El ajedrecista ruso

Rusia siempre ha sido tierra de grandes ajedrecistas y estrategas. Decía Garry Kasparov, mejor jugador de ajedrez de la historia, que veía en la lucha ajedrecística un modelo pasmosamente exacto de la vida humana, con su trajín diario, sus crisis y sus incesantes altibajos. Y lo decía precisamente él, que dominó durante tantos años con mano de hierro y aparente tranquilidad un mundo que conocía como pocos. La perseverancia es algo directamente proporcional al talento ruso. Sea ajedrez o tenis. Y Nicolay Davydenko, solidez pura desde el fondo de la pista, profesional intachable superado por las lesiones, viene a demostrarlo.

Al este de Ucrania, en una ciudad situada a orillas del río Donets afincada en el óblast de Lugansk, empezó a dar sus primeros el joven Nicolay. Pero como todos los grandes talentos, tuvo que emigrar en busca de una mejor formación que difícilmente encontraría en su Sievierodonetsk natal. Primero a Rusia. Cuatro años después, a Alemania. Siempre acompañado de su hermano Eduard. Su mentor. Al que debe buena parte de lo que ha llegado a ser. El que le exprimió. Quien sumó a la constancia y tesón rusos un método de trabajo acorde a las condiciones de Nicolay. El diamante comenzaba a pulirse.

Para entonces Davydenko ya era tenis. Era sesiones dobles de entrenamiento. Era una simbiosis de firmeza rusa e ingenio alemán. Nicolay supo absorber lo mejor de cada lugar en el que estuvo. Decía Kasparov que los grandes maestros de ajedrez de todos los tiempos han estado muy vinculados con los valores de la sociedad en la que trabajan y viven. Davydenko empezaba a ser un maestro. A su manera. Con un toque diferencial que desde pronto le acerco a las mieles del triunfo. Su capacidad mental. Su concentración ajedrecista.

aaa

Pronto empezó a jugar torneos con chavales de su edad. Supo lo que era ganar desde el inicio. Su tesón, su fortaleza, la pared en la que convertía su fondo de la pista estaba preparada para dar el salto a la ATP. Tras unos años de potenciación tenística y económica que le permitieran competir con los mejores del mundo, Nicolay debutó. Sin hacer ruido. Alejándose de focos, hablando en la pista central de Amersfoort, ciudad donde disputó su primer torneo ATP. Davydenko alcanzó las semifinales. Perdió, pero esbozó una media sonrisa al término del partido mientras abandonaba la pista. Había tenista para años. Él mismo lo sabía. Y lo refrendó unos meses después cuando ganó su primer Challenger en Mönchengladbach. Ahí, Nicolay, hombre poco expresivo, sonrió del todo. Nada de medias tintas. Su esfuerzo empezaba a recoger frutos.

Poco a poco fue metiendo la cabeza en el circuito. Alternando torneos Challenger con apariciones espontaneas en torneos ATP a los que, poco a poco, empezó a ser asiduo. Fue una de sus grandes virtudes. El saber alternar sus torneos. Cuando y donde jugar. Como haría un gran ajedrecista. Nicolay se convirtió en ganador haciendo lo impensable. Tenía una estrategia brillante fruto de su inteligencia que, sin audacia, no sería suficiente. Pero él la tenía. Igual que Kasparov. La sensación de tenerlo todo bajo control. De mantener la tranquilidad. De saber esperar su momento.

Davydenko empezó a ganar. A situar su nombre en las últimas instancias de los torneos que disputaba. Empezó 2006 situado en el top 5 de la ATP. Un año antes, había conseguido sus primeras semifinales de Grand Slam en la arcilla de Roland Garros. Ronda que repetiría ese curso en el US Open, cayendo ante un tal Roger Federer. Fue su año. La consolidación de un método refrendado con la Copa Davis ante Argentina y su ascenso al número tres de la ATP. El primero de los mortales, la sombra de la jerarquía Roger-Rafa.

final

Davydenko siguió acumulando buenos resultados. Un año después, repitió penúltima ronda en Roland Garros y el US Open. Bajo su gorra se afincaba un rostro intransmisible. Cero expresión. Concentración absoluta. Sus rivales no encontraban una mirada, era hielo, velocidad insultante de piernas, una muralla sin resquicios. Así continuó, entrenando, centrándose en la red, la pelota y la raqueta. Nada más. Dejó para finales de 2009 una de sus mayores exhibiciones de siempre. Se alzó con el Masters 1000 de Shangai tras dejar en el camino a Djokovic y Nadal. Un mes después, se coronó como maestro del tenis en Londres. Esta vez fue Del Potro su rival. Pero a él no le importaba quien estuviese enfrente. Empuñaba su raqueta, escondía cualquier ápice de sensibilidad que pudiese favorecer a su rival y comenzaba a correr por detrás de la línea de fondo. Y ganaba. Sobre todo ganaba. Torturando mentalmente al rival. Como cualquier gran ajedrecista.

Nicolay siguió compitiendo. Sin grandes hazañas, pero sin olvidarse de ganar. Hasta que aparecieron las lesiones. Y se repitieron. Sobre todo tras recaer de aquella lesión post Autralia 2010. La inactividad comenzó a ser una losa demasiado pesada que soportar para un tenista que ya no se encontraba en su plenitud física. Davydenko perdió su ADN. Su rostro comenzó a ser perpetrable y sus piernas dejaron de marcar diferencias hasta el punto de remitir tarde las órdenes a una mente que acabó por rendirse. Nicolay puso punto y final. Haciendo una victoria de la retirada a tiempo. Acabando la tortura mental en la que se había convertido su particular partida de ajedrez.

Quince años, veintiún títulos y una Copa de Maestros después, Davydenko colgaba la raqueta tras caer en Roland Garros y darse cuenta que ya no volvería a ser el mismo. Jaque mate a una carrera de triunfos y batallas mentales. Es tiempo de desconectar. Tenística, y mentalmente. Que suele hacer más falta después de tanto tiempo. Más si cabe, para el mayor ajedrecista que ha visto el mundo del tenis actual.

@Adrimariscal

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s