Superwoman

Romper los moldes, partir la base previamente establecida y lograr lo que nadie consiguió. Lo más parecido a tocar el cielo con la punta de los dedos, un hito sin precedente alguno. Solamente unas pocas elegidas han sido tocadas por la varita de lo plenamente artístico, dotadas de una capacidad de superación de la historia. Utilizarla, para, dentro de ella, reescribir y decirle que se ha equivocado. Mostrar el error, levantar al público y estallar de júbilo.

Y es que el espectáculo de la NBA también está presente e el ambito femenino, siempre cuidado y valorado tal y como se merece. No vamos a entrar en comparaciones, siempre odiosas, con el baloncesto femenino español. Queda todo dicho viendo lo que ocurrió hace trece años cuando, en 2002, Leslie Lisa, considerada una de las mejores jugadoras de todos los tiempos, alcanzó la gloria. ¿Fácil? Viendo la estadística, está claro que no lo fue. Algo muy común cuando vislumbramos a Blake Griffin, Kevin Durant o Deandre Jordan en el parqué. Volar. El mate. ¿Cuántos de éstos tendrán en su haber cada uno de los nombrados? Sin temor a equivocarnos, podemos decir que más de los que se han anotado en toda la historia de la WNBA. Y el primero fue de ella, de su 1’96 y de su perseverancia. Ya en su primer partido en 1997 intentó machacar el aro errando en su deseo por lograr lo que cinco años más tarde conseguiría.

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Enfundada en la elástica de Los Ángeles Sparks, el equipo de su corazón, un 30 de julio de 2002 la norteamericana despegó sus pies del suelo para por fin, volar. Propulsada por la historia, Lisa lo hizo. Contraataque perfecto del equipo amarillo que dejaba absolutamente desmarcada a la pivot para que, fente a frente, esta vez sí, culminase su objetivo de colgarse del aro. Cinco años después de su primer intento, lo consiguió.

Y la grandeza de este deporte, de esa odiosa comparación llegó en el momento de la gesta. O mejor dicho, tras ella. Mientras Leslie corría celebrando lo que bien sabía que era histórico, el encuentro se paró para que el público citado en el pabellón ovacionase merecidamente a la californiana. _Desde ese día, su sonrisa jamás se ha borrado de su rostro. Y no es para menos. Tan sólo once son los mates que desde ese día hasta hoy, trece años después, se han vuelto a conseguir en la historia de la WNBA. La barrera física, una vez más superada.

No sólo es un mate

Lisa no es simplemente el primer mate del historia, es muchísimo más. La pivot estadounidense es para muchos la mejor de toda la historia en el baloncesto femenino. La garra y la casta del querer. Entre sus registros, se encuentra el batir la marca de 3000 puntos el 22 de julio, contra Orlando Sting. Un año mágico, sin duda aquel. Pero siguiendo en las nubes, en lo más alto del pabellón, Lisa tiene en su haber también el ser la autora del segundo tapón de la historia de la WNBA, conservando aún el récord de máxima taponadora de la historia de la Selección americana, así como máxima anotadora y reboteadora.

@juancarNavacerr

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