualidades que impresionaron especialmente a Charles Barkley. Fue su llamada a la puerta de una liga en la que el alemán ya tenía sus miras puestas. Tras acabar en 1998 sus estudios en Alemania, el Draft NBA era el siguiente paso. Las proyecciones le colocaban en el top 10, por lo que parecía que su entrada  a la liga sería exitosa. Finalmente en el puesto 9, Milwaukee elegía a Nowitzki para su plantel, pero tan solo duraría unas horas en la franquicia. Las mismas que tardarían los Dallas Mavericks en lograr mediante un traspaso asegurarse sus servicios. Una decisión que iba a cambiar el futuro de la franquicia para bien en las próximas temporadas.

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Como ha ocurrido y ocurrirá con muchas figuras de la NBA, los comienzos fueron duros para Dirk, que tuvo una primera temporada en la que su bisoñez y debilidad defensiva lastraron su rendimiento y sus estadísticas fueron pobres. Pero a partir de ahí, todo fue a mejor, y cada temporada sería mejor que la anterior. Los números demostraban dos cosas muy importantes: el aumento de sus cifras de anotación y a la par la regularidad. Y es que Nowitzki ha promediado más de 20 puntos por partido en 15 temporadas. Toda una barbaridad y un hecho al alcance de muy pocos baloncestistas. Su etapa en Dallas ha sido muy buena pero no especialmente efectiva en términos de anillos NBA. Los Mavericks han sido habituales en los playoffs durante todos estos años, pero tan solo se coronaron campeones en la temporada 2010/2011, cuando ganaron la final de la liga a los Heat de Miami. Cómo no, el germano fue elegido MVP de esas finales. Ese título supuso un gran desquite para Dallas y para Dirk. Al fin tenía en sus manos el ansiado campeonato que había buscado tanto tiempo.

Sus reconocimientos personales conforman una extensa lista que cualquier jugador desearía tener: elegido para jugar el All Star NBA en 12 ocasiones, integrante del mejor quinteto NBA varias temporadas, campeón del concurso de triples en 2006, MVP de la temporada 2006/2007, considerado mejor jugador europeo de los años 2003 y 2004 y varios más. Una carrera plagada de éxitos que aún pueden ser aumentados durante el tiempo de carrera que le quede al mejor jugador alemán de todos los tiempos.

Si hay algo por lo que destaca Dirk Nowitzki es por su excelente tiro a canasta. Especialmente reconocible es su tiro en suspensión a una pierna hacia atrás. LeBron James, lo calificó de este modo: “Después del sky hook de Kareem,(…) es el tiro más letal, es imparable. No hay quien tapone ese lanzamiento”. Su altura y su físico hacen que arme el lanzamiento a canasta desde un punto en el que la defensa se presenta prácticamente imposible. Una pesadilla para los defensores. 

No se sabe con exactitud cuántas temporadas de juego le quedan al genio germano, pero lo que sí está claro es que se le echará de menos en Dallas y en la NBA. Un jugador único, difícil de repetir. Robin Hood, como diría el añorado Andrés Montes, ha hecho mucho por el baloncesto europeo y ocupará siempre un lugar privilegiado en su historia.

@Cristiangm11

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