Roberto Dueñas, un ejemplar diferente

Con 2,21 de altura y un 54 de pie, Roberto Dueñas es una leyenda del baloncesto español. No es el más laureado, ni el más atlético, ni mucho menos el más atractivo. Pero su curiosa historia y esa pinta de “bonachón” inocente le han servido para ganarse la simpatía del aficionado al baloncesto.

En 2007 colgó sus enormes botas el gigante de Móstoles. Su malograda espalda, que le hizo pasar por quirófano varias veces, no aguantó más y forzó una despedida precoz que dejó cierto poso de decepción ante lo que prometía ser el pívot imponente que España necesitaba. Con la camiseta número doce ya en el “olimpo” del Palau y entre ovación y ovación, el ex jugador blaugrana agradecía emocionado el apoyo que había recibido durante sus diez años en el Barcelona: “Gracias a todos los entrenadores que he tenido, gracias por aguantarme. Gracias a los compañeros, a los amigos, por ayudarme siempre. Muchísimas gracias a mi familia por haber estado siempre a mi lado. Tanto en los buenos momentos como en los malos. Gracias a toda la afición, gracias de todo corazón, gracias por quererme tanto, por quererme siempre.

dueñas despedida

En la década que jugó con el Barcelona sus números fueron excelentes:

  • Tercer jugador con más clásicos disputados.
  • Séptimo mayor anotador.
  • Máximo reboteador de la historia.

Dueñas llegó incluso a ser seleccionado en el Draft de la NBA de 1997 por los Chicago Bulls, quienes transfirieron sus derechos a los Hornets de Nueva Orleans. Este salto no convenció al robusto jugador, que permaneció en la capital catalana y nunca llegó a jugar en el “país de las oportunidades”.

Salió del equipo en 2005 y jugó en otros dos equipos catalanes, el desaparecido Akasvayu Girona y el Joventut de Badalona, donde jugó sus últimos partidos. Hasta que su espalda convirtió en algo desagradable la práctica del deporte que le había hecho feliz.

Durante su etapa como jugador del conjunto gerundense, vivió una situación muy desagradable; Una madrugada de abril de 2006 cuatro personas irrumpieron en su casa y maniataron al colosal pívot amenazándolo con un destornillador. Tras recolectar el dinero efectivo que había en el hogar, los ladrones huyeron y Dueñas consiguió desatarse, informando él mismo a la policía. Esta osada maniobra de cuatro encapuchados no pareció inquietar en exceso al mostoleño, que en la pista era igual de impasible.

dueñasAunque la anécdota más curiosa de su carrera fue el inicio de ésta. Miguel Ángel Hernández, entrenador de las categorías inferiores del Fuenlabrada, se había cruzado alguna que otra vez con el joven Roberto Dueñas cerca de la parada del autobús. El chaval ya destacaba a sus 15 años por sus más de dos metros de altura. Residía en Fuenlabrada, pero estudiaba en Móstoles, donde empezó a jugar después de clase gracias a Julio, su profesor de deporte que era también coordinador del C.B Móstoles. Aún a pesar de haber empezado más tarde de lo normal a practicar este deporte, sus cualidades eran innegables y pronto surgió el interés de grandes equipos. No es sabido por muchos, pero estuvo tres días probando con el Real Madrid mientras jugaba en Móstoles. Poco tardó Miguel Ángel, el ojeador de Fuenlabrada, en hacerle una oferta, que fue aceptada. Allí, al lado de casa, Roberto aprendió a marchas forzadas todo lo que sus compañeros llevaban años practicando. Quizás por eso el resultado fue un torpe y desgarbado jugador con una técnica de tiro muy poco ortodoxa. Pero aún con este precoz aprendizaje, el resultado fue un gran pívot, que acabó incorporándose la Barcelona en 1995.

Su cercanía y sonrisa constante han ayudado a que se le recuerde con mucho cariño, no sólo en su club, el Barcelona, sino en todo el país. Fue una gran promesa por el momento en el que apareció, un momento en el que la gran diferencia entre NBA y ACB se achacaba a la estatura de los jugadores, por lo que la irrupción de un gigante como él era más que bienvenida. Pasó por el Barcelona haciendo historia, pero sin llegar a cumplir las altísimas espectativas que se habían depositado en él. Aun así, su camiseta está retirada junto a las de hombres como Epi o Andrés Jiménez. Sus últimos coletazos en Girona y Badalona se vieron mermados por su espalda, un mal contra el que siempre tuvo que luchar. Con la selección logró una plata en el Eurobasket de 1999, formando parte de una generación de destacados jugadores que no dieron la talla en las citas importantes.

Esta es la historia de Roberto Dueñas, un deportista diferente con una historia particular.

dueñas p

@rosadito14

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