El origen del “fútbol total” (I): El Wunderteam

El tiki-taka no lo hemos inventado los españoles. Este estilo caracterizado por el raseo del balón y el predominio de la técnica sobre el físico tiene su origen a orillas del Danubio. El Wunderteam austriaco de Hugo Meisl maravilló al mundo con su novedoso planteamiento en los años 30.

“La mejor defensa es un buen ataque”. Frase célebre. Articulada repetidamente hoy en día en varios contextos distintos del futbolístico. Pero es este el contexto que nos interesa. Hugo Meisl hizo famosa esta afirmación. La hizo famosa pero no la “inventó”. Tampoco fue Guardiola, ni Napoleón.

Meisl era un enfermo del deporte rey, obseso, preocupado por el fútbol en lo específico y en lo general. Estudioso de la táctica y la estrategia, de los sistemas, de los planteamientos. No se quedó en lo relativo a la cancha; Creó la Copa Mitropa, una competición internacional de clubes pertenecientes a países de Europa Central cuya primera edición se disputó en 1927. Este torneo se puede considerar claro precedente e inspiración para la Copa de Europa. La inquietud del austriaco también le llevó a innovar en instalaciones, métodos de entrenamiento y alimentación de los futbolistas.

hoganLa vida fue a juntar a éste con Jimmy Hogan. Tras un empate a uno entre Hungría y la Austria de un Meisl recién llegado al cargo, el entrenador conversó con el árbitro del encuentro, el inglés James Howcroft, en busca de su opinión acerca de cómo mejorar su nivel. El señor Howcroft supo de inmediato a quién recomendar: Jimmy Hogan. Nacido en Lancashire (Inglaterra), Jimmy fue un buen futbolista. Su máximo logro fue una semifinal de FA Cup con el Fulham. Fuera del campo sí brilló. Se desmarcó de aquel estilo de pases aéreos en busca de un par de “tanques”, más fuertes que hábiles, que fuesen capaces de provocar un córner, algún balón rechazado que la segunda línea de atacantes fuese capaz de finalizar o, en el mejor de los casos, un gol. Procurando alejarse de estas características y muy influenciado por el estilo escocés, Hogan abogó por potenciar la técnica e innovar en la disposición de los diez jugadores de campo, dando un aire mucho más ofensivo a la alineación. De aquí en adelante Meisl fue una esponja y Hogan un libro abierto. De esta relación nació la predilección por el fútbol creativo, el pase corto, el mediocentro distribuidor, el ataque total… También nació el Wunderteam, que precedió e inspiró a los Mágicos Magiares, la Naranja Mecánica o la España del Tiki-Taka.

El Wunderteam, la W+M y el día que Inglaterra tembló

Austria no es, ni mucho menos, un referente en el fútbol mundial hoy en día. Pero a principios de siglo XX, la población del país centroeuropeo seguía de cerca este deporte, llegando a ser, tras Gran Bretaña, el lugar con mayor afición por el balompié. No fue hasta 1931 cuando la teoría de Jimmy y Hugo se puso en práctica con éxito. Meisl había sido seleccionador nacional años atrás, pero esta vez había regresado respaldado por una camada de jugadores perfectamente compatibles con la idea que el albergaba en su cabeza. Estos serían los integrantes del Wunderteam, primer equipo en la historia del fútbol que logró equiparar sus fuerzas con los ingleses durante varios años. Liderados por el habilidoso delantero Matthias Sindelar, encarrilaron 14 partidos sin perder entre 1931 y 1932. Su gran mancha fue no lograr ningún gran título, pero el legado que dejaron es colosal y muchos conceptos del fútbol de este nuevo siglo fueron ideados por Hogan y Weisl y puestos sobre la cancha por el Wunderteam.

Nació aquí un revolucionario y atrevido sistema: el 2-3-3-2 o 2-3-5. Esta es la formación en W+M, que hace referencia a la forma en la que se disponen los jugadores sobre el terreno de juego. El mediocentro creativo situado por delante de los dos zagueros cobra una importancia ofensiva superlativa que nunca antes un centrocampista había tenido, ya que esa parte del campo estaba reservada para destructores y trabajadores con una limitada actividad atacante.

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El gol, aunque importante, no era más que una excusa, un pretexto para disfrutar del trayecto que comenzaba en la propia portería y acababa en la opuesta. Si bien el fútbol inglés llegaba a ser maquiavélico (siendo el gol el fin y el juego directo los discutibles medios), el Wunderteam jugaba para divertir al público con su estilo elegante, atrevido y vistoso.

Llegó un momento en que estos dos estilos se vieron las caras. El 7 de diciembre de 1932 Londres acogió el ansiado encuentro, que despertó una expectación descomunal, sobretodo en Austria. El Wunderteam se presentaba en Stamford Bridge como el mejor equipo del momento, pero los ingleses no iban a dejar que ningún equipo, por bueno que fuese, les derrotara. Y mucho menos en su casa. Los inventores del fútbol se impusieron a los precursores del nuevo estilo, pero este partido dejó a los británicos con la sensación de que eran humanos y en cualquier momento su hegemonía podía ser arrebatada, como ocurrió en 1953 con el 3-6 encajado en Wembley ante Hungría que cambiaría la historia del fútbol, y sobre el que pronto escribiremos en este medio.

El hombre de papel

sEn esta derrota de los austriacos por 4-3, un hombre destacó por encima del resto. Matthias Sindelar era la estrella de aquel equipo, probablemente el jugador más importante en la historia de Austria. Fue bautizado como “Mozart”  y “el hombre de papel” por sus compatriotas. El primer caso de un “falso 9”, un delantero capaz de atrasar su posición y olvidarse de fijar a los centrales, para así participar en la creación y nutrir a los veloces jugadores que le acompañaban en los flancos. Su apariencia era debilucha y poco imponente. Pero ésta engañaba. Con el balón de por medio era elegante, hábil e incisivo. Idolatrado en su país, se le recuerda no sólo por su don con el cuero, sino porque le plantó cara a Adolf Hitler.

Austria fue anexionada en 1938 por el Tercer Reich, lo que representó una gran oportunidad para que el Imperio Alemán formase un potente combinado nacional fichando a los jugadores estrella de su vecino del sur. La más brillante de estas estrellas era Sindelar, pero “el hombre de papel” no estaba por la labor de jugar para el Kaiser, al que detestaba por haber expulsado a todos los funcionarios judíos de su club, el Austria de Viena.

La desaparición del equipo austriaco era una evidencia. Los alemanes organizaron un amistoso entre su selección y la austriaca en 1938. La intención era mostrar una atmósfera de fraternidad entre ambos países y prácticamente despedir al conjunto visitante. Hubo grandes sospechas, y las sigue habiendo, de que los austriacos fueron amenazados, aconsejándoles que no debían marcar gol. Unas sospechas fundamentadas en las claras ocasiones que falló el capitán de Austria, Matthias Sindelar. Sin embargo, éste acabó marcando el primer tanto. El segundo lo haría su mejor amigo, y ambos se plantaron frente a un palco plagado de mandatarios Nazis y realizaron una danza en forma de desafío al poder de Hitler.

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Las consecuencias de este acto llegaron poco después. La Gestapo, policía secreta del régimen nazi, confirmó la muerte del Mozart del fútbol y su novia por inhalación excesiva de dióxido de carbono. Nadie sabe hoy en día si fue un suicidio, pero es poco probable. La versión más creíble es la de una venganza, como tantas otras que llevó a cabo el Tercer Reich.

Tras esta muerte y la de Meisl, que sucedió un año antes, se acabó la andadura de esta magnífica selección. El legado que dejaron los dos ideólogos y el grupo de futbolistas es rico y amplio. En España bien sabemos que se puede derrotar a un equipo perfectamente ordenado y disciplinado mediante el pase corto y la creación desde atrás, el Tiki-Taka nos ha dado muchas alegrías, por eso debemos saber de dónde procede este estilo tan visual y dinámico.

Unos años más tarde, los Mágicos Magiares perfeccionaron este estilo desde Hungría y nos dejaron una fecha para la historia, probablemente uno de los partidos más trascendentales en la corta vida del deporte rey. En la próxima edición de Revista Idaraya hablaremos de la Hungría de Sebes.

@Rosadito14

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3 comentarios en “El origen del “fútbol total” (I): El Wunderteam

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