María de Villota, la sonrisa de la superación

Relataba Heródoto en sus escritos sobre la gesta de 300 guerreros espartanos, que entre ellos Leónidas mandó regresar a Aristodemo a Esparta tras sufrir un percance en uno de sus ojos. Este soldado, arrepentido por no haber podido luchar junto a su rey, en la siguiente batalla volvió más fuerte y valeroso. Tal fue su bravura, que los espartanos le perdonaron no haber vuelto junto a los 300 que dieron su vida por la Grecia libre en las Termópilas. María de Villota fue una guerrera que lucho contra la adversidad hasta llegar a ser la primera mujer española en la Fórmula 1. Fue una valiente que cuando quedó apartada de los circuitos por su grave accidente, por el cual perdió un ojo, no se rindió y quiso dar ejemplo de lo que supone superar los males con los que la vida intenta golpearte y dejarte fuera de combate. María fue apartada de su camino, de su batalla por sus sueños, pero cuando esto ocurrió, volvió a luchar por su vida y mejorar la de los demás.

En casa de María el automovilismo era uno más. Su padre, Emilio de Villota, fue un empresario español cuya afición por la Fórmula 1 le empujó a participar por su cuenta en el circo del motor. Emilio participó en 14 carreras entre los años 70 y 80, en las cuales sus tres hijos no se perdía ni una carrera, pero especialmente María y su hermano Emilio, que serían los que se empaparían más de ese mundo. Cuando tuvieron la edad, estos dos hermanos dejaron a un lado el cochecito de juguete y comenzaron su carrera automovilística, empezando por los escalafones más bajos como cualquier otro piloto, es decir, el karting. Con 16 años ella y su hermano se inscriben en una prueba para jóvenes pilotos. Ambos llegan al último corte, pero María se impone a los cerca de 2000 jóvenes inscritos y consigue ser seleccionada para correr la Fórmula 1300. Primera batalla ganada, pero aún quedan muchas por librar.

maria de villota pequeña

A partir de ese momento María comienza su carrera automovilística, una carrera que no frenaría ni un momento hasta lograr su meta, la F1. Tras su iniciación en la Fórmula 1300 con algunos buenos resultados, da el paso a la F3 Española pero sin resultados notorios decide apartarse de lo monoplazas un tiempo. Así comienza su periplo por los turismos, mejorando su conducción y formándose más en el camino a su meta. La Ferrari Challenge Europa, el Trofeo Maserati, los 1000km Hyundai o las 24 horas de Daytona fueron los campos de batalla donde María siguió luchando entre hombres, forjándose un nombre. Consiguió ser la primera mujer en el Campeonato Mundial de Turismos, abriendo así las puertas a otras mujeres presentes en el mundo del motor, o con ganas de introducirse en él. Sin embargo en 2008 volvería a su terreno preferido, los monoplazas, gracias a las Euroseries 3000, a los mandos de uno de los coches de la escudería de su padre, Emilio de Villota Motorsport. Desde ese momento hasta 2011 María representó los colores del Atletico de Madrid en la Superleague Fórmula.

Ese mismo año, en Agosto, María se subía a un Fórmula 1 por primera vez, lo hacía en el circuito Paul Ricard en Francia, a los mandos de un Lotus Renault. Por fin había logrado su objetivo, su lucha había dado sus frutos. Pero si pensaban que ahí iba a terminar su meta estaban equivocados, María aun podía seguir dando guerra, y vaya si la dio. En 2012, el equipo ruso de F1 Marussia anunciaba su fichaje como piloto probadora de la escudería. Acababa de poner los dos pies oficialmente en la Fórmula 1, su sueño era ya una realidad y lograba ser la primera mujer española en la F1. Sin embargo no tenía la superlicencia necesaria para correr en un gran premio, por lo que su papel quedaba relegado a segunda fila. Pero ella estaba contenta, había alcanzado su meta y ahora nada podía parecer detenerla. 

maria de villota marusia

El 3 de julio de 2012 María acudía al aeropuerto de Duxford a realizar unos test de aerodinámica para el equipo. Era la primera vez que se iba a subir al coche para el que se la había fichado. Era un test sencillo, en recta, probando diferentes elementos aerodinámicos de cara al próximo gran premio. Pero tras la primera prueba cuando se disponía a volver a que ajustaran el coche para comenzar los test, el destino aguardó a María una serie de infortunios. María reducía la velocidad para aproximarse a la zona de los mecánicos cuando de repente el coche se aceleró. Impactó frontalmente contra la rampa de un camión que había junto a la pista y el coche queda encajado. La rampa estaba a media altura sin acabar de subir ni de posarse en el suelo, el golpe fue a la altura de la cabeza. María permanece inconsciente cerca de 15 minutos hasta que vuelve en sí. Inmediatamente es trasladada al hospital de Addenbrooke de Cambridge. Tras una operación de urgencia que dura 17 horas logran salvar su vida y reconstruir su apariencia física. María ha vuelto a nacer.

El accidente la deja cinco días en coma, logró vencer y salir adelante, pero perdió su ojo derecho y con él toda esperanza de poder seguir en la Fórmula 1 como piloto. La recuperación fue lenta y dolorosa, varias operaciones y mucho tratamiento, pero finalmente María volvía a sonreír. A partir de ese momento la superación y la motivación de haber vuelto a nacer fueron sus estandartes en la vida. No se escudaba en la tristeza de no poder volver a conducir un monoplaza, siguió luchando y dando ejemplo. Se convirtió en miembro de la Comisión de Pilotos de la FIA, recuperó el carnet de conducir y pudo volver a hacerlo. Fue también madrina de la Fundación Ana Carolina Díez Mahou ayudando a niños con enfermedades poco comunes, además de colaborar con la DGT dando charlas a jóvenes sobre la seguridad al volante.


mariaMaría se convirtió en todo un ejemplo de superación y valor, superó un grave accidente que la apartó de su sueño y supo seguir sonriendo. Allá donde iba desprendía vitalidad y afecto, ahora comprendía mejor el dolor y sufrimiento de los demás, para ella eso era algo bonito, era algo que según sus palabras “aunque duele es la forma más bonita de estar vivo”. Así pues María iba recorriendo la geografía española enseñando a la gente el regalo de la vida, y la lección que ella había aprendido la enseñaba a todo aquel que podía. Se casó con su novio en julio de 2013 y escribió un libro: “La vida es un regalo“. El 10 de octubre  de ese año fue a Sevilla a hablar de su libro en un congreso de la Fundación Lo que de verdad importa, esa noche se fue a dormir para al día siguiente seguir dando ejemplo de su lucha, pero María nunca más volvió a despertar. En la mañana del 11 de octubre los servicios de emergencia fueron alertados desde el hotel donde se hospedaba, pero solo pudieron confirmar su muerte. Las terribles secuelas del accidente que sufrió la dieron un año y medio más de vida hasta esa noche. Se iba así una mujer luchadora, una guerrera que demostró a todo el mundo lo que con talento, esfuerzo y superación se podía conseguir en la vida. Fue pionera en el automovilismo español y mundial para las mujeres. El ejemplo y legado de María de Villota perduran hoy en día. Su sonrisa y ejemplo de superación son eternos y nunca se quedarán sin gasolina. María al igual que Aristodemo, el soldado espartano, lucharon sin tesón a pesar de su desdicha, pues la pérdida de un ojo les dio una visión más amplia de la vida y más fuerza para seguir luchando.

@Davidnavallica

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