La Guerra Fría deportiva

Guerra Fría. Dos países con modelos antagónicos, Estados Unidos y la URSS, se encuentran sumidos en una brutal rivalidad en varios campos con el objetivo de ser la primera potencia mundial. El deporte, y en especial, los JJOO se convirtieron también en otro campo de batalla.

Deporte y sociedad son dos términos que inevitablemente se relacionan. Los problemas que asolan a las sociedades también lo hacen con las modalidades deportivas. Por ejemplo, la recesión económica existente actualmente afecta en gran medida a muchos deportes (especialmente los minoritarios) que sufren severos problemas de financiación. A lo largo de la historia, se han sucedido varios episodios de utilización del deporte por parte de la política con el objetivo de realizar propaganda. Durante las más de cuatro décadas en que la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética se prolongó, los enfrentamientos deportivos se unieron a las confrontaciones políticas, económicas, sociales… Años de constante tensión.

El deporte, por su capacidad de atracción y su dimensión mundial, era un escaparate demasiado goloso cómo para no realizar propaganda a través de él. La obsesión por ser superior al otro país se trasladó entonces a los terrenos de juego de diversas disciplinas deportivas.  Los Juegos Olímpicos, evento deportivo más importante y con prácticamente todo el planeta como audiencia, fueron los ejemplos más claros de esta Guerra Fría en su faceta deportiva, si bien también se produjeron en otros eventos deportivos de disciplinas tales como el fútbol o el ajedrez.  Por la citada dimensión mundial e importancia, los JJOO se convirtieron en el principal campo de batalla deportivo entre los bloques. Un escenario ideal en el que los atletas de ambas partes luchaban por colocar su bandera por encima de la rival. Fueron varias las ediciones en las que se produjeron problemas debido a esta confrontación, pero hay varios episodios destacables, que pueden dividirse entre los meramente deportivos y los boicots.

Podium vacío en Munich 1972

En cuanto a episodios sucedidos en campos de juego, destacan dos por encima del resto: la final del torneo de baloncesto en Munich 1972 y “El milagro sobre hielo” de los JJOO de invierno de 1980 en New York. En las olimpiadas disputadas en territorio alemán, la selección de EEUU de baloncesto fue derrotada por primera vez en unos JJOO frente a su más acérrimos rival en una final no exenta de polémica. Con los americanos un punto por encima en el marcador, y a falta de 3 segundos, la última jugada del encuentro fue repetida y culminó en una canasta del soviético Alexandr Belov que daría el oro a su país y provocaría la rabia y enfado de los norteamericanos, quiénes se negaron a recoger las medallas de plata que les acreditaban como subcampeones del torneo.

Aún hoy, esa derrota sigue sin ser reconocida y las medallas sin ser aceptadas. Los soviéticos celebraron esa victoria histórica que fue un golpe duro para EEUU en una disciplina que habían dominado férreamente hasta entonces. Años después, los norteamericanos lograrían una victoria en los JJOO de invierno de 1980 que puede ser comparada con la soviética del año 1972 debido a algunas similitudes. El combinado soviético llegaba a New York considerado cómo el mejor equipo del mundo de hockey sobre hielo. Los estadounidenses, en cambio presentaban una selección repleta de jugadores universitarios. Como ocurre muchas veces en el deporte, las sorpresas ocurren y los locales lograron vencer a los soviéticos con un tanteo final de 4-3 y posteriormente se harían con la medalla de oro. Este hecho fue bautizado como el “Milagro sobre hielo”.

urss

Pero la rivalidad entre americanos y soviéticos no solo se plasmó en enfrentamientos sobre la cancha, sino que también provocaron que estos no pudiesen producirse. En 1980, año en el que estaba prevista la celebración de la cita olímpica en la ciudad de Moscú, las tensiones políticas debidas a la invasión soviética de Afganistán provocaron que el presidente de EEUU Jimmy Carter promoviese un boicot a la cita, al que se sumaron varios países aliados.

Otros en cambio (España incluida) dieron libertad de elección a sus deportistas para competir bajo la bandera olímpica. Fueron 65 los países que decidieron no acudir a la cita moscovita. 4 años más tarde, llegaría la reacción soviética y los papeles se alternaron. Estados Unidos era entonces el país anfitrión y la URSS el país promotor del boicot a esta cita. 14 fueron los estados que se abstuvieron de participar en la cita celebrada en Los Ángeles. En Seúl  1988, últimos Juegos disputados bajo el marco de la Guerra Fría, la situación se normalizó y ambos países participaron en muchas disciplinas.

Pero los episodios de Guerra Fría deportiva van más allá de los JJOO, hay más ejemplos significativos. Especialmente destacable fue el partido de la primera fase del Mundial de fútbol de 1974 disputado en la RFA. El conjunto local debía enfrentarse a la otra Alemania, la del este, en el último partido de la primera fase. Alemania vs Alemania en un campo de fútbol, frente a frente. Ambos países representaban a una zona de influencia diferente. Contra todo pronóstico, la RDA vencería por 1-0 a la poderosa selección vecina, si bien la organizadora acabaría proclamándose campeona del mundo unos días más tarde. Esa victoria sobre sus vecinos y rivales fue utilizada por el gobierno del Este para realizar propaganda.

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El ámbito del ajedrez fue la metáfora perfecta para el conflicto. La Guerra Fría escenificada en un tablero de fichas blancas frente a negras. Una disciplina en la que los soviéticos eran dueños y señores hasta la aparición del maestro norteamericano Bobby Fischer, que rompería la hegemonía rival en el año 1972 en Islandia. Fischer consiguió vencer al campeón soviético Boris Spassky y  hacerse con la corona mundial. Sin embargo, la rivalidad en este ámbito no se prolongaría muchos años debido a la aparición de Kasparov, Karpov y su rivalidad, que monopolizaría el ajedrez durante los últimos años del conflicto.

El desmantelamiento de la Unión Soviética en el año 1991 provocó el final de la Guerra Fría y la bajada de tensión entre ambos países, lo que se tradujo en una normalización de las relaciones deportivas. Rivalidad meramente deportiva, sin más matices que ese. Todos estos episodios demuestran cómo a lo largo de la historia el deporte ha sido un artefacto más utilizado por la política para la obtención de sus objetivos (y en algunos casos actualmente también). Un periodo en el que el deporte dejaba de ser únicamente eso para significar mucho más.

@Cristiangm11

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