Nürburgring Nordschleife: el “Infierno Verde”

La mar incita a los marineros a surcar sus mares con esa mística atracción, como si de un cántico de sirena se tratara, mientras que la guerra llama a los soldados a jugarse la vida por un subidón de adrenalina. Nürburgring atrae a los pilotos y amantes del motor  con sus propios  cánticos de sirena,  incitándoles a surcar cada una de sus 174 curvas, a incrementar la adrenalina pisando a fondo hasta completar sus cerca de 22 kilómteros. Hablar de Nürburgring es hablar del más mítico de los circuitos que el motor-sport haya tenido nunca. Un circuito que cada año se cobra entre 3 y 12 vidas de pilotos o amantes del motor que acuden a circular por su interminable asfalto. Para los cristianos está el Vaticano, para los musulmanes la Meca y para los amantes del automovilismo, Nürburgring.

De circuito de pruebas a “Grüne Hölle”

Cuando en 1925 Otto Creutz diseño este circuito como lugar de pruebas para las marcas alemanas jamás pensó que se convertiría en el mayor símbolo del automovilismo mundial. Dos años después Nürburgring veía la luz, la leyenda echaba a rodar. Todos los coches que iban a salir al mercado eran probados allí. Si no superaban todas las curvas y kilómetros, iban directos al desguace. En 1927 se disputaba por primera vez en Nürburgring un Gran Premio de Alemania que también sufriría el parón de la Segunda Guerra Mundial. No sería hasta 1951 cuando entraría en el calendario oficial de la Fórmula 1. Es a partir de aquí cuando la era dorada del circuito surge, disputándose además de la F1 los 1000Km de Nürburgring. Es en estos años cuando grandes pilotos como Ascari o Fangio secundan su grandeza como pilotos, convirtiéndose en “Ringmeisters” del automovilismo.

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A medida que pasaban los años el circuito se volvía más peligroso aún de lo que ya era debido a sus características, ya que la velocidad de los monoplazas aumentaba. La extensión dificultaba la llegada de las asistencias en caso de accidente y las escapatorias eran casi nulas. Por eso en los años 60 se volvió peligrosamente mortal y en 1970 se dejó de correr hasta que se mejorara la seguridad. Un año más tarde estaba listo para albergar de nuevo el Gran Premio de Alemania, el circo de la Fórmula 1 volvía a su escenario más emblemático, los pilotos volvían a temblar y el público a disfrutar. Es en estos años cuando  Jackie Stweart apoda al trazado alemán como el “Grüne Hölle”, el Infierno Verde, y proclamaba su famosa frase: “Si te gusta Nurburgring… o no has sido suficientemente rápido, o estás loco”A su vez también se iniciaban las 24 Horas de Nürburgring, una de las pruebas de resistencia más duras del mundo del motor, porque si es peligroso de día, de noche el infierno se vuelve negro y duplica su encanto, pero también su peligrosidad.

Pero a pesar de las mejoras en seguridad el peligro era parte inherente del circuito, el elemento clave de su atractivo, la continua sombra que acechaba a cada piloto. Le tocó al austriaco Niki Lauda ser el “culpable” de que en 1976 se disputase el último gran premio de Fórmula 1 hasta hoy en día con un accidente que a punto estuvo de acabar con su vida. Lauda rodaba como alma que lleva el diablo cuando a su paso por la curva de Berwek perdió el control de su Ferrari 312T2 estrellándose contra las protecciones y saliendo rebotado en forma de bola de fuego. Casi un minuto metido en el infierno que se convirtió su coche, atendido y sacado del monoplaza por un policía, pilotos y público debido a la demora de las asistencias, parecía el nudo al trágico desenlace. Pero a pesar de las terribles quemaduras en la cabeza y las manos, Niki Lauda sobrevivió. No corrió la misma suerte  Nürburgring, que vio como la Fórmula 1 abandonaba la verde montaña de Eifel.

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Pilotos que se hicieron leyendas en “The Ring”

Temido y admirado, elogiado y criticado, este circuito representa el mayor desafío automovilístico para cualquier piloto. Ganar en él un sueño, un logro, algo digno de tener en el palmarés. El piloto que más veces ha culminado el Infierno Verde con victoria es Rudolf Caracciola, logró 6 victorias en 10 años, toda una proeza en los años 30. Le siguen otras grandes leyendas del circo del motor como Alberto Ascari y Juan Manuel Fangio con tres victorias cada uno. Stirling Moss, Graham Hill, Jim Clark, Jack Brabham, Jackie Stewart o Jacky Ickx fueron algunos de los grandes pilotos que secundaron su talento en el más difícil de los trazados del calendario.

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Los pilotos querían correr en él, ser los más rápidos. Sin embargo, dar la vuelta perfecta es imposible. Como bien dijo Stewart: “en todas las vueltas que hice allí cometí algún error. Nunca logré conseguir la sensación de hacer una vuelta perfecta. Cómo será que creo que si lo hiciera andando acabaría horrorizado, nunca volvería a correr allí“. No es de extrañar que un tricampeón de F1 diga algo así de un circuito como este. “The Ring”, el anillo, o en términos germanos, Nordschleife, cuenta con desniveles de hasta 300 metros, pendientes y bajadas, por donde quiera que mires solo ves árboles y más verde. Cada curva tiene un nombre, nombre que conviene saber para prever que te espera, pues no están puestos los nombres por casualidad: Galgenkopf significa la cabeza del ahorcado; Fuchsröhre el tubo del zorro, Flugplatz es el aeródromo, porque allí los monoplazas, durante unos segundos se despegaban del suelo, Eiskurve la curva del hielo.

Cuando llueve, puede que solo lo haga en una zona del circuito, mientras otra siga seca, algo comprensible en un circuito de más de 22 kilómetros que rodea el pueblo de Nürburg y su castillo, como si de una muralla protectora se tratara. Es un desafío para los pilotos que, por lo general, suelen memorizar cada curva para saber como de rápido pueden ir. Hacer eso con Nürburgring es imposible, y es que ya lo decía James Hunt“creo que he dado unas 150 vueltas a este circuito. Nunca acabo de conocerlo”. En 2015 albergará una nueva competición, nuevos pilotos, nuevos accidentes y tiempos que marcar, llega el WTCC (World Touring Car Championship), las reacciones de los pilotos serán variadas pero una prevalecerá, la de querer ser el más rápido en el más peligroso de los circuitos. 

Nürburgring, tu coche y tú 

Si estás leyendo esto seguramente seas un fanático del automovilismo, o puede que no. Si lo eres, debes ir allí al menos una vez en la vida. Porque por 27 euros puedes dar una vuelta con tu coche, o al menos intentarlo, sentirte como Jim Clark o Fangio y ser un loco más rodando por curvas donde los grandes pilotos han pasado. No te confíes, el más mínimo despiste te puede costar un susto, el coche, o incluso la vida. Si tienes un accidente, algo muy probable, prepara la cartera, te cobrarán por remolcarte, sacar el safety car, reparar los quitamiedos y por supuesto tu coche no habrá quedado como para volver a casa. Pero querrás ir rápido, sentir la adrenalina curva tras curva, adelantar a los otros “petrolhead” que circulan junto a ti y por supuesto ganarte la pegatina que acredita tu paso y vuelta por Nürburgring. Puedes comprarla por Internet, pero no es lo mismo ni de lejos…

Cada año de media, 300.000 conductores recorren cada una de las curvas del entramado, motos y coches que disfrutan de este circuito. Circuito donde aún hoy se mantiene la utilidad para la que fue concebido en un principio, poner al límite las máquinas creadas por el hombre. Por eso todas las marcas del mundo traen aquí sus creaciones deportivas, para demostrar su rendimiento, probar sus cualidades y batir el coche rival bajando su tiempo, aunque sea por unas décimas. A día de hoy el récord del circuito lo ostenta el Porsche 956 conducido por Stefan Bellof, que paró el cronómetro en 6:11.13 durante la clasificación de la prueba de l0s 1000km, en 1983. Durante la carrera no aflojó y consiguió hacer 6:25.91 lo que supone una velocidad media de 210 km/h.

El coche de producción o de calle más rápido es el Radical SR8 LM con un tiempo de 6:48, aunque el coche de calle tiene poco… Muchas marcas sacan versiones especiales o conmemorativas de Nürburgring en alguno de sus vehículos deportivos. Por supuesto las versiones sport de muchos modelos están pensadas para que a un “módico” precio podamos disfrutar de sensaciones deportivas, especialmente en un circuito como este. Y es que coches tales como Megane RS, Focus Rs o Golf GTI son perfectos para hacer una escapada de vez en cuando al Infierno Verde, siempre y cuando tu bolsillo te lo permita. Porque nunca antes moverse por el infierno fue tan divertido y emocionante.

@DavidNavallica

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