Safety Car, seguridad sobre ruedas

Los espectaculares motores V6 de los monoplazas aguardan al ralentí ante de la línea de salida, ansiosos por colocarse a 15.000 revoluciones por minuto. Los pilotos, concentrados y con un ritmo cardíaco desorbitado, sostienen su pie derecho mientras rozan el pedal del acelerador de sus Fórmula 1. Cuando el semáforo se apaga, la pista se llena de velocidad, colorido, olor a goma quemada y, en lamentables ocasiones, de accidentes. Si esto ocurre, es necesaria la ayuda de un bólido que de protección al resto de los pilotos. Es necesaria, en suma, la salida a pista del Safety Car. Pero, ¿cuál es la función de este automóvil? Veámoslo. 

El Safety Car es el vehículo encargado de la seguridad de la carrera. Bajo las órdenes del director de carrera, sale a pista para neutralizar la competición y agrupar a los monoplazas cuando una incidencia altera el estado del asfalto y supone un peligro, como por ejemplo un accidente, piezas sueltas en la pista o lluvia intensa. Cuando el Safety Car está circulando, nadie puede realizar adelantamientos, excepto los pilotos doblados para situarse al final del grupo.

Echando la vista años atrás, podemos observar como el primero de todos los Safety Car se remonta a los inicios del siglo XX en las 500 millas de Indianápolis, donde de forma bastante habitual salía a pista un Stoddard Dayton Touring, que fue el pionero de esta tradicional figura de asistencia y seguridad que ha permanecido hasta nuestros tiempos. Sin embargo, el Safety Car no hizo su aparición en la Fórmula 1 hasta 1973, cuando Peter Revson ganó el Gran Premio de Canadá en la que el coche de seguridad, un Porsche 914 pilotado por Eppie Wietzes, escribió su carta de presentación en el Gran Circo. Lejos de tener clara su función, Wietzes sembró el caos entre los pilotos de la época: el coche que se colocó detrás no era el primero y ni pilotos ni escuderías sabían a ciencia cierta cómo comportarse en pista ante el novato de la clase.

safety-car-gp-canada-1973

En las veinte temporadas sucesivas el coche de seguridad permaneció en boxes, esperando una llamada de los comisarios de pista que nunca llegaría. Vistos los precedentes, la FIA nunca dio un paso adelante al respecto en la década de los 70 y los 80. La resurrección del Safety Car -con un Fiat Tempra rojo modificado- tuvo lugar en Interlagos, ante un diluvio repentino que hizo inevitable la salida a pista del mismo. La victoria se quedó en territorio canarinho con la ascensión de Ayrton Senna al box más alto del podio. Al año siguiente, en Ímola, el Safety Car tuvo que salir a pista en una de las carreras más tristes que se recuerdan. El brutal choque de Senna en la curva de Tamburello hizo que el mítico piloto brasileño falleciese. Posteriormente, algunos pilotos se quejaron de que el Safety Car –en ese año, la primera generación del Opel Vectra– iba demasiado despacio como para mantener la temperatura de las ruedas.

Ya en 1996, la  siempre exclusiva Mercedes cogió las riendas de ese caballo desbocado que era la protección aportando coches de la talla del Mercedes CLK 63 AMG. Con 481 CV de potencia debajo del capó, estos Safety Car consiguieron la función elemental: no frenar demasiado a los rapidísimos monoplazas de aquellos años. Un curso después, en la temporada 1997, el Gran Premio de Bélgica fue testigo de algo insólito. La carrera se inició después del Safety Car, debido a la tremenda cortina de agua que inundó la pista belga. Esta circunstancia se repitió en ese mismo escenario en el año 2000, además de en los Grandes Premios de Brasil (2003), Japón (2007), Italia (2008), Corea (2009), China (2010) y Canadá (2011). Por su parte, el Gran Premio de Canadá de 1999 fue la primera prueba del Gran Circo en la que se cruzó la bandera a cuadros -el vencedor fue Mika Häkkinen- por detrás del Safety Car, que por aquel año fue el modelo CLK 55 AMG de Mercedes. Asimismo, Dirección de Carrera volvió a tomar esta decisión en otros cuatro Grandes Premios: fueron los de Australia (2009), Italia (2009), Mónaco (2010) y Brasil (2012).

Lluvia Safety Car

Mención aparte tiene el Gran Premio de Brasil de 2003. Paradójicamente, se produjo cuando Fernando Alonso sufrió el peor accidente de su carrera por algo que motivó el coche de seguridad. Como el reglamento permitía entrar a repostar y cambiar neumáticos cuando se enseñaba el letrero ‘SC’, el asturiano forzó una vuelta rápida hasta boxes e impactó contra una rueda suelta sobre la pista. Se lo llevaron al hospital y, aunque le mantuvieron el tercer puesto en el Gran Premio, no pudo pisar el podio.

Tras la sucesión de infortunios y accidentes como el de Alonso en 2003, en 2007 la FIA cambió las reglas para que no se pudiera entrar en el pit-lane hasta que todos los monoplazas se alinearan tras el coche de seguridad. Las estrategias cambiaron, hasta el punto de que Nelson Piquet denunció a la escudería Renault por recomendarle que se estrellara en Singapur 2008 para que entrara el Safety y Alonso ganara. La FIA le dio la razón, Fernando mantuvo la victoria, pero el jefe de filas de la escudería gala, Flavio Briatore, fue expulsado de por vida de la Fórmula 1.

Bernd Mayländer, el piloto oficial del Safety Car desde el año 2000, puede estar orgulloso de los volantes de los que dispone entre sus manos. Después del Mercedes SL 63 en 2008 y 2009, en 2010 hizo su aparición el Safety más potente de la historia de la Fórmula 1, con 580 CV: el Mercedes SLS -versión GT AMG desde 2012-. Si tenemos en cuenta que el Safety lleva un V8 6.3 de casi 600 CV para mover 1.620 kg de peso, observamos que estas joyas plateadas ya no tienen tanto que envidiar a los monoplazas actuales, que cargan un V6 1.6 turbo de potencia similar. La diferencia entre ambos reside, básicamente, en su peso. Un Fórmula 1 apenas llega a pesar los 700 kg.

Velocidad, seguridad y emoción. Con esas tres palabras podemos definir a la perfección la historia del Safety Car. En algunas ocasiones, el coche de seguridad ha cometido fallos. Cierto. Sin embargo, este vehículo también ha salvado muchas vidas. Cada vez que sale a pista, Mayländer y su equipo harán todo lo posible para proteger a los pilotos. No obstante, esperemos que cuando el semáforo se apague, los únicos que rueden por el asfalto sean los monoplazas. Sin duda, será la mejor señal.

@Juanjo_93CC

MERCEDES SLS

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s