De Fuerte Apache al estrellato

Reconocida estrella del fútbol, Carlos Tévez es el vivo ejemplo de que para llegar al éxito hay que sufrir. Una dura historia en la que el talento, el trabajo y el sufrimiento se acabaron imponiendo a un ambiente conflictivo y peligroso en su barrio de siempre, Fuerte Apache.

Bajito, potencia, calidad, tren interior fuerte y mucho, mucho carácter. Si hubiese que definir de alguna manera el juego de Carlos Tévez esa podría ser una definición que se asemejase mucho a la realidad. Un delantero top por el que prácticamente se han interesado todos los grandes equipos futbolísticos del viejo continente. No es para menos, pues aúna en su persona las cualidades de un auténtico fenómeno con un carácter natural que no se puede trabajar, se posee o no se posee. Con estas características, no es de extrañar que allá donde ha jugado, ha goleado y lo ha hecho bien. Su Argentina natal, Brasil, Inglaterra, Italia… Incluso con la selección argentina, la albiceleste, con la que sin embargo ha tenido desencuentros y dejado de acudir a sus compromisos. Un jugador diferente, así lo demuestran también sus cifras y sus títulos. Más de 200 goles anotados a lo largo de su carrera y más de quince títulos entre los que destacan varias Premier League y una Champions League con el United.

Tévez levantando la UCL que ganó con el United en 2008

La imagen del delantero argentino como estrella del fútbol internacional es de sobra conocida por prácticamente la totalidad de los aficionados al fútbol. Sin embargo, lo que no es tan conocido es la dura historia de su niñez y los reveses que tuvo que sufrir para llegar a lo que se ha convertido hoy en día y tener una vida plácida y acomodada haciendo lo que mejor sabe hacer, jugar a fútbol. Nacido en el barrio de Fuerte Apache, uno de los más grandes y conflictivos de toda Argentina, su niñez fue dura y se fue recrudeciendo por momentos. Un ambiente que no es sin duda el mejor para la educación de ningún niño. Las desgracias se sucedían en sus primeros compases de vida: a los 6 meses de vida sufrió el repentino abandono de su madre. Unos meses más tarde, siendo aún un bebé, sufrió graves quemaduras en su rostro como consecuencia de la caída de agua hirviendo que además se agravaron al ser llevado envuelto en una manta al hospital fruto de la desesperación e intento de ayudar de los que le custodiaban. Un episodio muy grave que les dejó las reconocibles quemaduras que aún hoy son visibles en su cuello y su rostro. Sin embargo , no sería el último infortunio que iba a sufrir el pequeño Carlos, pues a la temprana edad de 5 años perdería a su padre como consecuencia de un tiroteo en su barrio. 23 impactos de bala y se planteaba un nuevo horizonte para Tévez, cuyos tíos se harían cargo de su custodia y su cuidado.

Tévez durante su etapa en Boca Juniors

Con un panorama tan sombrío es difícil tener oportunidades y esperanza de salir adelante. Pero Carlos tenía una cualidad que le permitió tener una oportunidad que desafortunadamente muchos chicos que se crían en ese tipo de barrios no tienen: el fútbol. A la par que crecía como persona, también lo hacían las habilidades futbolísticas del pequeño Tévez, hasta que en 1989 éstas no pasaron desapercibidas para un ojeador de All Boys, un club reconocido en el fútbol argentino y posteriormente llegaría a un gigante de dicho fútbol, Boca Juniors, equipo con el que debutó a la temprana edad de 16 años. Tévez había conseguido encontrar en el fútbol una vía de escape para su vida y su conflictivo barrio. Como él mismo confesó en un programa italiano, “Cuando un chico se dedica de lleno al fútbol, no tiene oportunidad de pensar en otras cosas y hasta se olvida de la pobreza. Fui afortunado de elegir el camino del fútbol; lamentablemente, mi mejor amigo decidió elegir otra vida a los 14 años”. Una conclusión muy interesante que puede extrapolarse a todo el deporte y que él vivió en sus propias carnes.

Sin embargo, a pesar de sus dificultades en el barrio de Fuerte Apache, Tévez siempre se ha manifestado orgulloso de sus orígenes. Siempre ha hablado maravillas de las calles , de las calles que lo vieron dar sus primeros pasos, tanto en la vida como también en el fútbol. Mucho de lo que es como futbolista, lo debe a lo aprendido en el potrero, en la calle con los amigos. Nunca reniega de sus orígenes y para él es un orgullo ser apodado Carlos “El apache” Tévez, en honor al barrio que le vio crecer y le formó como futbolista y persona. El caso del goleador argentino es uno más de los que demuestra que el deporte en general, y el fútbol en particular, no son simplemente un entretenimiento, sino que para muchas personas en el mundo es una oportunidad de integrarse en la sociedad, de tener opciones además de la mala vida. Por ello, el dicho “el fútbol es solo fútbol” no es aplicable para Carlos Tévez y muchos más, porque para ellos en gran medida, el fútbol es su sueño, su vida.

@Cristiangm11

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