Anfield, magia y tradición

Si hablamos de lugares emblemáticos en el mundo del fútbol, Anfield es uno de los que se vienen a la cabeza inmediatamente. Un estadio diferente, una atmósfera casi mágica que partido tras partido se llena para alentar a su amado Liverpool F.C.

Hablar del Liverpool Football Club es hablar del equipo más grande del fútbol inglés, cuna del deporte rey, hasta la irrupción de sir Alex Ferguson en el Manchester United. Un equipo que desprende grandeza y que cuenta con un nivel de simpatía enorme fuera de las islas británicas por su historia, su afición, sus glorias. Sin embargo, aparte de todo eso, hay dos factores que hacen del club una institución diferente. La primera es su himno, el archiconocido “You´ll never walk alone”, cántico que emana desde las gradas de cualquier estadio en el que se congregue una legión de seguidores reds y que incluso ha traspasado fronteras, ya que es posible escucharlo en otros estadios del mundo como en el del Celtic de Glasgow o en el del Borussia Dortmund. Y es que Liverpool y “You´ll never walk alone” son conceptos inseparables. Un himno red que impresiona especialmente a los jugadores que tienen la suerte de vivir su interpretación desde el césped. Como dijo Thierry Henry, leyenda francesa que brilló durante varios años en el Arsenal, “Cada vez que oigo el You´ll never walk alone en Anfield se me pone la piel de gallina“.

El segundo aspecto que hace que hablemos de un conjunto especial es su hogar, su casa. Y es que Anfield es un estadio diferente que desprende historia, pasión e incluso devoción por todos sus costados. Sea un partido de segunda ronda de Copa de la liga o una vuelta de semifinales de la Champions League, los jugadores del Liverpool saben que contarán con el aliento de una hinchada inagotable que llena el estadio en todos sus encuentros como local. En la temporada 2013/2014, para hacerse una idea, la asistencia media al feudo red fue de 44,671 espectadores, un dato muy elevado si se tiene en cuenta que la capacidad del recinto está estimada en 45,276 asistentes.

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Y es que si unimos la acérrica hinchada red a la gran cantidad de fanáticos del club que hay por todo el mundo y que desean visitar Anfield en día de partido, la suma depara una masa social de gran tamaño y que tiene en su estadio un verdadero templo. Como dijo Bill Shankly, mítico entrenador del club, ” La palabra misma de Anfield significa para mi más de lo que puedo describir“, algo parecido que ocurre a todo buen hincha red que se precie. Así mismo, fue el propio Shankly el que ordenó la colocación de un cartel en el tunel de vestuarios del estadio con una de las frases más míticas del fútbol mundial: “You´ll never walk alone”. Una frase que los jugadores ven justo antes de salir al césped y que luce como una amenaza de lo que espera al rival y un empujón para los locales.

Lo que ahora es sin duda el gran templo del Liverpool F.C. fue un día la casa de su gran rival de la ciudad que vio nacer a los Beatles: el Everton. Una etapa breve de 7 años que abarcó desde 1894 hasta 1891 (antes de la fundación del Liverpool). No deja de ser curioso que un lugar que siginifica tanto para un club, fuese un día el hogar de su gran rival, que ahora es recibido allí con música de viento y atronadoras pitadas del respetable que ocupa Anfield cada partido. En el año 1883 se celebraría el primer partido de liga del nuevo inquilino: un Liverpool 4-0 Lincoln City que se disputó bajo la mirada de 5000 espectadores. Un primer partido que inauguraría una larga lista de encuentros en un estadio en el que han caído los mejores equipos del mundo y que ha visto a su equipo levantar 18 campeonatos de Inglaterra, el último hace más de 20 años. Pero a pesar de la mala racha de títulos del Liverpool en los últimos años, Anfield nunca desfallece y no deja de alentar a los suyos. El mejor ejemplo de la afición red es sin duda la que pobla cada encuentro “The Kop”, uno de los fondos del estadio que es una de las gradas más representativas del fútbol mundial. Una grada colorida, ruidosa y que tiene como máxima el respeto al rival y no desfallecer o abandonar al equipo bajo ningún concepto. En “The Kop” se anima al Liverpool en la mejor de las victorias y en la peor de las derrotas. En las buenas y en las malas, siempre con el equipo.

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El futuro se presentó incierto para Anfield en los primeros años del siglo XXI. Los dueños del club proyectaron una mudanza del conjunto red a un estadio moderno y mayor que sería llamado Stanley Park. Tras anunciar en 2002 que se construiría este nuevo estadio y tras retrasar las fechas de inicio de obras y previsiones de apertura, el proyecto finalmente pareció diluirse y el club decidió invertir en mejoras y ampliaciones para Anfield en vez de echar por tierra sus raíces y partir de 0 en un nuevo estadio. Una decisión que hizo respirar aliviados a los seguidores red, que se oponían a la mudanza de la que ha sido su casa por 120 años. Y es que el Liverpool, su afición, su futuro, no sería lo mismo sin su gran templo como casa. Incluso el fútbol inglés y mundial perdería uno de los últimos reductos de magia y tradición que quedan en la élite de un deporte que avanza cada vez más hacia la modernidad y olvida su propia historia. Pero eso no ocurrirá, al menos de momento, en la ciudad de Liverpool. Anfield, ese mágico y emblemático recinto, tiene futuro garantizado durante largo tiempo.

@Cristiangm11

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