Eugenio “Rosco” Favre: el último en llegar, el primero en luchar

No hay nada que atraiga más al hombre que el desafío, la aventura o el riesgo. Porque el hombre busca siempre nuevos retos, nuevas emociones que vivir. El mayor reto que existe para un amante del motor es el Rally Dakar. Desde que en 1978 el francés Thierry Sabine creara el rally raid más duro del mundo, no han dejado de participar miles de aficionados y profesionales en la prueba más exigente jamás creada. Muchos lo han intentado, unos pocos han logrado acabar, pero solo unos elegidos han podido ganar. Uno de esos “locos” que ha corrido en el Dakar es el argentino Eugenio “Rosco” Favre, un hombre de 47 años natural de Pingüe, que en enero de 2014 emprendió la travesía más dura de su vida.rosco dakar

El 4 de Enero comenzaba en Rosario (Argentina) la 35 edición del Rally Dakar en su sexta edición por tierras sudamericanas. Eugenio participaba por primera vez en esta prueba, lo hacía con su quad de Can-Am en la categoría de cuadriciclos. A pesar de que tenía experiencia en competiciones de este tipo, la primera vez en el Dakar es muy dura, sobretodo a los mandos de un vehículo como es el quad, travesía en solitario y siempre con el riesgo de las caídas. Las estadísticas y el Dakar pronosticaban un abandono. Los contratiempos no tardaron en llegar.

roscoLos contratiempos y averías le retrasaban más y más hasta tal punto que su carrera era contra el camión escoba y no contra el resto de pilotos. Este vehículo es un camión de gran tamaño que una vez finalizado el horario de etapa, se encarga de recoger a los pilotos que no han logrado acabar. “Rosco” corría siempre contra las cuerdas y el camión escoba, luchando por no quedarse fuera y seguir vivo en el Dakar. Hay que destacar que tan solo contaba con dos juegos de ruedas, de los cuales uno estaba usado, por lo que tuvo que llevar cuidado de no romperlo, a veces incluso teniendo que pedir prestados neumáticos a participantes que abandonaban. Si para los equipos grandes el rally es duro, para un equipo pequeño como era el suyo más. Las penalizaciones se sumaban, siempre llegaba tarde al Vivac para poner a punto el quad para la siguiente etapa. Dormía lo justo y el quad era reparado lo necesario para poder seguir. El camión escoba seguía acechando, incluso llego a correr por detrás de este. Bolivia fue el infierno para él, aunque allí la gente local se volcó a ayudarle siempre que fue necesario. En una ocasión le escondieron del camión escoba mientras reparaba el quad para poder continuar. En un pueblo con calles estrechas, un grupo de gente hizo de barrera al camión para que no pasara y le diera tiempo a Favre a poder seguir.

Los momentos más duros siempre son las averías. Prueba de ello fue cuando se le salió una rueda, por suerte pudo repararla y volver al tramo. Su velocidad media de carrera no fue superior 50Km/h, lo cual muestra a la perfección la cantidad de contratiempos que sufrió. Estuvo al limite de la descalificación, debido a que no pasó en una etapa por los 16 puntos necesarios. Se le hizo de noche y con la ayuda de la población local instalo un faro delantero porque los que llevaba se le habían roto, eso y una linterna fueron sus ojos en la noche. Como circular por las pistas era peligroso decidió ir por los caminos y carreteras. Cuando llegó al Vivac le notificaron la descalificación, pero finalmente los organizadores le permitieron seguir compitiendo. Cuando piensas que el Dakar no te puede golpear más, te da más fuerte. Con el chasis partido, logró llegar hasta un pueblo en Bolivia, donde con medios muy básicos reparó el chasis con ayuda de la gente y consiguió llegar hasta el Vivac. Su equipo siempre le esperaba, siempre llegaba con retraso de horas, pero siempre llegaba.

No se iba a escapar de Bolivia tan fácilmente. Cuando llegó a la frontera con Chile eran las 3 de la madrugada y estaba cerrada. Tuvo que hacer sonar la alarma de un coche para despertar a los guardias y pedirles que le dejaran pasar. Cuando llegó a la zona de asistencias su equipo no estaba porque habían salido en su busca, por lo que tuvo que llegar hasta el siguiente tramo sin poder arreglar el quad ni descansar. Todos los ojos del Dakar estaban puestos en este valiente piloto argentino.Parecía que nada podía tumbarle. Finalmente llegó al último campamento en La Serena (Chile) de madrugada, su equipo, aficionados y gente de la organización le aguardaban. Había logrado terminar el rally, vencer al Dakar.

Sin embargo el Dakar le tenía guardada una última sorpresa, un regalo de despedida. Al haber sido el último clasificado del rally con  un tiempo de 141h.48m.20s, incluidas unas 18 horas de penalización y a más de 72 del ganador de su categoría, debía ser el primero en subir al podio de Valparaiso (Chile). Pero no llegó a tiempo, su motor se murió por el camino y llegó en medio del pelotón remolcado por un compañero. Se habían terminado las penurias, había logrado terminar el Rally Dakar. De los 4o quads que comenzaron, el fue uno de los 15 que lograron terminar. Eugenio “Rosco” Favre demostró a todo el mundo lo que es el espíritu Dakar, el coraje y afán de superación del ser humano, como los problemas y los contratiempos no le impidieron lograr su meta, terminar el Dakar.

@DavidNavallica

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