De medio de transporte a deporte olímpico

Saltos imposibles entre bucles y tirabuzones, hielo escarchado por el roce de las cuchillas, música, movimiento y colores por doquier. Todo esto es lo que se integra hoy en día en el esplendor del patinaje artístico sobre hielo. Sin embargo, los inicios de este deporte tan espectacular poco o nada tuvieron que ver con cómo es en la actualidad este mismo.

En otro tiempo y otro clima, al norte de Europa en un invierno helado del siglo XII, por la necesidad más que por gusto, empezó a usarse como medio de transporte un tipo de calzado peculiar integrado en un primer momento por huesos, dónde hoy habría cuchillas, que se ataban de forma rudimentaria a los zapatos. Los canales, ríos y lagos congelados eran aprovechados por los habitantes de estas zonas gélidas cómo medio para llegar a su destino. Además de las zapatillas, usaban un bastón para impulsarse por el hielo. Posteriormente el calzado se mejoraría gracias a la inclusión de cuchillas de hierro dónde antes estaban las de huesos, lo que mejoraría su deslizamiento y haría que se prescindiera del bastón.

Patinaje artístico Idaraya

A partir del siglo XVI, empezó a expandirse a través de la aristocracia holandesa como un tipo de ballet sobre hielo. Curiosos y valientes quisieron adentrarse en la actividad recreativa del momento. Se buscaba la elegancia, perfección junto con la sincronización de los pasos y saltos combinados con otros movimientos.

Hasta que no llegó el, Jackson Haines, que fue considerado el padre del patinaje artístico con su revolución estilística, esta modalidad deportiva no empezó a tomar el color que tiene actualmente. El cambio de las cuchillas de hierro por las de acero, que facilitaban el movimiento, y la creación de las primeras pistas de hielo artificial junto con la intrusión de los elementos artísticos de Haines hicieron que se sellasen los orígenes de lo que empezó siendo un medio de transporte y acabó como deporte de rango olímpico.

La capital de Austria, la ciudad imperial, fue la elegida como destino en el que tendría lugar la primera competición internacional de relevante importancia. Se tuvieron en cuenta las figuras obligatorias, especiales y el programa libre. Con un “triple axel” hacia el futuro de esta disciplina, se llegó a los primeros mundiales que tuvieron lugar en San Petersburgo en 1896.

Pareja

Se tiende a relacionar el patinaje artístico con algo bastante afeminado y poco masculino, sin embargo, poco tiene que ver esto con la realidad. En sus orígenes, como en la mayoría de los deportes, el hombre fue el precursor inicial. A pesar de que no se excluía a las mujeres en su reglamento, hasta el mundial de San Petersburgo no hubo ninguna representación femenina. La inglesa Madge Syers se encargó de poner sus patines sobre el hielo y demostrar su valía tras quedar en segunda posición. Al parecer fue una incomoda situación para la International Skating Unión, ya que tras el resultado de esta pionera decidieron prohibir la participación femenina durante dos años para posteriormente reanudarla separada de la masculina.

Al mismo tiempo que se introdujo la categoría por parejas se marcó el debut del patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de 1908 en Londres como deporte de exhibición. Este hito convirtió al patinaje en el primer deporte de invierno olímpico oficial.

@Lorena_H94

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