El rascacielos de Shanghai

De la modesta liga china a llegar a disputar el All-Star Game de la NBA. Con una altura de 2,29 metros, Yao Ming se convirtió en uno de los pívots más dominantes de principios de siglos de la liga de las estrellas. Hasta que las lesiones forzaron su prematura retirada del baloncesto.

Lo llevaba en los genes. Hijo de dos exjugadores chinos profesionales de baloncesto, Yao Ming llevaba en la sangre tanto el gusto por el baloncesto como la altura. No es de extrañar, por tanto, que a la temprana edad de 17 años tirase la puerta abajo del primer equipo de baloncesto del equipo de su ciudad, los Shanghai Sharks. Todo hacía presagiar que se trataba de un jugador diferente entre la normalidad habitual de los jugadores que poblan los equipos chinos. En su primer año como rookie en la liga del gigante asiático, Yao ya promediaba unos números cercanos al doble-doble por partido. Fueron 5 las temporadas que vistió los colores de los Sharks, en los que logró un título de liga en la última, con unos números espectaculares. El gran fenómeno del baloncesto asiático estaba listo para dar el salto a la mejor liga del planeta.

mingY dicho salto sería a lo grande: la franquicia Houston Rockets le elegían como el número 1 del Draft del año 2002. Yao Ming se convertía entonces, a la edad de 22 años en el primer jugador internacional en ser elegido número 1 en un Draft NBA sin previamente haber jugado en la liga universitaria norteamericana. Sin embargo, los inicios nunca son fáciles y su llegada a los Rockets como la primera elección del Draft acarreó ciertas críticas y predicciones que le auguraban un aciago futuro en el país yankee. Sin embargo, ya en su primera temporada completa con más de 80 partidos a sus espaldas, sus números fueron buenos. La promesa china que tanto revuelo había causado en la liga comenzaba a explotar sus virtudes: aportación anotadora en ataque, capacidad reboteadora y un gran poder de intimidación bajo su propio tablero ayudándose en sus 2.29 metros. Temporada tras temporada, los números y el juego de Yao mejoraban a la par, por lo que se convirtió en una pieza clave para el presente y el futuro de su franquicia.

Sin embargo, no todo eran bondades en la aventura americana del pívot chino. Las lesiones cada año iban apareciendo más numerosas e intensas, mucho más si se tiene en cuenta que se trataba de un jugador que superaba muy ampliamente los dos metros de altura. Un asunto espinoso que años después acabaría por costarle la prematura retirada de las canchas. A partir de su cuarta temporada, la cifra de partidos que se perdió debido a molestias físicas fue considerablemente en aumento. De disputar más de 80 partidos en todas sus tres temporadas completas a no superar los 60 en ninguna de los 3 siguientes. Poco bagaje para un Yao que ya se había convertido en todo un ídolo de masas de la liga de las estrellas y había tenido experiencias en los All Star Weekend desde su primer año, en el que jugó el partido entre rookies y jugadores de segundo año. Se darían 7 participaciones más del pívot chino en el evento que reúne a los mejores jugadores de la liga americana frente a frente, llegando a ser el jugador más alto de la historia que disputa el partido de las estrellas.Otras dos temporadas renqueante con las lesiones darían paso a un año totalmente en blanco , la 2009-2010, que ya suponía un mal augurio sobre el futuro de su carrera profesional. Y efectivamente, tales malos presagios terminaron por confirmarse al curso siguiente, cuando tras jugar únicamente 5 partidos decidió poner fin a su aventura baloncestística en 2011.

Las lesiones ganaron la batalla. La NBA perdía entonces más que un jugador, todo un símbolo de la liga y una figura clave en la expasión y proyección de la liga al continente asiático. En lo deportivo, se retiraba uno de los mejores pívots que han visto las canchas americanas en los últimos tiempos y también una de las torres más altas que han jugado en la historia del campeonato. Para China, la retirada de su jugador icono también fue una pérdida considerable. Personaje clave en el desarrollo del deporte en aquel país, se trata del mejor jugador que no solo China, sino todo el continente asiático ha visto crecer. Tres campeonatos asiáticos contemplan en su palmarés como estrella absoluta del combinad china. Una carrera que no fue todo lo prolífica que el nivel real del protagonista requería, pero que deja un legado más allá de lo aportado en la cancha y que las lesiones se encargaron, como en otros tantos casos de deportistas profesionales, de no dejar desarrollar durante unas temporadas más. Un mal sabor de boca, una sensación de historia inacabada, no realizada completamente.

@Cristiangm11

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