La belle époque de los rallyes

Hubo una época en la que el hombre se adaptaba a la máquina, era esta la que lo llevaba a él. Una época de avances, de mejoras, desarrollos sin límites, tecnología en plena efervescencia, que vio nacer las más increíbles máquinas que el hombre haya creado para correr. Era el Grupo B de los rallyes, la época dorara, una “belle époque” que también acabaría de forma repentina y trágica.

Sin limitación de potencia, pesos mínimos bajos, facilidad de acceso a la categoría o poder crear el coche desde cero, fueron los elementos que dieron lugar al más explosivo y emocionante cóctel que haya habido en la historia de los rallyes. 500cv, chasis tubulares, motores turboalimentados, carrocerías de fibra, mejoras electrónicas, mejoras aerodinámicas, poesía para cualquier amante del mundo del motor y de los rallyes. Para los pilotos buenos motivos para querer sentarse a los mandos de esas bestias, también para rezar si cometían un error. Aunque precisamente en aquellos tiempos no faltaban hombres con agallas, valor, maestría al volante y una pizca de locura. Pilotos de la talla de Ari Vatanen, Juha Kankkunen, Henri Toivonen o Walter Röhrl entre otros, hombres hechos de una pasta especial, sin miedo a jugarse la vida, llegando a perderla en algunos casos. Aunque alguna mujer se coló entre tanta testosterona…

grupo b audi

Cuatro años de rally en estado puro

En 1982 la en aquel entonces FISA (hoy en día la FIA) decidió renovar las categorías del campeonato mundial de rally creando las categorías N, A y B. Fue esta última la que revolucionó el mundo de los rallyes y la automoción en general. Se daba carta blanca a las marcas para crear los coches de competición, tan sólo se necesitaba fabricar 200 vehículos para el mercado para poder desarrollar el vehículo de competición, lo que ayudó a que entraran en juego marcas menos potentes económicamente. Muchas mejoras tecnológicas que se crearon para los modelos de competición se implantaron posteriormente en los modelos de calle, por lo que el mundo del automovilismo le debe mucho a esta gloriosa época.

Como el cambio de normativa pilló de improvisto a las marcas no fue hasta 1983 cuando se vio correr a las primeras bestias del Grupo B. El Audi Quattro, Lancia 037, Renault 5 turbo y otras bestias metálicas hacían su aparición en escena. Pero ese año como si de King Kong y Godzilla se tratara, la encarnizada batalla por las pistas y carreteras del campeonato la protagonizaron los Quattro y 037. Tracción integral contra tracción trasera,  Hannu Mikkola frente a Walter Röhrl. Finalmente y tras la llegada de la versión A2 del Audi, su piloto Mikkola logró ganar el mundial de pilotos, sin embargo Lancia se llevó el de constructores, el último mundial que ganaría una marca con tracción trasera.

grupo b 037

Al año siguiente el duelo de titanes volvió a repetirse, cada marca mejoraba su modelo anterior, Audi con el Quattro Sport y Lancia una evolución del 037. Pero a su vez desde el país galo, Peugeot irrumpía en la contienda italo-alemana con su pequeño monstruo: el 205 Turbo 16, pilotado nada menos que por el finés Ari Vatanen, que logró quitarle tres victorias a los dos gigantes que dominaban el Grupo B. Sin embargo la superioridad del Audi a los mandos de Stig Blomqvist, gracias al aumento de potencia que permitía la tracción integral, permitió a este llevarse el campeonato y a los de Baviera el de constructores. La era de la tracción total se había iniciado.

Los franceses hicieron los deberes y para 1985 tenían un coche capaz de tumbar a la todopoderosa Audi y su Quattro Sport. Así lo hicieron dominando toda la temporada, no sin percances ya que Vatanen sufrió un grave accidente en el Rally de Argentina. Audi solo se pudo conformar con una victoria de Walter Röhrl en San Remo. Este año comenzaron a aflorar los peligros de estas máquinas, porque si ya el rally es de por si peligroso, con semejantes aparatos volando por las carreteras más aun. En Córcega el piloto  Attilio Bettega se mataba tras sufrir un accidente con su 037. Además cada año se mejoraban los coches, se volvían más rápidos, más precisos en el paso por curva, más aerodinámicos, pero la seguridad parecía tener el turbo roto, pues no avanzaba al mismo ritmo que el resto de mejoras. Lancia introdujo en el Rally de Gran Bretaña el sustituto del 037, el Delta S4. También allí apareció el MG Metro 6R4, otra pequeña bestia que se sumaba a las ya existentes, entre las que también irrumpió el Ford RS200, aunque con poca competitividad con respecto sus rivales.

grupo b 205

Cada año eran más rápidos, mejores, más precisos, una mayor locura, una espiral de mejoras tecnológicas que acabarían desembocando en la tragedia. No se ponían límites, el espectáculo era increíble, el talento desbordante. Pero 1986 sería el final de tramo de la época dorada de este deporte.  El principio del fin lo marcó Portugal cuando en el primer tramo,  Joaquim Santos se salió con el Ford RS200, resultando fallecidas tres personas y heridas una treintena. La tragedia final se vivió en el Rally de Córcega, donde un año antes ya había habido un accidente mortal. Henri Toivonen iba liderando la prueba, pero en una curva se salió estrellándose contra un árbol y explotando el coche en una bola de fuego que incendió el Lancia S4. Tanto Toivonen como su copiloto Sergio Cresto fallecieron. Audi y otra marcas abandonaron la temporada, disputándose el título  entre Peugeot y Lancia, ganando Kankkunen el campeonato de pilotos y el de constructores para Peugeot. Acabada la temporada la FISA sentenció al Grupo B a su prohibición, se cerraba una época tan magnífica como peligrosa para los rallyes.

Cualquier tiempo pasado fue mejor

Los rallys vivieron la mayor época de esplendor automovilístico que jamás se hubiera podido imaginar, en parte por la libertad de creación, en parte porque confluyeron varios de los mejores pilotos que haya tenido este deporte. Muchos lamentan lo sucedido y se preguntan que hubiera pasado si se hubiera ajustado la normativa más a la seguridad. Pues que simplemente no hubieran sobrevolado a ras del suelo las máquinas más extraordinarias creadas por el hombre para correr un rally. Porque literalmente volaban, de hecho en las últimas evoluciones de los Audi, Lancia y Peugeot, se incorporaron a la carrocería alerones y elementos aerodinámicos para evitar que el coche se despegara del suelo a altas velocidades. Para hacerse una idea de la bestialidad de estos vehículos, Henri Toivonen dio una vuelta al circuito de Estoril en 1:18:01, algo que le habría situado sexto en la parrilla de salida de la Fórmula 1 ese año. En aquellos tiempos el límite entre el coche y el público era la pericia del piloto, no había barreras que impidieran al espectador meterse a la pista a ver llegar a los pilotos a toda velocidad.

grupo b publico

Es muy difícil explicar a un conductor normal lo que se siente al volante de un coche así, es como explicar a un abstemio la deliciosa y transgresora sensación de tomarse un par de whiskys, nunca podrá comprenderlo porque nunca lo ha experimentado, es más, probablemente recriminará a quién los ha tomado. No puedo describir lo fabuloso que es sentir la patada que da este coche cuando pisas a fondo. La mayoría de la gente, probablemente, creerá que estoy chiflado.” Walter Röhrl pronunciaba estas palabras al hablar de su Audi Quattro Sport. Sin duda algo chiflado estaba, como también lo estaban las miles de personas que acudían a cada evento a ver pasar estas bestias lo más cerca posible, jugandose el físico por ver de cerca las pegatinas de Martini Racing de los Lancia, o por sacar la mejor instantánea de los 205 T16 en el paso por curva. En una ocasión cuando le preguntaron a Röhrl que hacía para concentrarse con toda la gente en la carretera dijo lo siguiente: “me limito a pensar que son árboles”.

Los que vieron correr aquellos monstruos los echarán de menos. Y es que aunque los coches de hoy en día son muy rápidos, más que los Grupo B en concepto de tiempos marcados, no son comparables a los de aquella época. Juha Kankkunen, cuatro veces campeón del mundo dijo esto comparando los coches de hoy en día con los del Grupo B: “el WRC es para niños. El Grupo B era para hombres”Se le debió olvidar que durante esos años, una mujer se puso a los mandos de una de aquellas máquinas, la francesa Michele Mouton, quién logró 4 victorias y 9 podios, en una época donde los bigotes y las patillas volaban por cada tramo. Fue una etapa de la historia necesaria, pues muchas veces no se conocen los límites hasta que se alcanzan, solo entonces se sabe hasta donde se puede llegar. El mundo de los rallyes supo entonces cuales eran sus límites, quien sabe si se volverán a alcanzar o superar.

@DavidNavallica

Anuncios

3 comentarios en “La belle époque de los rallyes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s