Cuando el circo fue inaugurado

Para todo hay una primera vez, una primera edición o un inicio. 1950, la India se convierte en república,  Ghiggia silencia Maracaná dando el mundial de Brasil a Uruguay, se crea SEAT, estalla la Guerra de Corea, nacen Stevie Wonder, Joe Perry y Camarón de la Isla y se celebra el primer mundial de Fórmula 1. El mayor espectáculo del mundo del motor enciende los focos, coloca las gradas, alisa la pista y abre las puertas para que de comienzo el circo de la F1. Es una época de inicios, de aficionados y pocos profesionales, de seguridad que brilla por su ausencia y de temeridad y pericia a partes iguales. Las normas son escasas, pero la caballerosidad de los pilotos siempre estaría presente. Leyendas del automovilismo para la historia por sus logros, nombres como Fangio o Ascari, marcas como Ferrari o Alfa Romeo. Son tiempos de consagración de un deporte que da sus primeros pasos, donde las grandes hazañas ya comienzan a aparecer y a atraer a un público que no pararía de crecer hasta nuestros días. 

Todo comenzó casi a la vez que el nacimiento del automóvil. En 1906 el Gran Prix de Francia supuso el primer gran premio de la historia del automovilismo en un trazado tan único como emblemático, Le Mans, que sin embargo no sería incluido en la disciplina a tratar en este artículo, sino que contaría con su propia competición ajena al Gran Premio de Francia. La competición automovilística crece con el país galo a la cabeza, por lo que son los clubes del país los que fundan en 1924 la “Association Internationale des Automobile Clubs Reconnus” (AIACR). Los grandes premios se suceden pero entonces la guerra irrumpe y para la carrera. Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1947 la AIACR se convierte en la actual FIA y establece un reglamento que daría a luz en 1950 al primer Campeonato del Mundo de Fórmula 1. 

1950n vwev

Los coches eran bólidos formados por cuatro ruedas y un ataúd de metal, pues eran rápidos y peligrosos, sin cinturones, sin cascos, en manga corta como aquel que va de paseo a dar una vuelta. Así eran los coches limitados a 4,5 litros para los motores atmosféricos y 1,5 litros para los sobrealimentados. El mundial estuvo compuesto por 7 Grandes Premios que casi parecían una competición europea a la que únicamente  se sumaba Indianápolis. 8, 6, 4, 3 y 2 puntos se otorgaban respectivamente a los cinco primeros en cada Gran Premio, además de un punto extra al piloto que consiguiera la vuelta rápida. Para más emoción, solo contaban para el mundial las cuatro mejores posiciones obtenidas en las siete carreras disputadas. Aunque acudían grandes pilotos como Fangio o Farina, otros como Nuvolari o Caracciola no acudieron a este primer mundial, como tampoco lo hicieron las marcas alemanas. 

Llegó el 13 de mayo y el espectáculo no podía comenzar en un escenario mejor, Silverstone, el Gran Premio de Inglaterra. La marca milanesa partía como favorita con su tridente de pilotos, Fangio, Farina y Fagioli acapararían toda la atención y serían el referente en la carrera. Sumado a estos tres Alfa Romeo, que ocupaban las tres primeras posiciones de salida, había otro, el del británico Reg Parnell que salia en cuarto lugar. Cumpliendo las expectativas Alfa Romeo ocupó el cajón con sus coches, sin embargo uno de los pilotos favoritos abandonó por una fuga de aceite, el argentino Fangio, cuya tercera posición ocupó Parnell. En cuarto lugar, a dos vueltas de Farina, el ganador seguido de Fagioli, entró el Talbot-Lago de Louis Rosier.

1950 monaco

El siguiente escenario no se quedaba atrás en cuanto a lo emblemático se refiere uno. Nada menos que el Principado de Mónaco. Este Gran Premio pasó a la historia gracia a una marca: desde Maranello, Enzo y sus muchachos llegaban a la Fórmula 1 para quedarse, pues desde aquel año Ferrari ha participado en todos y cada uno de los mundiales sin faltar ningún año hasta el presente. Fangio se resarcía de su abandono en Silverstone y se quitaba la espina de no haber podido ganar aún en Mónaco. Por el contrario sus dos compañeros Farina y Fagioli abandonaban tras sufrir cada uno un accidente. Junto al argentino subió en segundo lugar al podio el italiano Ascari para dar su primer podio a la “scudería” de Módena. 

El circo del motor cruza el océano para llegar al nuevo mundo, Indianápolis aguarda a la F1. Sin embargo, no pareció atraer lo suficiente a los pilotos y marcas europeas, pues a excepción de Maserati nadie viajó a Estados Unidos para competir en el único Gran Premio de reglamentación diferente. Con una parrilla compuesta íntegramente por pilotos estadounidenses, el único Maserati que logró acabar lo hizo en la vigésima posición y a 12 vueltas del ganador, Jhonnie Parsons y su Kurtis Kraft. De vuelta en el viejo continente, el GP de Suiza repitió lo sucedido en Inglaterra. Fangio abandona por problemas de frenos y Farina se impone seguido de Fagioli. El siguiente Gran Premio se disputa en Spa, Bélgica, volviendo Fangio a dar un revés en el mundial ganando, mientras que Farina acaba cuarto y Fagioli repite segunda posición. Y llega Francia, los orígenes, pero no sería donde se decidiría. Fangio se vuelve a alzar con la victoria y segundo es de nuevo el italiano Fagioli, Farina no logra puntuar con su séptima posición. Todo o nada en la última carrera.

1950 farinaEl Autodromo Nazionale di Monza sería testigo del primer ganador de la historia de la Fórmula 1. Tres pilotos llegaban con las opciones abiertas al título, al primer título de la historia. Todos querían inscribir los primeros su nombre en la historia, mirar atrás y ver que no había nadie más, que sería el primero en haberlo hecho. Fangio llegaba líder con 2 puntos de ventaja sobre Fagioli, quién había demostrado ser el más regular. Farina era tercero 4 puntos por detrás del argentino. A este la suerte le dejó tirado en el peor momento, pues primero la caja de cambios se rompió, pero cuando cambió de coche por el de su compañero Piero Taruffi, el Alfa también decidió romperse. Fagioli había logrado ser segundo en las otras carreras, sin embargo aquí fue batido por Ascari, quién logró la segunda posición con su Ferrari. El primero en ver la bandera a cuadros fue Giuseppe Farina, “Nino” Farina como le llamaban, consiguiendo de esta manera ser el primer piloto en ganar el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Todo quedó en casa, en un mundial teñido de verde, blanco y rojo, que supuso el inicio de la Fórmula 1, que ha evolucionado hasta lo que hoy en día vemos en nuestras pantallas los domingos, el auténtico circo del motor, inaugurado 66 años atrás.

@Davidnavallica

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