Lakers-Celtics, más que baloncesto

Este y oeste, amarillo contra verde, Magic frente a Bird. En definitiva, Los Ángeles Lakers versus Boston Celtics. El histórico antagonismo entre ambas franquicias de la NBA es uno de los más intensos del deporte mundial. Dos gigantes rivales que se han jugado el campeonato americano de baloncesto hasta en 12 ocasiones entre ellos.

Hablar de la NBA es hablar del mejor campeonato de baloncesto del mundo, dónde juegan las estrellas más grandes de todo el planeta. Pero hasta en el paraíso del basket mundial hay clases. Si existen dos franquicias grandes por antonomasia en la liga norteamericana, esas son los Boston Celtics y Los Angeles Lakers. Con 17 y 16 títulos respectivamente en sus salas de trofeos encabezan el palmarés histórico de la NBA. Y como ocurre en cuaquier disciplina deportiva, entre los dos competidores más grandes que existan se forja una intensa rivalidad.

Allá por la década de los 50, aún con sede en Minneapolis, los Lakers se erigieron en los dominadores de la recién fundada NBA (resultado de la fusión entre la NBL y la BAA). La conquista de 5 campeonatos en 6 años auguraban un futuro brillante y de dominio para la franquicia, que contaba por aquel entonces con un gran equipo con figuras que serían posteriormente parte del Hall of Fame como George Mikan, Vern Mikkelsen o Jim Pollard. Sin embargo, sería a finales de esta decada cuando comenzaría el auge del conjunto verde de Boston, que se haría con el anillo NBA del año 1957 y perdería el siguiente en la final ante los Hawks de Saint Louis. Al año siguiente los Celtics volerían a alcanzar la gran final de la liga y allí se verían las caras con los Lakers. El primer episodio de lo que se convertiría en la rivalidad más encarnizada de la historia del torneo baloncestístico mundial por excelencia. Una primera final entre ambos equipos que los Celtics se llevaron por la vía rápida: 4-0 y el trofeo para las vitrinas de Boston. Toda una losa para un equipo que contaba por derrotas todos sus enfrentamientos directos en las finales contra su mayor oponente, a pesar de llevar la serie al límite de 7 partidos en varias ocasiones.

Bird y Magic Johnson

La década de 1960 supuso un giro y un incremento a la rivalidad debido al  cambio de ciudad que vivieron los Lakers: de Minneapolis a la mítica y glamourosa Los Angeles. Ambos equipo se erigieron entonces en los gigantes de la liga, en los equipos más poderosos. Fue sin duda la época más gloriosa de la franquicia de Massachusetts, que logró 9 anillos de 10 posibles, resistiéndoles únicamente el del año 1967, que fue a parar a Detroit. Unos años gloriosos para el equipo cuyos máximos exponentes eran el mítico Bill Russell en la cancha y Red Auerbach dando órdenes desde el banquillo. Todo lo contrario para Los Angeles Lakers, que se quedaron con la vitola de subcampeones en 6 de esos 9 títulos de los de Boston. En el año 1968 llegaba a Los Angeles un hombre que sería otro matiz importante en la rivalidad entre ambas franquicias: Wilt Chamberlain. Su rivalidad personal con la gran estrella del otro bando Bill Russell no hacía más que fomentar más aún la antagonía que ya existía entre ambos conjuntos. Y es que como ocurre en todos los deportes de equipo, las rivalidades personales se acaban traspasando al equipo e intensificando. La década de los 70 no dio lugar a nuevos enfrentamientos directos más allá de los obligatorios disputados durante la fase regular. La calma que precede a la tempestad, pues en la siguiente, en los movidos años 80, volvería a resurgir con más fuerza aún si cabe por la fuerza de otra rivalidad personal: Bird/Magic Johnson.

La rivalidad de dos de las estrellas más grandes se remonta a su época universitaria. En el año 1979, la Universidad de Michigan State y su estrella Earvin “Magic” Johnson se enfrentaba contra la Universidad de Indiana State, encabezada por su estelar Larry Bird, con el entorchado NCAA en juego. En ese partido nacería una rivalidad legendaria que se fue a acomodar dentro de otra también legendaria cuando Magic llegó a LA y Bird a Boston. En torno a ambas figuras se crearon dos auténticos equipos de categoría que se verían la cara tres veces por el campeonato en la década de los 80, removiendo viejos asuntos pendientes.

Los Lakers del “Show Time” contra los Celtics del “Big Three”. Para los angelinos, una oportunidad perfecta para resarcirse en parte del abultado récord cara a cara frente a los de Boston. Para los Celtics, la oportunidad de engrandecer su historia ante su rival preferido. Los enfrentamientos directos de esta década fueron espectaculares y acabaron 2-1 para LA, que ganaron los anillos de 1985 y 1987 frente a su acérrimo rival y que perdieron el de 1984 frente a la franquicia verde. Algo de respiro para la franquicia angelina, que pasaba del 7-0 negativo en enfrentamientos directos en finales a 8-2, con el consuelo de que a pesar de seguir siendo abultado ganaba dos anillos para sus vitrinas.

vvvv

Hasta 21 años después, ya en el nuevo milenio y con una modernizada y proyectada mundiamente, no se produciría otro enfrentamiento directo entre ambas míticas franquicias. El nuevo Big Three de los Celtics formado por Allen, Garnett y Pierce apuntaban otro anillo para los Celtics ante los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol, que dos años más tarde devolverían el golpe a su acérrimo enemigo en una apasionante serie a 7 encuentros. La rivalidad quedaba en 9-3 a la espera de nuevos episodios que serán escitos en el futuro. La existencia de una antagonía de tan altos vuelos es todo un lujo para cualquier competición, pues antagonías tan carismáticas y emblemáticas ayudan en gran medida al éxito, interés y magia de una liga. Y en eso la NBA es diferente a cualquier otro campeonato.

Lakers y Celtic han contribuído de una manera elevada a que la liga americana haya llegado a ser lo que hoy día es, y es que su rivalidad no debe ser observada como algo meramente deportivo, sino como un factor determinante que ha sido importante para el desarrollo de una liga e incluso de un deporte, especialmente en la década de los 80 con las estrellas que abanderaban a ambos conjuntos. Verdes y amarillos estarán para siempre en la historia de la NBA y del baloncesto. Para siempre.

@Cristiangm11

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