El clásico del barrio

Es uno de los clásicos más añejos de la historia del fútbol. Es verdaderamente complejo vivir algún ambiente parecido a este en una cancha, como acostumbran a decir por allá, antes, durante y después de que ruede la pelota. En Argentina el fútbol es puro sentimiento. Los colores, el azulgrana de San Lorenzo y el blanco impoluto de Huracán, son el reflejo del alma de ambas hinchadas, su identidad, la zamarra que pasean orgullosos por Buenos Aires. No hay nada más bonito que bancar a quien te lo da todo. Y ambos, en su historia, han volado de la mano de su gente devolviendo con sudor y lágrimas todo el apoyo recibido.

Hablar de San Lorenzo y Huracán en un mismo terreno de juego es hablar de barrio, de fútbol y aficiones de raza y sentimiento. Sitúense en el sur de Buenos Aires. Concretamente en Almagro. Allí nació El Cuervo y, aunque hoy su estadio esté situado en Bajo Flores, la esencia, la relación Boedo-San Lorenzo será eterna. Por su parte, Huracán nació en Pompeya para, unos años después, trasladarse el barrio de Parque Patricios. Ambos clubes estaban separados por escasos kilómetros. Fue su primera piedra de toque. Ser fuerte en tu territorio. En un territorio que vio crecer, si bien es cierto que San Lorenzo lo hizo algo antes, a ambos clubes en el mismo año. Abril y noviembre de 1908. San Lorenzo y Huracán. La historia de una rivalidad que, tras volver El Globo a la primera argentina, volverá a disfrutar el mundo del fútbol.

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Allá se respira barrio en cada acera, en cada bar, en cada pared. En cuestión de metros pasas de leer en las paredes un “San Lorenzo, si no existieras te inventaría” a “Huracán, qué mal me haces y sin embargo te quiero”. Es la fiesta de lo porteño, del baile pegado y fundido en un mismo choque, la suerte y la vida de dos barriadas que se dividen el sur de Buenos Aires desde que se enfrentasen por primera vez en 1915. Con triunfo para los azulgrana por 3-1, por cierto, en la cancha del Club Ferro Carril Oeste.

Ambos barrios crecieron de la mano. Boedo y Parque de los Patricios, gente trabajadora, construcciones modélicas y vidas entrelazadas. La rivalidad pura, sin más pretensión que triunfar, dejando a un lado cualquier rivalidad. Orgullo de barrio. El paseo de un estadio a otro sin ningún tipo de problema. Eso es San Lorenzo y Huracán. Por mucho que los barras bravas se encargaron de llevar al fango, al terreno del que proceden, la rivalidad sin enemigos. La violencia ensombreció al fútbol. Y las barriadas rivales, dejaron de ser lugares aconsejables para frecuentar.

El pistoletazo de salida al ensañamiento físico tuvo lugar en Parque Patricios. La batalla campal entre ambas hinchadas en 1983 tuvo un significado claro: algo había cambiado. O al menos lo estaba haciendo. Ya dijo Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre que cualquier tiempo pasado fue mejor. San Lorenzo y Huracán venían a refrendarlo. Heridos, armas blancas, armas de fuego, luchas, confrontaciones a pleno día e hinchadas que dejaron a un lado lo que tantos años habían paseado orgullosas ambas barriadas por Boedo y Parque Patricios.

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A esto hizo referencia uno de los periodistas que más y mejor ha vivido el duelo desde dentro: “Es el clásico de barrio más grande del mundo. Los violentos casi lo matan. Desde el folclore, vamos a resistir. No vamos a dejar de chicanearnos, porque el clásico es eso. Y no vamos a rendirnos, Cuervos y Quemeros, los de verdad, los del café, el billar, el boliche”.

Desde ese entonces lo amigable, el estar en un bar rodeado de aficionados rivales, caminar con la azulgrana por Parque Patricios o con la blanca impoluta por Boedo, es tarea compleja. En lo deportivo, en lo futbolístico, El Cuervo domina sobre El Globo. De las ciento noventa veces que se han enfrentado San Lorenzo venció en 87 ocasiones, empatando 51 y obteniendo la victoria los de Parque Patricios en otras tantas ocasiones. Con récord incluido para los azulgrana cuando, entre 1957 y 1961, derrotaron a sus rivales nueve veces consecutivas.

Ahora, de nuevo, ambos equipos se enfrentarán en la máxima categoría del fútbol argentino. Uno tras regresar a la élite. El otro, tras dominar Sudamérica por primera vez en su historia. El duelo demostrará que resiste en el tiempo. Porque late en el corazón de cada aficionado, porque es el orgullo de cada habitante de ambas barriadas, porque es el duelo porteño por antonomasia, porque a San Lorenzo y Huracán, aún le quedan muchas páginas por escribir en letras de oro en las paredes de sus respectivos barrios.

@Adrimariscal

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